La tensión en Oriente Medio alcanzó un punto crítico este sábado luego de que el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, afirmara que existen “numerosos indicios” que apuntan a la posible muerte del líder supremo de Irán, Ali Khamenei, tras la ofensiva aérea lanzada por Israel con apoyo de Estados Unidos. Pese a la contundencia de sus palabras, Teherán no ha confirmado esa versión y altas autoridades iraníes aseguran que el ayatolá continúa con vida.
En un mensaje televisado, Netanyahu sostuvo que el ataque sorpresa tuvo como objetivo el complejo donde se encontraría Khamenei, en el centro de Teherán. Según el mandatario israelí, la operación seguirá “el tiempo que sea necesario” y forma parte de un plan para neutralizar lo que calificó como una amenaza existencial. El jefe del Estado Mayor israelí, el teniente general Eyal Zamir, aseguró que se trata de una campaña de una magnitud sin precedentes, con la participación de cerca de 200 aeronaves de combate.
La ofensiva impactó 24 de las 31 provincias iraníes, de acuerdo con la Media Luna Roja, que reportó al menos 200 muertos y más de 700 heridos. Entre las víctimas se encuentran el ministro de Defensa, Amir Nasirzadeh, y el comandante de la Guardia Revolucionaria Islámica, Mohammed Pakpour, según fuentes citadas por Reuters. Además, autoridades iraníes denunciaron que 85 personas —la mayoría niñas— murieron tras el bombardeo de un colegio en el sur del país, una cifra que no ha podido ser verificada de manera independiente.
Durante la jornada se registraron explosiones no solo en la capital, sino también en ciudades como Isfahán, Qom, Karaj y Kermanshah, entre otras. Las autoridades ordenaron el cierre de escuelas y universidades y pidieron a millones de habitantes de Teherán abandonar la ciudad. Testigos relataron fuertes detonaciones y columnas de humo en distintos puntos, mientras se restringía el acceso a internet y se intensificaban los patrullajes policiales.
Desde Washington, el presidente Donald Trump defendió la intervención al señalar que busca eliminar amenazas inminentes y evitar que Irán desarrolle armas nucleares. Incluso instó a la población iraní a rebelarse contra el régimen, prometiendo inmunidad a quienes depongan las armas. En paralelo, el ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, declaró que Jameneí y los principales mandos militares siguen con vida y llamó a una desescalada.
La respuesta iraní no se hizo esperar. Además de lanzar misiles y drones contra territorio israelí, Teherán atacó instalaciones militares estadounidenses en Arabia Saudí, Bahréin, Kuwait, Emiratos Árabes Unidos y Qatar. En varios de estos países se escucharon explosiones y se reportaron incendios y escenas de pánico. La situación llevó al cierre de espacios aéreos en la región y a advertencias de seguridad para el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz.
El intercambio de ataques ha elevado la confrontación a un nivel inédito, con impactos militares, civiles y políticos que podrían redefinir el equilibrio regional en las próximas horas. Mientras Israel insiste en que la operación continuará, Irán promete represalias, en un escenario que mantiene en vilo a la comunidad internacional.