Desde hace décadas, científicos de todo el mundo advierten que el aumento de centígrados en las temperaturas de agua, afectan directamente al comportamiento de los sistemas oceánicos alrededor del planeta. De acuerdo con proyecciones científicas, en este momento en el océano pacífico se mueven vientos tan calientes que Sudamérica y parte de Centroamérica sufrirán épocas de verano más fuertes de lo que es común. Y aunque esto está proyectado para finales de 2026 e inicios 2027, lo cierto es que en la actualidad, los mares ya sufren el calor.
Sin embargo, las altas temperaturas no son el único problema que padecen las aguas marinas, que ya cambian el comportamiento de animales y plantas submarinas, sino que además, la acidificación de las aguas también están presentando dificultades de acuerdo con científicos.
Un estudio científico publicado en la Unión Geofísica Americana (AGU, en sus siglas inglesas), indica que la historia reciente de la acidificación es extrema en las superficies oceánicas y que esto también contribuye a que los calores sean excesivos. Nada más en el abstracto, los científicos indican que los "eventos extremos combinados son preocupantes para la salud de los océanos", dado que estos fenómenos "amplifican el impacto de cada factor por separado".

La acidificación hace más fuerte el fenómeno del niño que vivirá Colombia
Los científicos evaluaron la historia reciente de los "extremos compuestos" en el océano, específicamente en las zonas donde las olas de calor marinas y la acidificación oceánica ocurre a la par. Analizaron datos entre 1982 a 2024, y determinaron que los eventos ocurren con mayor frecuencia en latitudes bajas y medias y que no son tan comunes en el pacífico ecuatorial oriental y regiones polares.
También indican que las épocas en las que más se registran es en el verano y que su fuerza se nota en pleno fenómeno de El niño.
De acuerdo con la Red de Resiliencia Oceánica, la acidificación es la reducción del pH del océano "durante décadas o más" e indica que es causada por la absorción de CO2 de la atmósfera. Esta institución indica que la concentración de CO2 atmosférico a "aumentado drásticamente desde la Revolución Industrial, de alrededor de 280 partes por millón en tiempos preindustriales a 424 en mayo de 2024".
Este proceso, así como el aumento de temperaturas, se están presentando hasta dos veces y media más de lo que se esperaría y en las zonas donde son más comunes, este tipo de eventos se presentan hasta cuatro veces más de lo esperado. Es decir, los eventos de extremos compuestos se están reportando con más prontitud entre ellos de lo que se debería.

La acidez oceánica ocurre cuando el agua se organiza en capas sin mezclarse y, cuando la capa superficial hace contacto con el ambiente que está sobre el nivel del mar; es decir, con el CO2, y esta se acidifica.
Esto no ocurre en los polos y en el ecuador planetario, donde la acidificación se produce desde la base de las aguas profundas y sube hasta la primera capa del océano; por ello es menos común encontrar este tipo de fenómenos en estas zonas del planeta.
A Colombia lo afectará porque en las aguas tropicales y subecuatorianas, las aguas liberan la acidificación al ambiente y esto se combina con los vientos calientes de la atmósfera, que recorren el mundo; haciendo más fuerte el fenómeno de el niño.
¿Cuáles son las consecuencias de la acidificación del océano?
Según el Organismo Internacional de Energía Atómica, las primeras consecuencias las sufren los ecosistemas marinos y las personas "que dependen de ellos para su sustento o alimentación".
Es que este suceso disminuyen la concentración de iones de carbonato, un compuesto que animales marinos utilizan para conformar sus conchas y esqueletos (ostras, cangrejos, erizos de mar, langostas y corales). Todos estos animales, así como los corales se desgastan cuando hay menor pH en el océano.

Los corales se secan y dejan de proteger las costas terrestres de fuertes olas, asimismo, la cantidad de peces disminuyen al no tener un hogar seguro. A su vez, los animales submarinos no pueden complementar sus procesos fisiológicos (como la reproducción y el crecimiento), lo que afecta cadenas alimentarios y equilibrios de ecosistemas.
Todo esto, además, termina afectando a la economía humana, que tanto depende de los mares.