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Sebastian Kurz, presidente de Austria / Foto de AFP
19 Oct 2017 06:00 AM

Sebastian Kurz, el presidente más joven del mundo

El mandatario de Austria llega la poder con 31 años de edad.
La
Fm

El presidente federal de Austria, Alexander Van der Bellen, anunció que encargará mañana al líder del conservador partido popular (ÖVP), Sebastian Kurz, la formación del próximo gobierno. El actual ministro austríaco de Exteriores, de solo 31 años de edad, ganó los comicios con el ÖVP con un 31,5 % de los votos, 7,5 puntos más que los obtenidos por la formación conservadora en las elecciones de 2013.

Segundo en las elecciones fue el partido socialdemócrata (SPÖ), del canciller federal, Christian Kern, quien logró mantenerse estable en el apoyo electoral, con el 26,9 %. SPÖ y ÖVP gobiernan con una gran coalición en Austria desde el año 2007.

Tercero fue el ultranacionalista Partido Liberal (FPÖ), del populista Heinz-Christian Strache, con un 26 %, un aumento de 5,5 puntos porcentuales respecto a hace cuatro años. Los analistas locales estiman que la coalición más probable será la de ÖVP-FPÖ, si bien la inclusión de los ultraderechistas no está exenta de polémica en Austria debido a que el país asumirá en la segunda parte del año 2018 la presidencia del Consejo Europeo.

Kurz, quien asumió el control de su partido en mayo pasado, ganó las elecciones con un duro discurso contra la inmigración, en un intento de restarle votos al FPÖ, conocido por su retórica antimigratoria. Sin embargo, el fuerte resultado de los ultraderechistas ha dejado patente un viraje hacia la derecha en Austria, cuya política estuvo marcada desde 2015 por la llegada de unos 150.000 refugiados e inmigrantes de Oriente Medio.

Y mientras que los grandes partidos lograron sumar votos o al menos mantenerse estables, los grandes perdedores de las elecciones fueron los opositores Verdes ecologistas, que cayeron de un 12,4 % en 2013 a menos del 4 %, con lo que quedan fuera del Parlamento.

El perfil político de Sebastian Kurz

Lleva seis años como ministro y ahora, con sólo 31 años de edad, Sebastian Kurz, el "niño prodigio" de la política, es el dirigente europeo más joven. Desde que en mayo se puso a la cabeza de un alicaído partido conservador (ÖVP) y acabó con diez años de gran coalición con la izquierda, Kurz parece andar sobre las aguas.

Le bastó con presentar su candidatura para que la intención de voto al ÖVP se disparara y, a un mes de los comicios, sigue sostenida. Sebastian Kurz superó por ocho puntos a sus principales rivales: el canciller socialdemócrata Christian Kern y el jefe de extrema derecha Heinz-Christian Strache (FPÖ), casi igualados.

Alto y con el cabello rubio peinado siempre hacia atrás, este antiguo líder de las juventudes del partido ha sabido reanimar a los conservadores combinando una imagen de modernidad y un discurso de firmeza respecto a la inmigración.

Sus rivales envidian el fervor que suscita en sus desplazamientos sin tener que levantar la voz. "Ya es hora de que esto cambie" y "el 15 de octubre representa nuestra oportunidad de cambio en este país", afirmó recientemente a sus seguidores en Graz (sur) con la calma que le caracteriza.

Color turquesa

En una Austria próspera pero sumida en una crisis migratoria, Kurz, ministro de Relaciones Exteriores desde 2013, presume de ser uno de los principales defensores del cierre de la ruta de los Balcanes al comienzo de 2016. "Estábamos en lo cierto en cerrar la ruta de los Balcanes y lucharé para que también se cierre el eje mediterráneo", promete en sus mítines.

A diferencia de Emmanuel Macron, quien le lleva nueve años de edad y llegó a la presidencia gracias a un movimiento creado desde cero, Sebastian Kurz se puso al frente de un partido existente que remodeló a su gusto. Sustituyó el color negro, símbolo de la formación, por un turquesa claro. También desapareció la mención ÖVP, remplazada por "Lista Kurz". Y ya no se llama partido, sino "movimiento". Todo ello con la bendición de los caciques.

"Es alguien muy joven y muy dinámico que trae un nuevo estilo a la política", afirma, embelesado, Michael Schellnegger, un activista de 22 años, en Graz, la segunda ciudad del país. Sebastian Kurz sólo tenía dos años más que él (24) cuando en 2011 entró en el gobierno, sin terminar la carrera de derecho.

El precedente de Haider

Aunque sus adversarios denuncian un programa "vago", a día de hoy "a menos que dé un paso en falso enorme, Kurz no perderá las elecciones", decía el politólogo Thomas Hofer, comparándolo con el ascenso político del ultraderechista Jörg Haider hace veinte años.

El líder de extrema derecha encabezó un FPÖ moribundo y lo convirtió en el segundo partido del país, permitiéndole entrar en el gobierno del canciller conservador Wolfgang Schlüssel en 2000. Ahora se considera viable una coalición de Kurz  con el FPÖ tras las elecciones debido a una coincidencia en las posiciones políticas que ha llevado a la extrema derecha a acusar al candidato conservador de "plagiar" su programa. "En la época el FPÖ no fue un mal socio y puede volver a serlo en el futuro", estima Andreas Kinsky, un directivo del ÖVP en la región de Graz.