Ingrid Betancourt narró sus experiencias en medio del secuestro ante la JEP.
Ingrid Betancourt narró sus experiencias en medio del secuestro ante la JEP.
Colprensa
24 Oct 2018 12:49 PM

Ingrid Betancourt califica a las Farc de guerrilla machista y misógina

La excandidata presidencial aseguró que “alguien sabía que la iban a secuestrar”.

La excandidata presidencial Ingrid Betancourt detalló ante la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) lo que ocurrió durante los seis años que estuvo secuestrada por la guerrilla de las Farc hasta su liberación, en el marco de la Operación Jaque en julio de 2008.

Betancourt cuestionó el hecho de que le quitaran a sus escoltas y el vehículo oficial en el que se movilizaba antes de ingresar al municipio de San Vicente del Caguán (Caquetá) en el marco de su campaña presidencial el 23 de febrero de 2002.

En su extensa narración indicó que el general Arcesio Barrera le dijo “vaya, coja la carretera”.

Igualmente su conductor Ómar Garzón le dijo que no existía ningún inconveniente de realizar el recorrido, por lo que incluso le aseguró que la esperaba en San Vicente del Caguán.

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"Alguien sabía que me iban a secuestrar y se estaban curando en salud (…) He tenido mucho tiempo secuestrada en la selva y tiempo después para preguntarme si cometí un error, si fue mi culpa. Desde el fondo de mi alma tengo la convicción de que actué como cualquier persona hubiera actuado. Tenía confianza en nuestro Estado, en el Gobierno”, indicó. 

Betancourt -quien estuvo seis años privada de la libertad- sostuvo que ella tomó todas las precauciones para ir a San Vicente del Caguán, rechazando la versión que dio el gobierno de Andrés Pastrana sobre el hecho de que pese a las advertencias ella había tomado el riesgo de ingresar a esa zona. 

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"Para mí este relato no es el relato de una retención ilegal, para mí este es el relato de mi descenso al infierno". De esta manera Ingrid Betancourt comenzó a narrarle a los magistrados de la JEP los detalles de los casi siete años que estuvo secuestrada por las Farc.

El comienzo del infierno

Siendo candidata presidencial en el 2002, Ingrid Betancourt emprendió un viaje a la zona de distensión que se había establecido en San Vicente del Caguán (Caquetá) para negociar con las Farc durante el gobierno de Andrés Pastrana. Las negociaciones se acabaron tras el secuestro de Luis Eduardo Géchem y la entonces candidata buscaba reunirse con esa guerrilla para que demostraran que seguían interesados en hacer la paz.

"San Vicente del Caguán tenía una importancia relevante para el partido Oxígeno Verde porque era la única Alcaldía de Oxígeno Verde en el país. Llamó el alcalde de San Vicente, Néstor León Ramírez y nos pidió que no canceláramos la visita y llegaron otras llamadas de otros militantes del partido, todos temerosos de que con la ida sorpresiva de las Farc (…) castigaran a la población de San Vicente y se dieran hechos de matanza, pensaban que con nuestra presencia podíamos ayudar a que esto no se diera", recordó.

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"Mi padre había sufrido un infarto, tenía 83 años y los médicos nos habían dado a entender que le quedaban pocas horas de vida y yo había tomado la decisión de quedarme con él todo el tiempo que fuera necesario. Yo había suspendido la campaña durante la hospitalización de mi padre y obviamente mi campaña se había resentido, mis compañeros de partido me insistieron mucho en que fuera a San Vicente del Caguán  y yo acepté ir bajo una condición: que el esquema de seguridad se me confirmara antes de subirme al avión entre Bogotá y Florencia", agregó.

La excandidata mencionó que tenía dos grupos de escoltas, uno conformado por el DAS y otro de la Policía Nacional. Al llegar al aeropuerto de Bogotá le mostraron un fax en el que le confirmaron que tenía un esquema de seguridad para hacer el traslado vía terrestre de Florencia a San Vicente del Caguán. Posteriormente les dijeron que había helicópteros para hacer el traslado y luego las autoridades les retiraron este ofrecimiento.

En un intento por hacer el viaje en helicópteros hablaron con varios militares en el aeropuerto que, de manera displicente, le sugirieron esperar al presidente Andrés Pastrana.

