A propósito del fallecimiento de Willie Colón, más allá del ritmo y del baile, sus canciones revelan un universo narrativo y literario que explica por qué su obra trascendió generaciones y fronteras.
La partida del músico neoyorquino de raíces puertorriqueñas abre la puerta a una relectura de sus letras, muchas de ellas cargadas de referencias poéticas, relatos sociales y una clara intención de contar historias.
Desde una mirada académica, en diálogo con La FM, el poeta y escritor de la Universidad Javeriana, Manuel Pachón, destacó que varias composiciones asociadas a Willie Colón dialogan directamente con la tradición literaria. Un caso emblemático es la canción Gitana, donde aparecen versos inspirados en la poesía española.
“En la enseñanza de la literatura en distintos niveles, detecto en distintos géneros las letras o los fragmentos que vienen de la literatura y que muchas veces son tomados por los compositores un poco sin reconocer la autoría original e incluso con un conflicto ahí que podría dar para una discusión sobre derechos de autor”, dijo.
Allí se reconocen ecos de autores como Gustavo Adolfo Bécquer y Federico García Lorca, cuyos fragmentos y esencia fueron incorporados de la letra Rima XXXVIII de Gustavo Adolfo Bécquer.
Rima XXXVIII de Gustavo Adolfo Bécquer.
Los suspiros son aire y van al aire;
las lágrimas son agua y van al mar.
Dime, mujer, cuando el amor se olvida,
¿sabes tú adónde va?
Gitana - Willie Colón (Composición de Jose Manuel Ortega Heredia “Manzanito”)
Las palabras son de aire, y van al aire
Mis lágrimas son agua, y van al mar
Cuando un amor se muere
Sabes chiquita a dónde va
Sabes chiquilla a dónde va
Esta canción fue compuesta originalmente por José Manuel Ortega Heredia, “Manzanita”, y vio la luz en 1978. Sin embargo, fue la reinterpretación que hizo Willie Colón en 1983.
Para Manuel Pachón, esta práctica convierte la canción en un “collage poético”, efectivo en lo musical, pero discutible desde el punto de vista de la autoría.
Este recurso no fue aislado. La influencia del romancero y de la poesía clásica española atraviesa parte del repertorio salsero de mediados del siglo XX, y en el caso de Willie Colón se integró a un sonido urbano que conectó con públicos diversos.
Sin embargo, el mayor aporte aparece cuando la canción se transforma en relato, en crónica de barrio y espejo social. Ese sello narrativo se ve en piezas como El Gran Varón, una historia con inicio, desarrollo y desenlace, donde el personaje central se enfrenta al rechazo social y familiar.
El Gran Varón - 1989 (Compuesto Omar Alfanno)
En la sala de un hospital
A las 9:43 nació Simón
Es el verano del '56
El orgullo de don Andrés, por ser varón
La canción, hoy considerada un clásico, demostró que la salsa podía abordar temas complejos y sensibles sin perder fuerza popular.
La alianza creativa con Rubén Blades consolidó esa vocación literaria. Temas como Pedro Navaja llevaron la narrativa salsera a otro nivel, convirtiendo la canción en una crónica donde el oyente sigue paso a paso la vida de un personaje marcado por su contexto social. En estas obras, Willie Colón no solo fue músico y arreglista, sino un constructor de atmósferas que potenciaron el relato.
Pedro Navaja - 1978 (Compuesto por Rubén Blades)
Mientras reía el puñal le hundía sin compasión
Cuando de pronto sonó un disparo como un cañón
Y Pedro Navaja cayó en la acera mientras veía, a esa mujer
Que revolver en mano y de muerte herida a el le decía
Yo que pensaba: Hoy no es mi día, estoy salá
Pero Pedro Navaja tu estás peor, no estás en na'
Tras su muerte, el legado de Willie Colón se rescata en su aporte musical y en haber demostrado que la salsa podía ser también literatura cantada: una forma de contar la ciudad, sus conflictos y sus personajes.