En medio de las críticas de sectores empresariales y económicos por el aumento del salario mínimo del 23% para 2026, bajo el argumento de que podría generar presiones inflacionarias y afectar las finanzas del país, el codirector del Banco de la República, César Giraldo, aseguró que no existe evidencia concluyente de que un incremento del salario mínimo tenga como efecto directo un aumento de la inflación.
Giraldo señaló que los análisis disponibles muestran una relación más compleja y que no puede establecerse un vínculo mecánico entre ambas variables.
“No es evidente que un incremento del salario mínimo aumente la inflación. De hecho, la evidencia gráfica sugiere lo contrario: cuando el salario mínimo real aumenta, la inflación tiende a bajar”, explicó.
El codirector aclaró que, aunque se identifican correlaciones estadísticas, estas son débiles y no permiten sacar conclusiones definitivas.
“Tampoco resulta riguroso concluir que el aumento del salario mínimo incrementa la inflación, porque en ambos casos se omiten variables relevantes”, afirmó.
Mecanismos en direcciones opuestas
Según Giraldo, uno de los problemas del argumento que vincula directamente el salario mínimo con la inflación es que plantea mecanismos que operan en direcciones opuestas.
Por un lado, se sostiene que el aumento de los salarios eleva los costos de producción y presiona los precios al alza. Pero, por otro, se afirma que ese mismo aumento reduce la demanda de trabajo, lo que implicaría menores ingresos y menor gasto agregado.
“Ambos mecanismos se contrarrestan, lo que muestra que no existe un efecto único ni automático”, explicó.
El codirector también citó evidencia internacional y regional. Indicó que en países como Brasil, Chile, Argentina, México y Colombia, en distintos periodos recientes, se registraron aumentos reales del salario mínimo mientras la inflación descendía.
“Esto no prueba que el salario mínimo determine la inflación, pero sí desmiente la idea de una relación mecánica entre aumentos salariales y aceleración inflacionaria”, señaló.
Giraldo recordó que la inflación responde a múltiples factores, entre ellos la oferta de bienes, el comportamiento del consumo, la cantidad de dinero en circulación, la tasa de cambio, los precios regulados y la inercia inflacionaria.
El peso y la política monetaria
En el caso colombiano, explicó que la inflación ha venido bajando por el aumento en la producción de alimentos, la apreciación del peso, una política monetaria restrictiva del Banco de la República, el control de precios administrados por parte del Gobierno y la tendencia descendente desde 2022.
Sobre el comportamiento del ingreso laboral, Giraldo destacó que, con corte a octubre de 2025, los ingresos del trabajo crecieron 7,1%, por debajo del aumento del salario mínimo del 9,5%, debido a que los ingresos del trabajo informal aumentaron 12,8%.
“Esto muestra que los ingresos de los trabajadores por fuera de la cobertura legal del salario mínimo crecieron más”, indicó.
Finalmente, el codirector afirmó que estos resultados reflejan una dinámica más amplia de la economía, posiblemente asociada al crecimiento del consumo de los hogares, que estaría siendo atendido en buena parte por el sector informal.
“Las cosas son más complejas que una relación mecánica entre salario mínimo e inflación, y es sano que el país analice estos temas con mayor rigor para no caer en afirmaciones simplistas”, concluyó.