Una histórica pastelería de España puso fin a su actividad en 2025 tras meses de incertidumbre sobre su continuidad. Fundada en 1931 en Madrid, la empresa cerró todos sus establecimientos luego de no superar una crisis financiera marcada por la falta de liquidez y el descenso de ventas posterior a la pandemia.
En marzo de 2025 los locales bajaron la persiana de manera provisional, pero durante el verano la clausura se confirmó como definitiva. La decisión afectó a cerca de 50 empleados, varios de ellos con más de tres décadas de vinculación laboral, quienes denunciaron impagos y anunciaron acciones judiciales por despido improcedente.
Cierre definitivo de Embassy en 2025

La cadena Embassy cesó operaciones en los establecimientos ubicados en Goya, Potosí, O’Donnell, Santa Engracia, Aravaca y La Moraleja. La sede original del Paseo de la Castellana ya había cerrado en 2017, lo que marcó un punto de inflexión en su trayectoria.
Los propietarios señalaron como causa principal la falta de liquidez en un contexto de aumento de costes laborales, energéticos y de materias primas. También indicaron que no lograron recuperar los niveles de ventas previos a la pandemia de la Covid-19. Aunque inicialmente existía la expectativa de reabrir tras el cierre provisional, la financiación necesaria no se concretó.
Trabajadores consultados responsabilizaron además a la dirección por decisiones de gestión que, según afirmaron, incluyeron reducción de costes, contratación sin formación y expansión de locales sin respaldo en las ventas. “Nos han tratado fatal, incluso a compañeros con más de 30 años en la empresa”, relató una exempleada al referirse al proceso de cierre y a los retrasos salariales, según el medio El cronista.
Historia de Embassy desde 1931

Embassy fue creada en 1931 por la británica Margaret Kearney Taylor como un salón de té de estilo inglés en el Paseo de la Castellana. El espacio fue concebido para reuniones sociales en torno a dulces, sándwiches de pan blanco y scones. Su ubicación facilitó la afluencia de empleados del distrito financiero y de representantes diplomáticos.
El nombre Embassy respondía a la cercanía con diversas embajadas instaladas en la zona. En 1975, Taylor vendió la cadena, aunque mantuvo acciones hasta su fallecimiento. Posteriormente, la gestión quedó en manos de la familia Rivera-Sarmiento, que mantuvo la operación durante varias décadas.
Tras el fallecimiento de la segunda generación se inició un periodo de declive. El cierre del local de la Castellana en 2017 fue una señal de las dificultades que enfrentaba la empresa.
Embassy y su papel en la Segunda Guerra Mundial

Durante la Segunda Guerra Mundial, Embassy fue escenario de episodios vinculados con redes de apoyo a perseguidos por el nazismo. Su cercanía a legaciones diplomáticas facilitó contactos y gestiones relacionadas con rutas de escape hacia Estados Unidos.
Se estima que el establecimiento pudo estar vinculado con la huida de 30.000 personas. Bajo la actividad habitual de una pastelería frecuentada por familias y funcionarios, el lugar fue descrito como punto de encuentro donde coincidían espías aliados y agentes nazis en Madrid.
Productos emblemáticos de Embassy
Entre los productos asociados a Embassy figuraban los scones, los sándwiches, los bombones y las tartas de limón, fresa, manzana y amarena. La tarta de limón y merengue fue uno de los artículos más reconocidos por los clientes.
La empresa combinó pastelería, bombonería y servicio de salón de té durante casi un siglo. Tras superar conflictos políticos y transformaciones sociales, no logró sostener su estructura financiera frente a la crisis reciente. El cierre definitivo en 2025 marca el fin de una compañía vinculada a la vida social y a episodios de la historia contemporánea de Madrid.