Asignar una Administradora de Riesgos Laborales (ARL) en Colombia no es una elección libre, sino de la actividad económica de cada empresa. Este proceso está consagrado por la ley colombiana y busca que cada trabajador tenga cobertura según los riesgos de su labor. Para hacerlo de manera correcta, las empresas deben apoyarse en herramientas como el código CIIU.
En ese sentido, el punto de partida es identificar la actividad económica principal, ya que ahí se identifica el nivel de riesgo. Esta clasificación permite ubicar a la empresa dentro de un esquema que va desde actividades con menor exposición hasta aquellas con mayor probabilidad de incidentes laborales.
Cómo se clasifican los niveles de riesgo
La norma establece cinco niveles de riesgo, organizados de menor a mayor. Cada uno responde al tipo de actividad que realiza la empresa y a las condiciones en las que trabajan sus empleados.

Los niveles funcionan así:
- Nivel I: actividades con baja exposición al riesgo, como trabajos administrativos.
- Nivel II: labores con una exposición moderada.
- Nivel III: actividades con un riesgo medio.
- Nivel IV: trabajos con alta probabilidad de incidentes.
- Nivel V: actividades con mayor nivel de riesgo, como operaciones industriales complejas.
Esta categorización define el valor de la cotización, que aumenta a medida que el riesgo es mayor.
Pasos para identificar la ARL correspondiente
Para saber en qué el nivel de riesgo se está, se deben seguir algunos pasos. El proceso no es complejo, pero sí requiere precisión para evitar errores en la afiliación.
Los pasos clave son:
- Revisar el RUT de la empresa: allí aparece el código CIIU que identifica la actividad económica principal.
- Ubicar el código en la tabla oficial: con ese dato, se consulta la clasificación establecida en la norma vigente.
- Confirmar el nivel de riesgo asignado: esto permite saber en qué categoría (I a V) se encuentra la empresa.

Qué pasa si hay varios centros de trabajo
No todas las empresas operan bajo una sola actividad o en un solo lugar. En esos casos, la clasificación puede variar dentro de la misma organización. La norma permite asignar distintos niveles de riesgo según el tipo de trabajo que se realice en cada sede.
Por ejemplo:
- Una oficina administrativa puede estar en nivel I.
- Una planta de producción de la misma empresa puede estar en nivel más alto.
Esto garantiza que cada trabajador tenga cobertura acorde a su entorno laboral, sin aplicar una única clasificación para todos.