La quiebra es un mecanismo legal que permite a las empresas reorganizar sus deudas cuando enfrentan problemas financieros graves. Una de las mayores franquicias de un popular restaurante de pollo frito se ha declarado en bancarrota bajo el Capítulo 11 tras un año difícil marcado por deudas, demandas y una caída en la llegada de clientes. La medida busca proteger sus operaciones mientras negocia con acreedores y reorganiza su estructura financiera.
La compañía, con más de 130 restaurantes, acumulaba una deuda cercana a 130 millones de dólares, equivalentes a aproximadamente 643.000 millones de pesos colombianos. Entre los factores que llevaron a esta situación están la caída en la llegada de clientes y los efectos económicos derivados de la pandemia.
"Esos factores incluyen, entre otros, el impacto nacional de la pandemia de COVID-19 en las operaciones de los restaurantes, la elección del consumidor, la alta inflación, el aumento de las tasas de interés y una fuerza laboral calificada cada vez más limitada", señalaban los documentos judiciales.

El restaurante de pollo frito que se declaró en quiebra
Se trata de Sailormen Inc., una de las mayores franquicias de Popeyes Louisiana Kitchen, que se declaró en bancarrota bajo el Capítulo 11 tras enfrentar deudas, demandas y una reducción de clientes. Sus operaciones se concentran en Florida y Georgia (Estados Unidos), según los documentos judiciales.
En el último año, la empresa con sede en Miami, tuvo dificultades marcadas por presiones de costos y cambios en el comportamiento de los clientes. La compañía atribuyó la situación a “diversos factores macroeconómicos”, incluidos “el impacto nacional de la pandemia de COVID-19”, “la alta inflación” y “el aumento de las tasas de interés”.
¿Por qué Sailormen, franquicia de Popeyes, se declaró en quiebra?
Los expedientes indican que la inflación elevó los costos diarios y que los hábitos de consumo cambiaron tras la pandemia, con menor afluencia. En los registros también se citan “la elección del consumidor” y “una fuerza laboral calificada cada vez más limitada”. En 2023, la empresa intentó aliviar la presión financiera con la venta de 16 restaurantes en Georgia, operación que no se cerró.

Tras ese intento, Sailormen dejó de pagar el alquiler de esos locales en abril de 2024 y demandó al comprador por incumplimiento de contrato. En diciembre, su principal prestamista, BMO Bank, demandó a la compañía y solicitó al tribunal el control de los activos. La firma busca renegociar pasivos para “emerger como una franquicia más saludable”, según su asesor legal.
Esto pasará con los locales de Popeyes operados por Sailormen
A mediados de enero, Sailormen operaba 136 restaurantes y empleaba a más de 3.200 trabajadores. La compañía no ha revelado si algún establecimiento cerrará como parte del proceso. La protección por quiebra apunta a la reestructuración del negocio mientras continúan las operaciones.
Popeyes Louisiana Kitchen Inc. es una subsidiaria de Restaurant Brands International, que adquirió la cadena en 2017, y la mayoría de los restaurantes son propiedad de franquiciados. La solicitud se presentó ante el Tribunal de Quiebras de Estados Unidos para el Distrito Sur de Florida, con representación legal de Cole Schotz.
Según lo consignado, la empresa enfrentó dificultades para pagar a proveedores y, a inicios de enero, Marc Metrick dejó la dirección ejecutiva, cediendo el control a Richard Baker. La compañía indicó continuará evaluando opciones dentro del proceso judicial.