La misión Artemis II ha sido todo un éxito para la Nasa. Salvo por un daño momentáneo del primer baño en ser enviado al espacio, que ocurrió apenas una hora después de iniciado el lanzamiento, y que la astronauta Christine Koch logró arreglar con apoyo de la base de la agencia espacial en una comunicación. La primera tripulante en llegar a la distancia más lejana de un ser humano de la Tierra en la historia, indicó en una entrevista que se realizó en directo desde el espacio que:
"Me enorgullece llamarme la fontanera, la mujer que arregla esto en el espacio. Me gusta decir que probablemente sea la pieza del equipo más importante a bordo. Así que todos respiramos aliviados cuando resultó que estaba bien, que solo era un problema menor. Creo que es normal que esta este esta falla eh se haya presentado. Necesitaba quizás un poco de tiempo para calentarse la máquina, eh, pero originalmente pensamos que podía haber algo que estuviera ensuciando el motor y por suerte todo está funcionando correctamente".
Por su parte, así se vivió desde el Centro de Control de Misión en el Centro Espacial Johnson de la Nasa, en Houston Texas, según comentó Gary Gordan, portavoz de la Nasa, en una rueda de prensa: "Según nos informan, el ventilador del baño se ha atascado. Ahora los equipos desde la Tierra están elaborando instrucciones sobre cómo acceder al ventilador y despejar esa zona para que el baño vuelva a funcionar". Pero, ¿Cómo es este baño y cómo funciona?

¿Cómo es el baño de Artemis II de la Nasa?
El sistema universal de gestión de residuos, como es llamado este nuevo aparato que está incluido en la cápsula Orion, como un compartimiento privado dentro de la nave, cuenta con un inodoro y un sistema de succión que funciona en ingravidez, un sistema que fue diseñado y probado en microgravedad con el fin de comprobar su funcionabilidad.
Este sofisticado espacio incluye, según se pudieron conocer imágenes desde más allá de la Tierra, agarraderas con el fin de que los astronautas puedan estar cómodos mientras realizan sus necesidades. El inodoro succiona al vacío y junta las partes sólidas en un compartimiento, mientras que el líquido es liberado al espacio.
Esta cabina, que tiene una cortina para mantener la privacidad de la persona que lo use, cuesta alrededor de 31 millones y medio de dólares y es uno de los baños más costosos registrados en la historia de la humanidad. Su diseño responde a una necesidad que astronautas que viajaron antes que los de Artemis solicitaban.

¿Cómo hacían sus necesidades antes los astronautas?
Las misiones del programa Apollo recurrían a métodos que les era incómodo, según se ha recolectado información en entrevistas posteriores a estas misiones. Bolsas adhesivas eran las indicadas para defecar; una vez usadas eran cerradas y amasadas con bactericida. Estaban unidas a tubos plásticos maleables para depositar líquidos.
Este método era propenso a fugas y carecía de control de olores, por lo que los astronautas podían no tener momentos agradables cuando requirieran evacuar. De acuerdo con un informe oficial de la NASA de 2007, "el sistema de bolsas fecales eran marginalmente funcional y fue descrito como muy 'desagradable' por la tripulación".
También se refirió a los defectos de este sistema usado antes de Artemis II: "Las bolsas no proporcionaban control de olores en la pequeña cápsula y el olor era notable". Misiones más recientes, como Crew Dragon (2020) no ha estado exento de dificultades que con el baño de Orion, esperan controlar en un futuro.