Los omega-3 son ácidos grasos esenciales que el cuerpo humano no puede producir y que se obtienen a través de la alimentación. Su relación con el funcionamiento del cerebro ha sido analizada por la ciencia, especialmente por su papel en la regulación de las emociones y la conducta.
Estos ácidos grasos hacen parte de la estructura de las neuronas y participan en los procesos de comunicación cerebral, lo que los vincula con el equilibrio emocional y la respuesta ante el estrés.
Omega-3 y funcionamiento del cerebro humano
Una revisión científica publicada en 2023 en la revista PLOS ONE, desarrollada por investigadores del Black Dog Institute de la Universidad de New South Wales (Australia), analizó estudios realizados en jóvenes para evaluar la relación entre omega-3 y síntomas emocionales.

El documento explica que los omega-3 “interactúan con procesos cerebrales implicados en la regulación del estado de ánimo”, al participar en la transmisión de señales químicas dentro del cerebro. Esta interacción los relaciona con sistemas que influyen en la estabilidad emocional y el manejo de las emociones.
Los autores señalan que estos ácidos grasos actúan sobre mecanismos vinculados al control emocional, aunque aclaran que sus efectos no son iguales en todas las personas.
Omega-3 y equilibrio emocional: qué dice la evidencia científica
La misma investigación indica que los resultados sobre omega-3, ansiedad y depresión son variables. En el texto se señala que “la evidencia sobre su eficacia no es concluyente” y que los efectos dependen de factores como la dosis, el tiempo de consumo y las características de cada persona.
Por esta razón, los investigadores advierten que los omega-3 no deben presentarse como una solución única para los problemas emocionales, sino como un elemento que forma parte del funcionamiento normal del cerebro.
Omega-3, conducta y control emocional en situaciones de estrés

La relación entre omega-3 y comportamiento fue analizada en un artículo publicado en la Revista Chilena de Nutrición por el investigador Alexis Eduardo Tapia S., de la Universidad de Chile.
En ese trabajo se afirma que los omega-3 son “esenciales para la formación y el adecuado funcionamiento del cerebro humano” y que una ingesta deficiente puede alterar la neurotransmisión, lo que se refleja en cambios en la conducta y el control emocional.
El artículo explica que estos ácidos grasos participan en el equilibrio de los sistemas cerebrales relacionados con la respuesta emocional.
Cómo influyen los omega-3 en la agresividad y la respuesta emocional
El estudio describe que, en contextos de estrés psicológico, las personas que consumieron omega-3 no presentaron el aumento de agresividad observado en quienes no los recibieron. Según el texto, “el aumento de la agresividad externa fue inhibido por el consumo de DHA”, uno de los principales tipos de omega-3 presentes en el cerebro.
El DHA cumple una función clave en la estabilidad de las membranas neuronales, lo que influye en la forma en que el cerebro procesa estímulos emocionales intensos.
Qué se puede concluir sobre los omega-3 y la salud emocional
La evidencia científica coincide en que los omega-3 cumplen un papel relevante en el cerebro y participan en procesos asociados al equilibrio emocional, pero no actúan de forma aislada ni garantizan resultados por sí solos.
Las investigaciones concluyen que aún se requieren más estudios para comprender con mayor precisión cómo influyen los omega-3 en la regulación emocional. Su consumo se entiende como parte de una alimentación adecuada y de un enfoque integral del bienestar emocional, sin promesas absolutas ni interpretaciones exageradas.