Amparo López es médica y conoce como la palma de su mano el sistema de salud. No obstante, jamás se imaginó convertirse en una víctima del sistema para el cual presta sus servicios como profesional.
El diagnóstico de cáncer de mama detectado a su madre, Saturia López, evidenció las múltiples trabas y demás retrasos para la asignación de citas con especialistas, autorización de cirugías y entregas de medicina que se fueron dilatando con el tiempo. El agravante: la desesperación de ser médico y no poder hacer algo para salvar la vida de su ser querido.
“Mi mamá es una adulta de 75 años, ella vive en Cajibío (Cauca) y todo empezó cuando va a la EPS a hacerse una mamografía, al ver que hubo una alteración le envían una ecografía. En ese momento, la EPS corría y obtuvimos el resultado de la biopsia relativamente rápido y ahí muestra el nódulo”, detalló.
La ruta, por parte de la Nueva EPS fue activada a través del ‘Consultorio Rosado’ desde ahí se gestionaron citas con especialistas en la Fundación Valle del Lili en Cali. “En ese momento la EPS tenía un plan de atención global para el paciente oncológico que incluía la valoración y no había que hacer ningún tipo de autorización”, recordó Amparo López.
Problemas y retrasos
A pesar de la estructuración de un plan integral para la atención de casos de cáncer en la Nueva EPS, los problemas administrativos hicieron mella y pusieron en jaque la atención de decenas de personas que vieron truncada la opción de realizar sus tratamientos en el tiempo oportuno.
“La cita estaba para el 20 de octubre de 2025 y nada que me llamaban, pasó el 25 y todavía seguía a la espera. Luego en el mes de noviembre me informaron en el hospital que no existía convenio con la EPS y me tocaría acudir ante ellos para gestionar el caso. Lo primero que hice fue interponer una queja ante la Superintendencia de Salud”, resaltó Amparo López.
El llamado a la SuperSalud no fue suficiente. López observaba que el tiempo de espera para la atención de su madre ya estaba haciendo efecto en su estado de salud. “No me daban respuesta, lo único que me decían era que iban a elevar el caso, pero de ahí no pasaba”, dijo.
“Yo interpuse una tutela ante la SuperSalud porque me ha ido bien con ellos, yo soy médico y gestiono muchos casos con pacientes. Entonces tenía fe de que realmente funcionara y se pudiera gestionar el tema de mi mamá que se trataba de una autorización, pero realmente no visualicé que esto fuera algo tan complejo”, sostuvo.
La presión mediática fue la solución
Alzar su voz y recurrir a los medios de comunicación fue una de las ideas de la médica Amparo López, quien ante la excesiva burocracia y ausencia de respuestas encontró en los micrófonos la posibilidad de denunciar el caso e insistir en la entrega de una solución para el caso de su madre.
“Es imperativo denunciar que este avance es meramente reactivo a la visibilidad pública y no a una voluntad institucional de acatar los fallos judiciales o garantizar el derecho fundamental a la vida. Es inaceptable que la atención médica de pacientes deba depender de la presión en redes sociales para superar obstáculos burocráticos”, afirmó en diálogo con La FM.
Finalmente, el pasado 5 de marzo, tras más de seis meses de espera, múltiples barreras administrativas y demás situaciones que pusieron en riesgo la vida de Saturia López logró ser intervenida en la Fundación Valle del Lili y así hacer frente al padecimiento de cáncer de mama.