"El presidente se baja del avión y camina hacia mí, a un metro de distancia se da la vuelta, no me saluda, no me dirige la palabra y se sube en uno de los helicópteros que estaba en el aeropuerto. Obviamente era el presidente de la República y no tenía porqué saludarme, salvo que yo había sido una senadora que había apoyado su campaña y también era una candidata presidencial, pero más que eso era una amiga muy cercana de sus hermanos. Su descortesía me hizo comprender que la decisión había sido tomada y que él estaba al tanto de lo que estaba sucediendo", dijo.

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Decidió entonces hacer el trayecto por tierra y fue entonces cuando le comunicaron que había una orden para retirarle los escoltas y los esquemas de seguridad. Las autoridades le aseguraron que la zona era segura y que había operativos militares y le brindaron una camioneta del DAS a la que dotaron de banderas blancas y carteles que decían prensa y comisión de paz.

"La versión oficial del Gobierno que se dio a conocer cuando yo estaba secuestrada y por lo tanto nunca pude controvertir. La versión oficial del Gobierno es que yo, o alguien de mi comitiva,  firmó un consentimiento diciendo que nosotros pasábamos ese retén por cuenta y riesgo propio. Ese documento hasta el día de hoy nadie lo ha visto", afirmó.

Y preguntó: La versión oficial dice que era peligroso y que se nos había advertido. Entonces, ¿por qué me quitaron los escoltas? ¿Lo que se pretendía era proteger la vida de los escoltas y no la mía?

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Era una guerrilla machista y misógina

Ingrid Betancourt también le narró a la JEP las difíciles situaciones que tuvo que soportar estando en la selva. Reveló que al interior de esa guerrilla el trato con las mujeres era especialmente denigrante y humillante y que el secretariado de las Farc estaba al tanto de todo lo que sucedía.

"Los comandantes premiaban con ascenso a los guerrilleros que tenían comportamientos vulgares, soeces, irrespetuosos con las secuestradas. Muchas veces niños de 14 o 15 años que se acercaban por las noches a tener tocamientos, gestos o conductas totalmente reprensibles eran premiados por los comandantes", narró.

Calificó a las Farc como una guerrilla machista y misógina.

"Cuando un  hombre tiene que orinar se voltea y está de pie, a nosotras no nos pasa así, estando encadenados como esclavos mis compañeros pedían orinar y les daban permiso de salir, a mí no me daban permiso, el comandante Enrique me decía 'haga ahí delante de todos' y hacía que me pasaran un tarro. Detalles que solo las mujeres podemos entender como tener el periodo y tener que ir a bañarse en el caño infestado de pirañas", dijo.

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Ingrid Betancourt también relató que tuvo malaria y que esto le provocaba convulsiones y otras enfermedades que casi la llevan a la muerte. Dijo además que aún tiene las marcas de las cadenas en el cuello, que estando en la selva no le permitían respirar con facilidad.

"Caminando en la selva nosotros íbamos encadenados de los otros, si uno perdía el equilibrio y se caía, los otros caíamos con él", detalló.

"Teníamos hambre, había veces en las que no había mucho que comer, la comida siempre fue arroz, de pronto cuando teníamos suerte había lentejas. Nos daban cancharina, harina frita, por la mañana, pero la maldad de la que hablo es cuando estoy haciendo fila para que me den mi ración y el guardia bota la comida al piso y me dice "ya no queda nada" o servir en las ollas de cada uno y el guardia escupir en la mía".

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"No nos permitían colgar la ropa al sol para que la usáramos mojada, nos ponían apodos burlones, a mi me decían la 'garsa', o apodos insultantes como 'perra', 'cosa', 'ganado', 'paquete'".

Ingrid intentó escapar varias veces y recuerda que cuando la capturaban "los castigos eran terribles". También les agradeció a los uniformados que participaron de la Operación Jaque, con la cual finalmente recobró su libertad. 

"Mi papá preguntaba ¿Dónde esta la niña? Y yo estaba en la selva. cuando me enteré que él había muerto casi me enloquezco, duré un año sin dormir (...) Y la separación de mis hijos fue lo más duro de esos años de secuestro", dijo entre lágrimas.

Estos testimonios serán insumos dentro de las investigaciones contra 31 exjefes guerrilleros de las Farc por los secuestros cometidos durante el conflicto.

Fuente
Sistema Integrado de Información