Emmanuel Macron, presidente de Francia
AFP
29 Jun 2020 08:30 AM

Cumbre de G5-Sahel abre mañana con Sánchez y Macron para mostrar su apoyo

Esta alianza, nacida con propósitos antiterroristas arrastra desde su nacimiento problemas de financiación.
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Efe

La cumbre de jefes de Estado de los países del G5-Sahel (Mauritania, Mali, Níger, Chad y Burkina Faso) se abre mañana martes en la capital mauritana con la presencia del presidente francés, Emmanuel Macron, y el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, que escenificarán así su apoyo a la región en momentos difíciles.

Si esta alianza nacida con propósitos antiterroristas arrastra desde su nacimiento problemas de financiación, se han agravado con la pandemia del coronavirus, que ha tenido efectos devastadores en las economías de una de las regiones más pobres del mundo.

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En su calidad de presidente rotatorio de la coalición, el presidente mauritano, Mohamed uld Ghazouani, recibirá en el centro Al Mourabitoune a sus pares del Sahel más el presidente de la Comisión de la Unión Africana, Moussa Faki Mahamat, además de Sánchez y Macron.

En la agenda de la cumbre figura en primer lugar el estado de avances de los compromisos adquiridos en la ciudad francesa de Pau el pasado enero, en presencia de los cinco jefes de Estado africanos, entre los que destacaron la creación de una coalición por el Sahel.

El lanzamiento de esta coalición estaba previsto -antes de que apareciese el coronavirus- para el pasado abril, y se esperaba que a ella se sumaran unos cuarenta participantes, entre países de África, Europa y organizaciones internacionales, principalmente.

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De hecho, a la cumbre "física" de Nuakchot seguirá otra ampliada por videoconferencia a la que estarán invitados los gobernantes o responsables de Alemania, Italia, la ONU o el Consejo Europeo.

La idea es que la coalición recoja todas las iniciativas internacionales de apoyo al Sahel para hacerlas más efectivas, en torno a cuatro pilares: la lucha antiterrorista, el refuerzo de los ejércitos nacionales, la ayuda al desarrollo y el despliegue del Estado allí donde no llega, en el caso de Mali.

Cuestiones todas ellas sin resultados visibles sobre el terreno, mientras que en contrapartida la actividad de los grupos terroristas -Al Qaeda y el Estado Islámico, con sus aliados locales- continúan muy activos contra las fuerzas internacionales, los ejércitos locales y hasta las poblaciones civiles.

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En paralelo, los grupos terroristas están utilizando los conflictos étnicos estructurales -a veces raciales, otras veces por el control de la tierra- para poner a unas comunidades contra otras y sabotear así la autoridad del Estado, como sucede sobre todo en Mali.

La muerte del jefe la "rama saheliana" de Al Qaeda, Abdelmalek Droukdel, el pasado 3 de junio a manos de las fuerzas francesas supuso un duro golpe a la organización, pero está lejos de significar la derrota del terrorismo.

La fuerza conjunta del G5, que arrancó en 2017 con un embrión de 5.000 hombres, no ha dado resultados visibles en el terreno, y su inoperancia es atribuible sobre todo a la falta de medios militares y financieros.

Ese mismo problema se plantea en el ámbito del desarrollo: los cuarenta proyectos transfronterizos seleccionados para el trienio 2019-2021 en el "programa de inversión prioritaria (PIP/G5 Sahel)" sigue estando hipotecada por el retraso en la recepción de fondos: de los 2.000 millones de euros prometidos, solo 249 millones (el 12 %) han sido desembolsados.

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Así pues, los retos pendientes del Sahel permanecen intactos, y la pandemia de la COVID-19 no ha hecho sino agravarlos.

Entre los observadores en Nuakchot circula la idea de que el presidente mauritano aprovechará la cumbre para reclamar una vez más la anulación de la deuda africana, necesaria para enfrentarse a las consecuencias más destructivas de la pandemia