El regreso del ser humano a la órbita lunar, más de 50 años después de las misiones Apolo, tiene al mundo entero pendiente de cada movimiento de la misión Artemis II. Pero uno de los momentos que más inquietud genera ocurre lejos de cualquier señal: cuando la nave entra en la cara oculta de la Luna.
Para entender qué pasa realmente en ese punto, la ingeniera electrónica colombiana Giovanna Ramírez, invitada por el Centro Espacial de Estados Unidos, explicó en el programa Tarde, pero llego de La FM los detalles de esta fase clave del viaje.
“Nos vamos a quedar aproximadamente 40 a 45 minutos sin comunicación”, señaló, al referirse al momento en que la nave Orión deja de tener contacto directo con la Tierra.
Lejos de ser un fallo o una situación de riesgo, se trata de una maniobra completamente calculada. Durante ese tiempo, la nave opera de forma autónoma, siguiendo instrucciones previamente programadas.
“La nave está preparada para navegar sola, los sistemas siguen funcionando sin problema”, explicó la ingeniera, quien ha participado en misiones análogas en distintos países.
Un momento clave en el viaje a la Luna
El paso por la cara oculta coincide además con uno de los puntos más importantes de la misión: la máxima aproximación a la superficie lunar.
Según detalló Ramírez, la nave alcanzará una distancia aproximada de 9.560 kilómetros de la Luna, lo que permitirá obtener información clave y nuevas imágenes.
Al mismo tiempo, la misión busca superar un récord histórico en la exploración espacial.
“Se va a llegar a una distancia superior a los 406.000 kilómetros entre la Tierra y la nave, superando lo logrado en las misiones Apolo”, explicó.
Este tipo de maniobras no solo representan un logro técnico, sino que permiten probar la capacidad de la nave en condiciones extremas.
¿Qué pasa durante los minutos sin señal?
Uno de los mayores interrogantes es qué ocurre exactamente durante el tiempo en que la nave no puede comunicarse con la Tierra.
Ramírez aclaró que, aunque no haya transmisión en vivo, todo queda registrado.
“Las cámaras siguen funcionando, todo se graba y luego podremos ver ese material cuando se restablezca la comunicación”, indicó.
Esto incluye imágenes de la cara oculta de la Luna, una de las zonas menos exploradas y documentadas hasta ahora.
Además, en ese momento se produce un fenómeno particular: la alineación entre el Sol, la Luna y la nave, lo que podría generar una especie de eclipse visible desde el espacio.
Así es la vida dentro de la nave Orión
La experiencia de los astronautas dentro de la nave es completamente distinta a la vida en la Tierra. Cada actividad, por simple que parezca, requiere adaptación.
Por ejemplo, el descanso ocurre en condiciones de microgravedad.
“Ellos duermen flotando o sujetos a una bolsa, prácticamente pegados a la pared”, explicó Ramírez.
La alimentación también cambia radicalmente. Los alimentos están deshidratados y empacados al vacío, y se preparan con agua caliente antes de consumirse.
Incluso ir al baño implica un sistema diferente:
“Funciona por succión, no como un inodoro tradicional”, detalló.
Los efectos del espacio en el cuerpo humano
Aunque la misión tiene una duración de apenas 10 días, los astronautas están expuestos a condiciones extremas que pueden afectar su organismo.
“La radiación cósmica es uno de los principales riesgos”, advirtió la ingeniera.
Además, la falta de gravedad genera cambios físicos:
“El cuerpo se adapta a flotar, los huesos se elonguen y luego puede ser difícil volver a caminar con normalidad”.
Sin embargo, aclaró que estos efectos suelen ser temporales en misiones cortas como esta.