Una grave emergencia ambiental y humanitaria vive Chile tras los incendios forestales que avanzan sin control en el sur del país. El presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, las más afectadas por las llamas, que han obligado a evacuar a decenas de miles de personas y ya dejan un saldo trágico de víctimas mortales.
Según el balance entregado por las autoridades, al menos 15 personas han muerto, la mayoría en la región del Biobío, mientras que cerca de 50.000 habitantes han sido evacuados de zonas en alto riesgo. El mandatario chileno aseguró que, con la declaratoria de emergencia, “todos los recursos del Estado están disponibles” para enfrentar la crisis.
Brigadas forestales, bomberos y personal de emergencia combaten más de una docena de focos activos, en medio de condiciones climáticas adversas marcadas por altas temperaturas, fuertes vientos y sequedad extrema, propias del verano austral. El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, advirtió que el país enfrenta un escenario “particularmente complejo”, debido a la rápida propagación del fuego hacia áreas urbanas.
El epicentro de la tragedia se localiza en los municipios de Penco y Lirquén, en la región del Biobío, donde las llamas alcanzaron sectores residenciales, arrasando viviendas, vehículos y dejando escenas de total devastación. Testimonios de habitantes dan cuenta de la velocidad con la que avanzó el fuego, obligando a familias enteras a huir en cuestión de minutos para salvar sus vidas.
El alcalde de Penco, Rodrigo Vera, confirmó que 14 personas murieron calcinadas solo en ese municipio, mientras continúan las labores de búsqueda y evaluación de daños. Por ahora, las autoridades no han entregado un balance definitivo de viviendas destruidas, aunque reconocen que el impacto material es considerable.
Chile ha enfrentado en los últimos años incendios forestales cada vez más destructivos, especialmente en la zona centro-sur del país. Uno de los antecedentes más dolorosos ocurrió en febrero de 2024, cuando incendios simultáneos en los alrededores de Viña del Mar dejaron 138 muertos y más de 16.000 damnificados, marcando uno de los peores desastres de su historia reciente.
Mientras continúan los esfuerzos para controlar las llamas, el Gobierno chileno hizo un llamado a la ciudadanía a acatar las órdenes de evacuación y mantenerse informada por los canales oficiales, ante una emergencia que sigue en desarrollo y que mantiene en vilo a gran parte del país.
“No quedó nada en pie”: Lirquén y Penco, arrasadas por incendios fuera de control en el sur de Chile
La magnitud de los incendios forestales que golpean el sur de Chile se refleja con crudeza en Lirquén, un poblado portuario del Biobío de cerca de 20.000 habitantes, donde barrios enteros quedaron reducidos a escombros. Las llamas avanzaron con tal velocidad que, según relatan los residentes, el fuego arrasó varias poblaciones en cuestión de segundos, obligando a una evacuación desesperada.
Vecinos de la zona aseguraron que muchas personas lograron salvarse huyendo hacia la playa, única vía de escape ante el avance incontrolable del incendio. Al amanecer de este domingo, el panorama era desolador: estructuras metálicas retorcidas, restos de concreto aún humeantes y calles cubiertas de ceniza daban cuenta de la fuerza destructiva del fuego.
Lirquén, clave para la exportación de productos forestales, quedó severamente afectada, al igual que sectores de Penco, donde las autoridades confirmaron múltiples víctimas fatales y destrucción total de viviendas.
Las autoridades reconocen que el combate contra el fuego enfrenta condiciones extremadamente adversas. Desde la Corporación Nacional Forestal (Conaf) del Biobío advirtieron que el incendio se encuentra fuera de control, debido a la combinación de temperaturas superiores a los 30 grados, fuertes ráfagas de viento y un terreno altamente seco.
El ministro del Interior, Álvaro Elizalde, alertó que el pronóstico climático para las próximas horas no favorece las labores de contención, con escenarios de calor extremo que podrían facilitar nuevos focos y la expansión de los existentes.
En terreno, unos 3.700 bomberos y brigadistas continúan trabajando sin pausa para proteger zonas pobladas y frenar el avance de las llamas. Ante la gravedad de la situación, el presidente Gabriel Boric decretó estado de catástrofe en las regiones de Ñuble y Biobío, lo que implica el despliegue de las Fuerzas Armadas para asumir el control del orden y apoyar las tareas de emergencia.
El mandatario anunció además que se trasladará personalmente a la zona afectada, mientras reiteró que todos los recursos del Estado han sido activados para atender la tragedia.
La emergencia revive el doloroso recuerdo de los incendios de febrero de 2024, cuando focos simultáneos cerca de Viña del Mar dejaron 138 muertos y más de 16.000 damnificados, en uno de los episodios más letales de la historia reciente de Chile. Ese antecedente marcó un punto de quiebre en la discusión sobre la prevención y el origen de los incendios, varios de los cuales fueron determinados como intencionales.
Hoy, el país vuelve a enfrentar una catástrofe de grandes proporciones, con comunidades enteras devastadas y un llamado urgente a reforzar la respuesta ante un fenómeno que, año tras año, se vuelve más destructivo.