La Procuraduría General de la Nación solicitó información detallada a Rafael Castillo Pacheco, rector de la Universidad del Atlántico, sobre el estado actual de las piscinas del alma máter, las cuales fueron clausuradas tras denuncias por presuntas irregularidades.
A través de la Procuraduría Regional de Instrucción del Atlántico, el ente de control requirió los siguientes puntos clave:
- Condiciones sanitarias: Detalles del estado de las piscinas durante la visita de la Secretaría de Salud y resultados de las muestras de laboratorio del agua.
- Evidencia técnica: Registro fotográfico previo al cierre y certificaciones de mantenimiento de los últimos dos años.
- Capacitación de personal: Soportes que acrediten la idoneidad del personal encargado del mantenimiento y los protocolos de contingencia implementados.
El Ministerio Público otorgó un plazo de cinco días para que la universidad informe si existen reportes de afectaciones a la salud de la comunidad universitaria y entregue copia del plan de mejoramiento exigido por la autoridad sanitaria.
Los hallazgos que llevaron al cierre
El pasado 26 de marzo, la Secretaría de Salud de Puerto Colombia ordenó el cierre total del escenario deportivo debido a fallas críticas en la infraestructura y condiciones higiénicas.
La inspección, solicitada de carácter urgente por el área de Bienestar Universitario ante el evidente deterioro del lugar, reveló irregularidades graves:
- Falta de documentación: Ausencia de registros básicos de saneamiento.
- Carencia de insumos: Falta de químicos necesarios para el tratamiento del agua.
- Deficiencias físicas: Falta de señalización y riesgos en la infraestructura.
Riesgo para la salud pública
Ante estos hallazgos, la autoridad sanitaria determinó que el área representaba un riesgo para los usuarios. La medida de cierre preventivo se mantendrá vigente hasta que la Universidad del Atlántico ejecute el plan de mejoramiento y se verifique, en una nueva inspección, que las fallas han sido corregidas.
La Secretaría de Salud enfatizó que el mantenimiento es responsabilidad directa de los administradores, advirtiendo que el descuido de estas normas facilita la propagación de enfermedades y compromete la salud pública.