Una muestra del asteroide Ryugu, recogida por la nave espacial japonesa Hayabusa, contiene nucleobases adenina, guanina, citosina, timina y uracilo, que son componentes básicos del ADN y el ARN sobre los que se basa toda la vida en la Tierra.
Este tipo de cuerpos se formaron alrededor de 4.600 millones de años, cuando los planetas se estaban formando alrededor del sol y se han mantenido relativamente intactos desde entonces. El asteroide tiene características que podrían ayudar a entender la composición del sistema solar, luego de que el universo comenzara a expanderse.
Es que la adeninda, la guanina, la citosina y la timina son las cuatro bases del código genético que conforman la estructura del hélice del ADN, formando pares específicos (siempre irán enlazadas la adenina con la timina y la guanina con la citosina). En el caso del ARN, el uracilo sustituye a la timina para unirse con la adenina. La detección de las moléculas en un asteroide indica que estas pueden formarse si la necesidad de vida y puede ofrecer pistas sobre los compuestos se transportan por el sistema solar.

¿Qué pruebas recolecto la misión japonesa?
La misión Hayabusa de la Agencia Aeroespacial Japonesa (JAXA) recolectó muestras del asteroide entre 2018 y 2019. Retornó a la Tierra el 5 de diciembre de 2020. Los asteroides carbonáceos, como el Ryugu, contienen lo que los científicos llaman un "registro fósil" de material intacto de la época primaria del sistema solar, lo que generó interés por parte de los expertos, con el fin de estudiarlos.
Otra de las características que revelaron los estudios es que el asteroide contuvo agua fluyendo en su superficie, lo que refuerza la teoría de que las rocas espaciales pudieron haber aportado agua a la superficie de la Tierra.
Los resultados se compararon con los datos obtenidos por investigadores al estudiar muestras del asteoride Bennu, y con investigaciones de los meteoritos Murchison y Orgueil, tomados en Australia en 1969 y Francia en 1864. Hay grandes diferencias en las concentraciones de nucleobases.
Sus antecesoras son ricas en nucleobases púricas y en nucleobases pirimídicas, respectivamente, lo que presenta la diferencia en la composición material de las pruebas. Esto podría explicar las diferencias evolutivas y los entornos de origen de cada muestra analizada.

Asimismo, la variedad de los asteroides podrían explicar cómo la Tierra se benefició de estos, dado que podrían explicar las diferentes características que contiene nuestro hogar. Los científicos se basan en que las disparidades de los cuerpos celestes se pueden deber a su composición en la historia evolutiva. Consideran que esto también pudo haber sido determinante en el surgimiento de la vida.
La investigación, publicada en la revista Nature Astronomy, habla de la posibilidad de que la implicación de que los componentes básicos del ADN y el ARN están ampliamente dispersos en el sistema solar.
¿Cómo se formaron los asteroides?
Los asteroides son restos rocosos y metálicos de la creación del sistema solar. Son materiales sobrantes que no se incorporaron a planetas. La mayoría de estos se agruparon en el cinturón de Orión que dividen a los primeros cuatro planetas del restante de cuerpos del sistema que habitantes.