Las neuronas son células esenciales del cerebro. Se encargan de transmitir y procesar información, lo que hace posibles acciones como pensar, hablar, moverse, recordar y regular emociones. Su cuidado resulta clave a lo largo de la vida. Por ello, la ciencia ha puesto atención en factores cotidianos, como la alimentación, que influyen en su funcionamiento y en la creación de nuevas neuronas.
Según estudios científicos sobre neurogénesis, este proceso continúa activo en la edad adulta, principalmente en el hipocampo, región del cerebro vinculada con la memoria y el aprendizaje. Investigaciones publicadas en la Revista Ecuatoriana de Neurología explican que, además del ejercicio y el descanso, la dieta aporta nutrientes necesarios para favorecer este mecanismo biológico. A esto se suman los aportes de especialistas en nutrición que analizan el impacto directo de los alimentos sobre la salud cerebral.

Pescados ricos en omega 3
De acuerdo con la nutricionista Georgina Gómez, docente de la Facultad de Medicina de la Universidad de Costa Rica (UCR), el pescado es una fuente relevante de omega 3, un tipo de grasa que forma parte de la estructura de las neuronas. Estos ácidos grasos participan en la comunicación entre células nerviosas y en procesos relacionados con la neurogénesis, especialmente en el hipocampo, donde se ha demostrado la formación de nuevas neuronas en adultos.
Vegetales de hoja verde
Los vegetales de hoja verde oscuro aportan vitaminas del complejo B, folatos y otros micronutrientes necesarios para el metabolismo cerebral. Según explica Gómez, estos compuestos intervienen en procesos celulares que ayudan a mantener la función neuronal y favorecen las condiciones biológicas necesarias para la creación de nuevas neuronas.
Frutas ricas en antioxidantes
Investigaciones científicas señalan que las frutas con alto contenido de antioxidantes ayudan a proteger las neuronas del daño causado por los radicales libres. Estos compuestos reducen el deterioro celular y contribuyen a preservar el entorno químico del cerebro, lo que resulta relevante para la neurogénesis y el mantenimiento de funciones cognitivas.
Frutos secos y semillas
Los frutos secos y las semillas contienen vitamina E, minerales y grasas insaturadas. Según la evidencia revisada por especialistas, estos nutrientes participan en la protección de las membranas neuronales y en la transmisión de señales nerviosas, aspectos relacionados con la plasticidad neuronal y la salud del cerebro adulto.
Café y té
El café y el té, consumidos con moderación, aportan compuestos bioactivos que influyen en procesos cerebrales. De acuerdo con la literatura científica y la evidencia nutricional citada por Gómez, estas bebidas se asocian con mecanismos que ayudan a reducir el riesgo de deterioro cognitivo y a mantener la actividad del hipocampo, región clave en la neurogénesis.
Los científicos coinciden en que la alimentación, junto con el ejercicio físico, el sueño adecuado y el aprendizaje constante, influye en la salud del cerebro. Como concluyen los estudios revisados, estos alimentos no actúan de forma aislada, pero sí aportan los nutrientes necesarios para cuidar las neuronas y apoyar los procesos que permiten su renovación en la edad adulta.