Aunque Colombia registra cerca de un millón de donaciones de sangre al año, los expertos advierten que el país enfrenta un desafío silencioso: la falta de donantes habituales. En el marco del Día Mundial del Donante de Sangre, que se conmemora cada 14 de junio, la Fundación Valle del Lili hizo un llamado a fortalecer la cultura de la donación voluntaria y recurrente para garantizar la atención de miles de pacientes que dependen de transfusiones para sobrevivir.
De acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Salud (INS), durante 2024 se registraron 997.115 donaciones de sangre en el país. Aunque el 93,9 % correspondió a donantes voluntarios, apenas el 27,1 % de ellos realizó donaciones de manera habitual, es decir, al menos dos veces durante el año.
La situación preocupa a los especialistas, quienes señalan que la estabilidad de las reservas sanguíneas depende no sólo de atraer nuevos donantes, sino de lograr que quienes ya donan conviertan esta práctica en un hábito solidario.
“La meta no es únicamente conseguir más personas que donen una vez. Necesitamos que regresen periódicamente para garantizar la disponibilidad de sangre cuando los pacientes la requieren”, señalaron desde la Fundación Valle del Lili.
Una necesidad permanente en los hospitales
La importancia de la donación habitual se refleja en la demanda constante de los centros médicos. En la Fundación Valle del Lili, cerca de 680 pacientes cada mes requieren transfusiones de sangre para continuar tratamientos o enfrentar situaciones críticas de salud.
Pacientes de unidades de cuidados intensivos, servicios de oncología, hematología, urgencias y cirugía dependen diariamente de la disponibilidad de hemocomponentes para recibir atención oportuna.
Los especialistas explican que un solo paciente atendido en un hospital de alta complejidad puede requerir desde una hasta más de 50 unidades de sangre, especialmente en casos de cirugías mayores, traumatismos severos, trasplantes o enfermedades hematológicas.
Durante 2025, el Banco de Sangre de la Fundación Valle del Lili recibió y procesó cerca de 13.090 unidades de sangre, cifra inferior a las 13.370 registradas en 2024, lo que representa una disminución del 2,1 %.
Además, solo el 21 % de esas unidades provinieron de donantes voluntarios habituales, mientras que el 79 % restante correspondió a personas que donaron por primera vez o de manera ocasional.
Mitos y barreras siguen frenando la donación
Según los expertos, varios factores explican la disminución en la frecuencia de las donaciones. Entre ellos se encuentran el envejecimiento de los donantes habituales, la baja participación de las nuevas generaciones, la tendencia a donar únicamente cuando un familiar necesita sangre y la persistencia de mitos que generan temor o desinformación.
“Tenemos donantes, pero necesitamos que vuelvan. Para el sistema, una persona que dona dos veces al año vale mucho más que dos donantes nuevos que no regresan, porque permite planear las reservas y no depender de la urgencia de último momento”, afirmó Edna Milena Hernández, coordinadora del Banco de Sangre de la Fundación Valle del Lili.
La especialista destacó la necesidad de avanzar desde la denominada donación de reposición —cuando se dona porque un familiar o amigo lo requiere— hacia una cultura de donación voluntaria, habitual y solidaria.
Derribando falsas creencias
La Fundación Valle del Lili también hizo un llamado a combatir la desinformación que aún rodea la donación de sangre.
Los especialistas aclararon que donar sangre no debilita el organismo, no provoca aumento o pérdida de peso y tampoco impide donar de manera permanente a las personas con tatuajes, quienes únicamente deben cumplir un periodo de espera establecido por los protocolos médicos.
Además, recordaron que el procedimiento es seguro, está supervisado por personal capacitado y suele tardar menos de una hora.
“La sangre no se fabrica ni tiene sustituto. Cada unidad donada puede ayudar a varios pacientes y marcar la diferencia entre la vida y la muerte”, señalaron los expertos.
Un llamado a la solidaridad permanente
Para convertirse en donante se requiere tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilogramos, gozar de buen estado de salud y presentar un documento de identidad.
Con motivo del Día Mundial del Donante de Sangre, la Fundación Valle del Lili reiteró que el verdadero desafío no es solo incrementar el número de donaciones, sino consolidar una red de donantes habituales que permita mantener reservas suficientes durante todo el año.
Los especialistas concluyeron que la sangre sigue siendo un recurso irremplazable y que la única manera de garantizar su disponibilidad, es mediante el compromiso constante de la ciudadanía con la donación voluntaria y recurrente.
Claves del tema en cuatro preguntas
¿Cuál es el principal desafío que enfrenta Colombia en materia de donación de sangre?
El principal desafío es aumentar el número de donantes habituales. Aunque en 2024 se registraron 997.115 donaciones de sangre, solo el 27,1 % provinieron de personas que donan al menos dos veces al año.
¿Por qué es importante que los donantes regresen periódicamente a donar sangre?
Porque la donación habitual permite mantener reservas estables y planificar mejor la disponibilidad de sangre para atender emergencias, cirugías, tratamientos oncológicos y otras necesidades médicas sin depender de situaciones de última hora.
¿Cuántos pacientes dependen de transfusiones de sangre en la Fundación Valle del Lili?
Alrededor de 680 pacientes cada mes requieren transfusiones para sobrevivir o continuar sus tratamientos, especialmente en áreas como cuidados intensivos, oncología, hematología, urgencias y cirugía.
¿Qué requisitos debe cumplir una persona para donar sangre?
Debe tener entre 18 y 65 años, pesar más de 50 kilogramos, estar en buen estado de salud y presentar un documento de identidad. Además, el proceso es seguro, dura menos de una hora y una sola donación puede beneficiar a varios pacientes.