Fallas en motores, reingreso y sistemas de escape marcan los riesgos críticos de una misión espacial, según expertos consultados en La FM.
El riesgo de que falle un cohete durante una misión espacial es una posibilidad contemplada en cada etapa del vuelo, desde el lanzamiento hasta el reingreso. En entrevista con La FM, el ingeniero Iván Ramírez explicó que una de las principales amenazas ocurre en la fase inicial: “Si fallan los motores y no se puede poner en órbita el vehículo, hay alternativas”, entre ellas un sistema de escape que permite separar la cápsula con los astronautas en caso de emergencia.
¿Qué pasa si fallan los motores de un cohete en pleno vuelo?
Ramírez detalló que durante el ascenso pueden presentarse fallas como el apagado de uno de los motores. “Durante los transbordadores espaciales hubo ocasiones en que uno de los motores se apagó”, indicó, lo que obligaba a activar maniobras de contingencia. En el caso de la misión Artemis, explicó que existe un sistema de escape en la punta del cohete que puede separar la cápsula y permitir que los astronautas caigan al océano.
El ingeniero también señaló que no todos los escenarios tienen solución directa. “Si no se puede cumplir el objetivo de poner en órbita el vehículo, hay alternativas”, pero estas dependen de que el sistema de emergencia funcione correctamente. Además, advirtió que no hay posibilidad de rescate en el espacio, por lo que la tripulación depende completamente del funcionamiento de la nave.
¿Cuáles son los riesgos en el reingreso y el aterrizaje?
El regreso a la Tierra es otra de las fases críticas. Ramírez explicó que la cápsula entra a la atmósfera a una velocidad de “aproximadamente 40,000 km por hora”, lo que genera condiciones extremas. Durante este proceso, los astronautas experimentan “desaceleraciones entre cuatro y siete veces su propio peso”.
Uno de los riesgos es que los paracaídas no se desplieguen correctamente. “Otro riesgo es que los paracaídas no se abran apropiadamente”, afirmó. También mencionó posibles fallas en la presurización de la cápsula, que en misiones anteriores han tenido consecuencias fatales. A esto se suma la exposición a altas temperaturas durante la reentrada, que depende del correcto funcionamiento del escudo térmico.
Desde el enfoque médico, el astrofísico Juan Diego Soler explicó que los astronautas enfrentan efectos físicos tras permanecer en ingravidez. “Comienza a hacerse reabsorción de los músculos”, señaló, además de la exposición a radiación fuera del campo magnético terrestre, donde “hay partículas cargadas que vienen del Sol”.
Finalmente, Ramírez indicó que la nave está diseñada para operar durante un tiempo limitado. “El sistema está diseñado para 21 días”, dijo, subrayando que, ante cualquier falla, “ellos tienen que regresar como sea”, lo que refleja el nivel de riesgo inherente a este tipo de misiones.
*Este contenido fue escrito y producido por una inteligencia artificial bajo supervisión y curaduría de un periodista de La FM