En Siempre contigo, de La FM, la periodista Silvia Corzo abrió un espacio de reflexión sobre la discriminación junto a la psicóloga Diana Marcela Martínez Daza, representante del Colegio Colombiano de Psicólogos y especialista en psicología jurídica y forense. A lo largo de la conversación, la experta explicó cómo identificar actos discriminatorios, cuándo pueden constituir delito y qué hacer frente a estas situaciones.
“Vivimos en un mundo que cada vez está más polarizado, en donde las diferencias parecen dividirnos más que enriquecernos”, planteó Corzo al inicio del diálogo, dejando sobre la mesa una pregunta central: “¿cuándo dejamos de opinar y empezamos a discriminar?”.
¿Qué es la discriminación?
Martínez Daza explicó que “la discriminación tiene muchas aristas e interpretaciones, a veces naturalizadas y otras conscientes”. Señaló que la percepción juega un papel clave, ya que “a veces hacemos comentarios que desde nuestra perspectiva no parecen discriminatorios, pero sí lo son”.
Según indicó, puede manifestarse “a través de comentarios, acciones o expresiones kinestésicas que generan incomodidad o malestar en la otra persona respecto a su forma de pensar, vivir o ser”. Además, subrayó que “es un delito en muchos países, incluyendo Colombia”.
¿Cuál es la diferencia entre opinar y discriminar?
Al abordar la línea que separa la libre expresión de la discriminación, la psicóloga afirmó: “Hay una línea delgada. Cuando hago un comentario con la finalidad de herir, transgredir, humillar o irrespetar, claramente hablamos de discriminación”.
Añadió que la conducta “se intensifica cuando hay un patrón o un hostigamiento iterativo por un motivo concreto” y que, con frecuencia, está ligada “a prejuicios arraigados y temas socioculturales que la persona ha naturalizado”.
Ante la duda de si un solo comentario ya constituye discriminación, fue enfática: “Siempre va a ser discriminación, lo que pasa es que cambia el punto en que se intensifica”. También advirtió que “uno puede hacer un comentario discriminatorio sin darse cuenta, por lo que la autoconciencia es fundamental para frenar esas dinámicas”.
¿Qué comentarios pueden considerarse discriminatorios?
Durante un ejercicio planteado en el programa, Corzo preguntó si hablar del cuerpo, las decisiones de vida, la religión, la ideología política, los hábitos, el color de piel, el origen o la capacidad económica de una persona puede ser discriminación. Martínez respondió: “Yo creo que sí”.
Propuso cuestionarse: “¿El comentario es necesario? ¿En qué nivel de confianza estoy para hacer esa manifestación?”. Y agregó: “El problema no es la persona discriminada, sino quien tiene esos patrones de pensamiento y prejuicios fuera de escenario”.
También explicó que, si el comentario “busca generar malestar, vergüenza o rabia, hay una intención clara de ejercer un acto de discriminación con dolo”. En sus palabras, a veces se trata de “algo intangible que se manifiesta en sentimientos”.
¿La discriminación es un delito en Colombia?
Martínez Daza recordó que en el país estos actos están regulados por la Ley 1482 de 2011. “La ley sanciona actos de racismo o discriminación que impidan, obstruyan o restrinjan el pleno ejercicio de los derechos por razón de raza, nacionalidad, sexo u orientación sexual”, explicó.
Precisó que esto “conlleva prisión de 12 a 36 meses y multas” y que también se penaliza “el hostigamiento orientado a causar daño físico o moral”. Asimismo, señaló que cualquier persona puede denunciar, incluso si no es la víctima directa, y enfatizó que los líderes e influenciadores “tienen una responsabilidad social porque su voz influye en mucha gente”.
¿Cómo se aprende y se puede desaprender la discriminación?
Frente a la pregunta sobre el origen de estas conductas, la psicóloga sostuvo que “es una responsabilidad de la familia y el colegio”. Indicó que desde la infancia “hay que enseñarles que todos somos diferentes y que eso no debe ir en contra de cómo percibimos la realidad”.
Relacionó el fenómeno con el bullying y advirtió: “No sabemos el daño que un solo comentario sobre el peso o la estatura puede hacer a un niño”.
Sobre la posibilidad de cambio, afirmó: “Sí se puede”. Mencionó que existen “personas que han pertenecido a sectas o grupos de odio con ideas muy implantadas que han logrado salir, desaprender y entender una realidad diferente”.
¿Qué hacer ante un acto discriminatorio?
Consultada por una oyente sobre cómo reaccionar ante el acoso, respondió: “No es tu culpa. Tú puedes ser y vestir como quieras”. Añadió que, aunque “vivimos en una sociedad muy superficial donde el acoso se normaliza, no es normal”. Recomendó “no quedarse callado; hay que gritar y llamar la atención para que el agresor no sienta que no pasa nada”, y señaló que jurídicamente puede tratarse de una “injuria por vía de hecho”.
A los testigos les envió un mensaje claro: “Si nos quedamos callados, somos cómplices, ya sea consciente o inconscientemente”. Invitó a actuar con empatía y a “invitar a la persona a ser consciente del daño que hace”.
Finalmente, sobre cómo poner límites, sugirió expresar: “No me sentí bien con este comentario”. Y concluyó que, si la situación persiste, “hay que acudir a un tercero o conciliador que medie la situación”.