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La carta que dejó la niña Jasmine Powell / Foto de @elnuevoherald
16 Feb 2018 02:37 AM

Tras masacre en Florida, niña de 11 años amenaza con matar a profesores y estudiantes

El caso fue revelado por El Nuevo Herald en el marco de la conmoción que ha generado el asesinato de 17 personas.
La
Fm

El diario El Nuevo Herald dio a conocer el caso de una niña de 11 años de edad que fue detenida luego de escribir una nota en la que amenaza con matar a sus compañeros de escuela y a sus profesores.

"Un reporte del arresto identificó a la niña como Jasmine Powell, una estudiante de sexto grado en la Escuela Intermedia Nova, en Davie. El arresto se produce solo un día después de que Nikolas Cruz, de 19 años, abriera fuego en la escuela secundaria Marjory Stone Douglas High School de Parkland, donde mató a 17 personas e hirió a más de una docena", dice el citado medio.

"Traeré una pistola a la escuela para matarlos a todos ustedes, chicos cabrones y feos, y perros de la maestra. Traeré la pistola Feb. 16, 18. ¡Prepárate perra!", dice la nota, que fue puesta por la misma menor debajo de la puerta del subdirector del colegio, el jueves en la mañana, en medio del luto por lo ocurrido en Florida.

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Según se informó, las cámaras de seguridad muestran a la niña dejando la carta, razón por la cual fue interrogada y sus padres llamados a la institución. Jasmine Powell aseguró que un compañero de clase le dijo que escribiera eso, motivo que amplió las pesquisas con el presunto estudiante que dio tal orden. “Puse una nota por debajo de la puerta y me atraparon en el video”, dijo Powell a la Policía, según reseña el Herald.

Powell fue trasladada al Centro de Evaluación Juvenil del Condado Miami-Dade y su caso y su futuro es objeto de investigación.

Florida

Miles de personas encendieron velas por los 17 muertos en una masacre el día anterior en una escuela en Florida. "Esta vez nos tocó a nosotros", dice un pastor bautista. Llorando, abrazándose, niños y adolescentes buscan sentido a lo que ocurrió. "Él tenía un plan, trató de escapar"; "Yo me decía '¿me voy a morir?'"; "Y entonces fue como bum bum bum": son algunas de las frases que se escuchan al pasar entre grupos de jóvenes que se consuelan entre sí.

El miércoles de San Valentín -o de ceniza- el joven Nikolas Cruz abrió fuego en la escuela Marjory Stoneman Douglas de Parkland, 80 Km al norte de Miami. Mató a 17 personas e hirió a más de una docena. Arrestado poco después, fue inculpado el jueves de 17 cargos de homicidio premeditado.

Una adolescente está ahogada por el llanto. Sus amigas la abrazan en silencio. Están sentadas sobre un paño de la Cruz Roja en el pasto. Algunos tienen la nariz roja bajo los lentes de sol. Otros abrazan personas al azar, conocidos y extraños. La desolación parece masiva. "Estamos sufriendo, sufriendo mucho", dijo en el podio el alguacil del condado de Broward, Scott Israel. "Ningún padre debería enterrar a su hijo".

Buena parte de los dolientes son niños y adolescentes; y muchos hablan español cuando se dirigen a los adultos. "Me dio un pánico horrible. No me imaginaba que podía pasar algo así en el colegio", dice uno de ellos.

De las 1,4 millones de personas que viven en el condado de Broward, al que pertenece Parkland, 500.000 son latinos. La mayoría colombianos, cubanos, venezolanos y puertorriqueños. "Me siento tan mal por los niños que murieron", dice Stacey Sayers, una sobreviviente de 15 años, a la AFP. "Ellos no se pueden despertar esta mañana y maquillarse como yo puedo hacer y enamorarse ni tener hijos, ya no lo pueden hacer", dice mientras llora sin parar. "Me siento tan culpable y a la vez tan afortunada".

Horas antes, al mediodía del jueves, cientos de personas ya se habían congregado en una misa en la vecina ciudad de Coral Springs.

"Estaremos marcados"

"Siempre ocurre en algún otro lugar. Pero tiene que ocurrir en la comunidad de alguien y desafortunadamente nos tocó a nosotros", dijo el pastor Eddie Bevill a la AFP. "Siempre estaremos marcados por esto. Cuando escuches el nombre Parkland. Douglas High School. Coral Springs. Todos dirán 'oh, es ese lugar'".

A la misa asistió el gobernador de Florida, Rick Scott, un defensor de la segunda enmienda de la Constitución que garantiza el libre porte de armas y que está en el epicentro de la polémica cada vez que ocurre un tiroteo. Scott no dio un discurso. Leyó un pasaje de la biblia y eludió a los periodistas.

Una señora del público rompió el silencio cuando comenzó a llorar a gritos. En tanto, Florida suma récords. En 2016, la ciudad de Orlando vivió el atentado terrorista más mortífero desde el 11 de septiembre de 2001, cuando un hombre abatió a 49 personas en un club gay. Fue superado un año después por el ataque de Las Vegas.

Ahora, Parkland padeció el segundo peor tiroteo en una escuela secundaria después de Columbine en 1999. "Es ilógica la ley de que un menor de edad no puede tomarse un trago pero sí puede comprarse un arma", opina Mavy Rubiano, la madre de 47 años de una sobreviviente del tiroteo.

El presidente Donald Trump también ha evitado el tema. Pero hay perros terapéuticos. Son entrenados para dar consuelo y organizaciones caritativas estadounidenses los despliegan cuando ocurre una masacre. En la misa del jueves, un Golden Retriever recibía con entusiasmo y mansedumbre las caricias de niños y adultos. "Todo el mundo ama a los perros. Es muy difícil, incluso en tiempos de gran tristeza, no sentirse mejor cuando acaricias un perro", dice Sharon Flaherty, que vino desde Chicago con el magnífico Jacob.

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