La Autoridad Nacional de Licencias Ambientales (ANLA) autorizó el desarrollo del proyecto Accesos Norte, Fase II, que permitirá ampliar la Autopista Norte de Bogotá en el tramo comprendido entre las calles 191 y 245.
La iniciativa contempla la intervención de cerca de 5,8 kilómetros de vía, con el objetivo de ampliar la capacidad del corredor vial en el extremo norte de la ciudad. La decisión habilita a la concesionaria Ruta Bogotá Norte S.A.S. para dar inicio a las obras, tras culminar un proceso de evaluación técnica realizado por la autoridad ambiental nacional, de acuerdo con la normativa vigente.
Alcance del proyecto y proceso de evaluación
La licencia ambiental fue otorgada luego de una revisión técnica autónoma que consideró los impactos del proyecto sobre el entorno natural y social del área de influencia. En el marco de este proceso, la ANLA actuó en ejercicio de sus funciones como autoridad ambiental del orden nacional, garantizando los procedimientos legales y los tiempos establecidos para el licenciamiento.
Uno de los componentes relevantes de la evaluación fue la participación ciudadana. Durante el trámite se desarrollaron espacios de diálogo, entre ellos una Audiencia Pública Ambiental, en la que intervinieron más de 2.000 personas, incluyendo organizaciones sociales, autoridades locales, usuarios de la vía y comunidades vecinas al proyecto. En estos escenarios se presentaron inquietudes, observaciones y propuestas relacionadas con la ejecución de la obra.
Medidas ambientales y protección de ecosistemas
La autorización incluye obligaciones ambientales orientadas a la protección de ecosistemas estratégicos y a la mitigación de riesgos para las comunidades cercanas. Entre estas medidas se encuentran disposiciones específicas para salvaguardar los humedales Torca–Guaymaral, así como la dinámica hidráulica de la Reserva Thomas van der Hamen, zonas reconocidas por su importancia ambiental.
En el caso de los humedales Torca–Guaymaral, las obligaciones buscan asegurar su conservación como ecosistemas de relevancia internacional. Estos cuerpos de agua están acogidos dentro del marco de la Convención Ramsar, lo que implica compromisos del Estado colombiano para su preservación y manejo sostenible, lineamientos que fueron incorporados en la decisión ambiental.
Seguimiento y control ambiental
La licencia también establece acciones para reducir riesgos de inundación y proteger a las comunidades aledañas al corredor vial. Estas disposiciones forman parte del conjunto de compromisos que deberá cumplir el titular del proyecto durante la ejecución de las obras y en las fases posteriores.
La ANLA continuará ejerciendo labores de seguimiento y control para verificar el cumplimiento estricto de las obligaciones ambientales definidas. De esta manera, la autoridad mantendrá su rol de vigilancia sobre el desarrollo del proyecto, con el fin de asegurar que las intervenciones se realicen conforme a las condiciones establecidas y a los criterios de protección ambiental.