La guerra en el Catatumbo entre el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y las disidencias del frente 33 de las FARC se intensifica con el paso de los días. A pesar de las múltiples solicitudes para desescalar el conflicto, fenómenos como el desplazamiento, el confinamiento, los secuestros y los homicidios han aumentado de manera exponencial.
La gobernación de Norte de Santander, en su más reciente informe del Puesto de Mando Unificado, confirmó que más de 100 mil personas han salido desplazadas desde municipios como Tibú, El Tarra, Convención, Teorama, Sardinata y Ocaña.
Estas personas han llegado a los cascos urbanos de Tibú, Ocaña y la ciudad de Cúcuta en busca de atención integral por parte de las autoridades locales y regionales.
La situación relacionada con secuestros y retenciones ilegales por parte de los grupos armados en confrontación también ha aumentado en los últimos meses.
Cese el fuego en la Semana Mayor
Ante este panorama, el gobernador de Norte de Santander, William Villamizar, envió un mensaje a los grupos armados en el Catatumbo, solicitando que durante la Semana Santa haya un cese de acciones violentas y se respete a las comunidades afectadas.
“Estamos tristes por lo que pasa en el Catatumbo; en plena Semana Santa, sigue la confrontación, con familias afectadas por explosiones y secuestros. Por eso, en esta época de reflexión, le estamos solicitando a los actores armados enfrentados que analicen la posibilidad de pactar un cese de la violencia y permitan que las comunidades estén tranquilas en esta Semana Mayor”, expresó Villamizar.
El mandatario regional agregó que es necesario garantizar que los habitantes de la región del Catatumbo puedan congregarse en sus parroquias, iglesias y comunidades.
Asimismo, Villamizar confirmó que hasta el momento no ha recibido ninguna respuesta de los grupos armados que operan en el Catatumbo, ni del gobierno nacional, frente a la solicitud de las autoridades y las comunidades.
Esta situación, que se acerca a cumplir quince meses, ha generado una de las crisis sociales más graves de las últimas décadas en la región.
Alcaldías sin presupuesto para atender la emergencia
Luis Fernando Niño, alto consejero para la paz en el departamento, señaló que las administraciones territoriales carecen de recursos para atender la ola de desplazados que diariamente llegan a los cascos urbanos de Tibú, Ocaña y Cúcuta, los principales receptores de personas en condición de desplazamiento.
Esta situación ha puesto en jaque a los alcaldes y organismos locales, que han agotado sus recursos en la atención de miles de personas que salieron de sus tierras por temor a quedar atrapadas en el conflicto.
Finalmente, la más reciente caravana humanitaria que ingresó al Catatumbo el pasado 28 de marzo alertó sobre la grave situación de miles de personas que siguen confinadas y expuestas a la instalación de explosivos, poniendo en riesgo sus vidas de manera permanente.