Medir la inteligencia animal ha sido clave para la ciencia, ya que permite entender cómo distintas especies se adaptan a su entorno, buscan alimento, enfrentan riesgos y se organizan socialmente. Antes de aplicar pruebas de comportamiento, los investigadores analizan la anatomía cerebral, en especial la relación entre el tamaño del cerebro y el cuerpo, así como su estructura interna.
A partir de estudios de comportamiento, neurobiología y observación en campo y laboratorio, la ciencia ha identificado a varias especies con altas capacidades cognitivas. Estos son cinco de los animales más inteligentes del planeta, según la evidencia científica disponible.
Delfines y la inteligencia social
La investigación científica ha demostrado que los delfines poseen una inteligencia compleja asociada a su cerebro, su vida social y su comunicación. Estudios de largo plazo, realizados en poblaciones salvajes, han documentado conductas de cooperación, resolución de problemas y coordinación grupal mediante sonidos y movimientos corporales.

La ciencia también ha analizado su capacidad de ecolocación, que les permite interpretar el entorno con alta precisión. Aunque aún no se ha descifrado la estructura completa de sus vocalizaciones, se han identificado silbidos individuales que funcionan como firmas acústicas, equivalentes a identificadores personales. La organización social y la evolución independiente de los primates refuerzan la idea de una forma de inteligencia no humana, basada en relaciones complejas dentro del grupo.
Cuervos y la planificación a futuro
Los cuervos, pertenecientes a la familia de los córvidos, son considerados entre las aves con mayor capacidad cognitiva. Investigaciones publicadas en Science demostraron que pueden planificar acciones futuras y seleccionar herramientas con anticipación, incluso después de varias horas.

Otros estudios señalaron que estas aves cuentan con un alto número de neuronas en el palio, región vinculada al aprendizaje y la memoria. Además, trabajos del Laboratorio de Ornitología de Cornell evidencian que los cuervos reconocen rostros humanos, recuerdan amenazas durante años y modifican su conducta según experiencias previas, lo que demuestra una inteligencia adaptativa.
Pulpos y la cognición flexible
Los pulpos presentan capacidades cognitivas que han sido ampliamente estudiadas por la ciencia. A pesar de su lejana relación evolutiva con los humanos, muestran habilidades similares en el procesamiento de información y la adaptación a entornos cambiantes. Su sistema nervioso, distribuido entre el cerebro y los brazos, permite una forma particular de cognición.

En libertad y en laboratorio, los pulpos aprenden, recuerdan y toman decisiones basadas en experiencias previas. Estas habilidades se reflejan en el uso de camuflaje, herramientas, refugios y estrategias de caza. Estudios en neuroetología también documentan memoria, orientación espacial y aprendizaje por observación, lo que los ubica entre los invertebrados con mayor desarrollo cognitivo.
Chimpancés y el uso de herramientas
Los chimpancés destacan por su capacidad para resolver problemas y aprender sistemas de comunicación. Investigaciones citadas por la Enciclopedia Británica señalan que han sido entrenados para utilizar lenguajes basados en símbolos, aunque el alcance de esta comprensión sigue en debate científico.

En estado natural, los chimpancés utilizan herramientas para obtener alimento, como ramas para extraer insectos o piedras para romper nueces. Estas prácticas varían según la región y se transmiten entre generaciones mediante aprendizaje social, lo que constituye una forma de cultura animal. Su comunicación combina gestos, expresiones faciales y vocalizaciones adaptadas a distintas distancias.
Elefantes africanos y la resolución de problemas
La ciencia también ha documentado la inteligencia de los elefantes, en especial su capacidad para resolver problemas nuevos. Un estudio publicado en la revista Animal Behaviour analizó cómo estos animales aprenden a superar obstáculos para obtener alimento, mostrando diferencias individuales en persistencia y estrategia.

La investigación se realizó con elefantes salvajes mediante pruebas de ensayo y error. Los resultados indicaron que la experiencia y el contexto influyen en el aprendizaje. Según declaraciones recogidas por National Geographic, comprender esta flexibilidad cognitiva es clave para la conservación y la gestión de conflictos entre humanos y elefantes en regiones donde el hábitat se ha reducido.