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El pelo empodera mucho: fundadora de Amaría Hair Spa

La historia de una comunicadora social que decidió crear un spa para el pelo.

Publicado:
Actualizado:
Miércoles, Marzo 8, 2023 - 19:12
María Paula Bolívar, emprendedora y fundadora de Amaría Hair Spa
Inaldo Pérez - RCN Radio

María Paula Bolívar estudió Comunicación Social y Periodismo y se quería dedicar a la Comunicación Organizacional. Sin embargo, en los pasillos de la universidad o entre clases vendía lo que se le ocurría, comenzó con la pastelería saludable y se quedaba hasta las tres de la mañana haciendo pastelitos para el día siguiente.    

Otra de las cosas que le gustaba hacer era pensar en el pelo, y aunque admite que de chiquita no se lo cuidaba mucho porque nació con el pelo liso, sí veía que su hermana tenía muchos problemas con el de ella. Por eso, la ayudó, y ese tema se convirtió en su nueva pasión.   

Un día empezó a vender productos para el pelo, por gusto, y una empresa la contactó para que los vendiera en Colombia. Así que luego, de hacer su práctica profesional, dejó su diploma a un lado y decidió emprender.   

“Vivía con mis papás, tenía 24 años y me llegaron 50 cajas con productos. Así que me iba con una maleta en Transmilenio a vender a las peluquerías por todo Bogotá”. Y ahí llegó la pregunta que le cambió la vida: “¿Vas a dejar tu carrera para vender champús? Y respondí: sí”, cuenta María Paula, mientras se mira de reojo en el espejo de su oficina, del spa para pelo que les da empleo a 36 mujeres.  

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Estudiar el pelo   

María Paula recuerda que lo más difícil al comenzar era cuando le cerraban las puertas, literalmente, así que estudió. “No quería que me vieran como una vendedora, así que investigué cómo podía mejorar la calidad del pelo, quería saber más que los peluqueros. Vendía, empacaba, distribuía, enviaba a otras ciudades, hice un trabajo desde abajo”.  

Se considera una persona muy positiva, dice que siempre ha creído en ella y que sabía que iba a cumplir su sueño.   

Cuando habla de su papá se emociona, recuerda que siempre la ha apoyado. Algunas veces la acompañaba a las peluquerías y la esperaba en las esquinas. Otras veces le prestaba el carro de la casa, para que fuera ella sola. Junto a él, también, recorrió muchos bancos para lograr su proyecto. “No tenía el capital económico para hacerlo, pero sí la idea. No tenía vida crediticia y tenía una tarjeta amparada, insistí mucho, hasta que me dieron un préstamo”.   

Así fue como vio nacer su sueño. Dice que es una mujer alegre y le preocupan cómo están las personas que la rodean y por eso, cuando escuchaba comentarios de que a alguien le maltrataban el pelo o veía a una mujer llorando porque le habían quemado el pelo o lo había perdido, vio la oportunidad y quiso arreglarlos y garantizarles que lo tuvieran sano.   

Su sueño se materializó en la calle 79 con 13, en Bogotá, en un segundo piso. “Empecé con dos puestos, me pasé al cuarto piso para crecer más, y luego al último piso, allá estuve cinco años”. De esa época, recuerda que le tocaba trabajar –para mantenerse- y por gusto tenía su emprendimiento. “Entregaba volantes en la calle y la gente no entraba al local, me decían: ‘¿Yo para qué quiero un spa de pelo? Voy a una peluquería…’ Porque en esa época era muy raro hablar de esto”.   

Durante tres años no recibió ni un sueldo de su empresa y, gracias a eso, obtuvo la sede en la que está actualmente, un edificio de cuatro pisos, que lo hizo tal cual se lo soñó. Cuenta con 19 estaciones y pasó de tener dos empleadas a un equipo de 40 personas, actualmente.   

Amar  

-María Paula, ¿el nombre es por usted?-  

-No, Amaría significa muchas cosas, todo el tiempo lo dices, por ejemplo: Amaría ir a tal lado, Amaría tener esto. Quería algo conceptual y que no dijera pelo y se le ocurrió a mi esposo-.  

Se refiere a Felipe Cuevas, un Ingeniero Industrial que desde hace tres años trabaja junto a ella y es uno de los cuatro hombres de este emprendimiento.   

“Mi esposo tenía sueños diferentes a los míos, trabajaba en una aerolínea y le iba muy bien. Pero, cuando llegó la pandemia, justo quedé embarazada, no sabía qué hacer, creía que no podía. Él decidió renunciar y ayudarme, desde ahí todo cambió, Amaría se organizó mucho más. Los números nunca fueron lo mío, yo hacía muchas cosas a ojo. Él me explicó los pagos de IVA; él se encarga de las finanzas de la empresa, y yo de los clientes, de atenderlos”.   

Mientras el Covid-19 cambió las rutinas, la familia Cuevas Bolívar creció en 2020 con una nueva generación, y ahí María Paula aplicó todo lo que aprendió en la universidad y se dedicó a las redes sociales para que Amaría también creciera. “Al otro día de que nos encerraron, en la pandemia por la cuarentena, dije: bueno, vamos a vender champús y nos ha ido muy bien”.   

El futuro   

“Pienso que uno no puede vender sin conocer, así que cada servicio que hay en Amaría lo pruebo en mi pelo, sé qué componentes tiene, lo estudio. Buscamos los productos más limpios posibles, indagamos de dónde vienen, cómo lo hacen. Requiere mucho tiempo, estudio mucho con dermatólogos, y nos capacitan”.  

Es enfática en decir que cada técnico capilar de su empresa empieza como auxiliar porque para ella el pelo es sagrado y deben hacer una carrera. “Todos los días nos llegan testimonios y eso me da fuerza, me alegra escuchar a tanta gente hablar bien de Amaría”. Cuenta que hay clientes que le envían mensajes como: “Me cambiaste la vida. Gracias a ti tengo pelo, gracias a ti volví a sonreír”. Y que así descubrió que el pelo empodera. No solo van mujeres, ya hay parejas que van juntas. Y recalca que los hombres son muy buenos clientes.   

Según ella, su spa ha resultado tan exitoso, que en marzo de 2023 un cliente que intente conseguir cita debe esperar dos meses. “Dios me dio una estrella, no tenemos espacio para atender más, porque damos atención personalizada, nuestros tratamientos duran mínimo dos horas y queremos seguirlo manteniendo así”.   

Le han preguntado por qué no expande el negocio, por qué no abre más locales o vende franquicias y su respuesta es: “quiero hacerlo bien. No tengo afán, el pelo es muy delicado”. Cuenta que tiene planes a futuro pero que prefiere no compartirlos hasta que no sean realidad. “Aquí quiero estar, aquí quiero envejecer, quiero que muchas personas vivan de esto”.   

Considera que trabajar con mujeres hace parte de su éxito, la gerente de Amaría ha estado con ella desde el inicio. Su papá ahora trabaja con ellos también y los otros dos hombres del equipo son el encargado de la bodega y un técnico.   

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Los secretos de María Paula   

  1. Creer en el sueño que tienes.  
  2. Ser disciplinado.  
  3. Ese dinero no es tuyo, sino de tu negocio y eres empleado de esa empresa.  
  4. Trabajar por pasión y no por dinero.

 

Fuente:
Sistema Integrado Digital