La captura de una mujer que intentaba vender un lote perteneciente a una víctima del terremoto del pasado 10 de agosto, con epicentro en San José del Palmar, Chocó, volvió a encender las alarmas sobre la seguridad de los procesos de identificación en Colombia.
La sospechosa, identificada como Yulieth Nathalia Motta Díaz, de 41 años y oriunda de Fresno, Tolima, llevaba una cédula modificada y moldes de silicona con huellas dactilares que inicialmente lograron evadir los controles documentales y biométricos de una notaría de Dosquebradas, Risaralda.
El hallazgo se logró tras un operativo conjunto entre la Sijín y la Policía de Pereira. Un agente encubierto se hizo pasar por comprador del inmueble, con lo que lograron interceptar a la mujer en el despacho notarial.
La propietaria original es una mujer dedicada a los eventos musicales y residente en Estados Unidos, casada con un reconocido cantante de la región, según reveló El Tiempo.
El episodio evidencia cómo la suplantación de identidad y el fraude documental han evolucionado hacia esquemas más organizados, relacionados con el cibercrimen.
Entre 2022 y mayo de 2026, se radicaron ante la Superintendencia de Industria y Comercio 13.983 reclamaciones por suplantación. Desde 2020, el acumulado supera las 40.316 denuncias, con mayor afectación en telecomunicaciones y, posteriormente, en los sectores financiero, crediticio e inmobiliario.

Lectores antiguos y autenticación insuficiente
“Este caso en puntual, expone nuevamente la vulnerabilidad tanto en el hardware actual como en los esquemas de autenticación mono biométricos que hay en varias regiones de Colombia”, explicó Fredy Aguiar, BDM (Business Development Manager) de Become Digital.
Según el especialista, una porción significativa de los lectores de huellas utilizados en notarías y entidades financieras tiene más de seis años de antigüedad. Además, estos equipos carecerían de sistemas avanzados de prueba de vida o liveness detection, necesarios para enfrentar ataques de suplantación mediante materiales sintéticos.
Sin embargo, la vulnerabilidad no depende exclusivamente de la antigüedad del dispositivo, sino de aquello que valida. El matching compara una huella o un rostro con una referencia almacenada para establecer una coincidencia, mientras que la prueba de vida determina si la información proviene de una persona real presente durante el procedimiento.
“Una lectura de patrón solo responde: ‘¿a quién se parece este dato?’. La prueba de vida responde: ‘¿es un ser humano real presente en este instante, o es una biometría sintética intentando suplantar?’”, señaló Fredy Aguiar.
Inteligencia artificial contra documentos manipulados
La prueba de vida analiza profundidad, texturas, reflejos y microexpresiones para detectar posibles ataques de presentación. No obstante, su implementación enfrenta obstáculos como los costos percibidos, la falta de actualización regulatoria y la fricción operativa, pues algunas instituciones priorizan la rapidez del trámite sobre la seguridad.
El desafío aumenta con el uso de fotografías, videos manipulados y contenidos sintéticos generados mediante inteligencia artificial. En este escenario, revisar visualmente una cédula puede resultar insuficiente, especialmente cuando las falsificaciones incorporan alteraciones materiales difíciles de detectar por un notario o asesor comercial.
Become Digital asegura que utiliza visión artificial para examinar microimpresiones, tipografías, tramas de seguridad y patrones holográficos, además de cruzar la información impresa con bases de datos oficiales. Su solución integra biometría facial con prueba de vida, análisis documental y revisión de riesgos digitales, como la suplantación de tarjetas SIM.

“Desarrollamos un modelo propio de IA para detectar documentos alterados, que actualizamos de forma continua con las nuevas tipologías de fraude que vemos en la región. Así llevamos el criterio de un perito forense a un proceso digital que toma segundos”, afirmó Fredy Aguiar.
Para inmobiliarias, constructoras y plataformas proptech, una validación deficiente puede ocasionar pérdidas económicas, erosionar la confianza en las transacciones y generar investigaciones o sanciones relacionadas con los sistemas SARLAFT, SAGRILAFT y los protocolos de conocimiento del cliente.
Bloque de preguntas y respuestas
¿Cómo ocurrió la suplantación de identidad en una notaría de Dosquebradas?
Una mujer habría utilizado una cédula modificada y moldes de silicona con huellas dactilares para intentar vender un lote ajeno. Fue capturada durante un operativo de la Sijín y la Policía de Pereira.
¿Qué fallas presentan los sistemas biométricos de notarías en Colombia?
Algunos lectores de huellas tienen más de seis años y no cuentan con pruebas de vida avanzadas. Esta tecnología permite establecer si la biometría corresponde a una persona presente o a un material sintético.
¿Cuántas reclamaciones por suplantación de identidad se han registrado en Colombia?
Entre 2022 y mayo de 2026 se reportaron 13.983 reclamaciones ante la Superintendencia de Industria y Comercio. Desde 2020, el acumulado supera las 40.316 denuncias.
¿Cómo ayuda la inteligencia artificial a detectar documentos falsos?
La inteligencia artificial puede analizar microimpresiones, tipografías, hologramas y otros elementos de seguridad. También permite contrastar los datos del documento con registros oficiales e integrar biometría facial y pruebas de vida.
¿Qué riesgos genera el fraude documental en el sector inmobiliario?
Una identificación deficiente puede provocar pérdidas económicas, afectar la confianza en las transacciones y derivar en investigaciones o sanciones por incumplimientos de los controles de conocimiento del cliente.