El caso de Lindsay Clancy, la mujer estadounidense acusada de asesinar a sus tres hijos, volvió a poner bajo la lupa la salud mental durante el periodo posterior al nacimiento de un bebé. En medio del juicio, uno de los puntos de discusión ha sido su estado mental al momento de los hechos y la posibilidad de que hubiera atravesado una psicosis o una depresión posparto.
A propósito de este caso, Diego Vargas, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, explicó en entrevista con La FM cuáles son las señales que pueden advertir un problema de salud mental después del parto y hasta cuándo puede extenderse este periodo de riesgo.
La depresión posparto puede extenderse hasta un año
Durante la entrevista, los periodistas le preguntaron al especialista si ocho meses después del nacimiento de un bebé todavía podía hablarse de un problema relacionado con el posparto.
Vargas explicó que, aunque ocho meses puede parecer un periodo prolongado, “el riesgo se extiende hasta un año, un año después del postparto”.
El especialista también hizo énfasis en que estas condiciones no necesariamente aparecen de manera repentina, por lo que resulta importante observar los cambios que experimenta la madre a lo largo del tiempo.
“Hay que tener en cuenta también que esto es algo progresivo, no es que aparezca de la nada”, explicó.
Por esta razón, Vargas recomendó prestar atención a las modificaciones en el estado emocional, el comportamiento y los patrones de sueño, especialmente cuando empiezan a afectar la cotidianidad y las funciones relacionadas con el cuidado del bebé.
¿Cómo identificar una posible depresión posparto?
De acuerdo con el presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría, la depresión posparto puede manifestarse de diferentes maneras y no necesariamente se limita a la tristeza.
Entre las señales que mencionó están el llanto frecuente, la tristeza durante la mayor parte del tiempo, las preocupaciones constantes y la sensación de desesperanza.
También pueden aparecer preocupaciones relacionadas con el cuidado del bebé y con la sensación de no poder atenderlo adecuadamente.
A esto se suman cambios en el sueño y en el patrón alimentario, que pueden convertirse en señales importantes cuando empiezan a ser persistentes.
El experto insistió en que la clave está en observar los cambios frente al comportamiento habitual de la mujer y no asumir que todo hace parte del cansancio normal de la maternidad.
El aislamiento y los cambios de comportamiento también son señales de alerta
Uno de los puntos más importantes de la explicación de Vargas fue la necesidad de observar los cambios de comportamiento.
El psiquiatra señaló que una señal de alerta aparece cuando emociones como la tristeza, la angustia o la rabia, que antes podían presentarse ocasionalmente, comienzan a aparecer “todos los días y todo el tiempo”.
También mencionó situaciones como perder las ganas de cuidar al bebé, disminuir el interés por la lactancia o los cuidados necesarios, no alimentarse adecuadamente o comenzar a descuidar aspectos básicos de la propia vida.
Entre los ejemplos que entregó están dejar de bañarse, dejar de arreglarse, olvidar cambiar al bebé, perder las ganas de salir con él o dejar de socializar.
“El aislamiento” también puede ser una señal que la familia debería observar, especialmente cuando representa un cambio significativo respecto al comportamiento habitual.
Depresión posparto y psicosis posparto: ¿cuál es la diferencia?
Vargas explicó que cuando una enfermedad de este tipo se agudiza y no recibe atención, puede presentarse una condición mucho más severa: la psicosis posparto.
Según su explicación, en este escenario se produce una desconexión de la realidad que puede manifestarse mediante alucinaciones y delirios.
Las alucinaciones, explicó, ocurren cuando una persona ve, escucha o siente algo que en realidad no existe. Los delirios, por su parte, pueden llevar a pensamientos como sentir que alguien quiere hacerle daño o que la propia persona podría llegar a hacerle daño a alguien.
En ese contexto también pueden aparecer pensamientos relacionados con hacerle daño al bebé, por lo que el especialista considera fundamental identificar estos cambios y buscar ayuda profesional.
La depresión posparto tiene tratamiento
Aunque el caso de Lindsay Clancy ha llevado la conversación hacia uno de los escenarios más extremos relacionados con la salud mental después del parto, Vargas insistió en la importancia de detectar las señales y buscar atención profesional.
El especialista aseguró que existen tratamientos para estas condiciones y destacó que “se puede tratar”.
Por eso, reconocer cambios persistentes en el estado de ánimo, el sueño, la alimentación, el comportamiento o la relación con el entorno puede ser un primer paso para buscar ayuda.
La maternidad puede estar acompañada de momentos de cansancio, tristeza y dificultad, pero cuando estos cambios se vuelven persistentes, interfieren con la vida cotidiana o aparecen pensamientos de hacerse daño o hacerle daño a otra persona, la recomendación es no normalizarlos y buscar atención profesional.