Las llamadas spam y los intentos de fraude telefónico se han convertido en parte del día a día de millones de personas. Aunque suele pensarse que estos contactos aparecen tras dejar datos en páginas web o por filtraciones digitales, hay un factor mucho más cercano y silencioso que contribuye al problema: la forma en la que se desechan las cajas y empaques de compras a domicilio. Un simple hábito, repetido sin pensar, puede terminar facilitando llamadas engañosas y contactos sospechosos, incluso por WhatsApp.
Cada paquete que llega a casa suele incluir una etiqueta con información personal. Nombre completo, dirección exacta y, en muchos casos, número de teléfono o correo electrónico quedan impresos a la vista. Cuando estas cajas se botan sin ningún cuidado, esos datos quedan disponibles para cualquiera que tenga acceso a los residuos, convirtiéndose en una fuente inesperada para el spam telefónico y las estafas.
¿Por qué las etiquetas visibles son un riesgo real?
Dejar intactas las etiquetas de envío equivale a exponer datos personales en espacios públicos. Personas con intenciones fraudulentas pueden recopilar esta información y utilizarla para hacer llamadas personalizadas, mensajes engañosos o contactos por WhatsApp que parecen confiables porque incluyen datos reales de la víctima.
Este tipo de fraude suele iniciar con una llamada aparentemente inofensiva. Quien está al otro lado menciona el nombre, la dirección o una compra reciente, generando confianza en los primeros segundos. A partir de ahí, el engaño avanza con solicitudes de códigos, confirmaciones o datos bancarios. Esa cercanía inicial es la que hace más peligrosa la estafa telefónica.

El hábito simple que reduce llamadas spam
Cambiar esta práctica no requiere tecnología ni gastos adicionales. Basta con impedir que la información personal quede legible antes de botar cualquier caja o sobre. Entre las acciones más recomendadas están:
- Retirar la etiqueta y romperla en varios fragmentos.
- Tacharla por completo con marcador oscuro hasta que no se lean los datos.
- Cortar la parte del cartón donde está impresa la información.
- Aplicar calor en etiquetas térmicas para borrar el texto.
Estos gestos, que toman pocos segundos, ayudan a reducir de forma notable la exposición a llamadas spam, fraudes telefónicos y contactos sospechosos.
Prefijos que alertan sobre posibles estafas telefónicas
Además del cuidado con los paquetes, es clave prestar atención a los números entrantes. Autoridades y expertos en seguridad digital han advertido sobre llamadas internacionales inesperadas que suelen estar asociadas a estafas. Algunos prefijos que generan alerta son +234, +91, +212, +62, +63, +84 o +855, entre otros.
Estas llamadas también pueden llegar por WhatsApp, con mensajes breves que buscan provocar una respuesta. Ante un número desconocido con prefijo internacional, la recomendación es no contestar, no devolver la llamada y bloquear el contacto.

Consejos prácticos para proteger la información personal
Para reducir el riesgo de estafas y llamadas no deseadas, conviene sumar estas precauciones:
- No confirmar datos personales por teléfono si la llamada no fue solicitada.
- Colgar de inmediato si la conversación genera presión o urgencia.
- Activar filtros de llamadas spam en el celular.
- Revisar con frecuencia la configuración de privacidad en WhatsApp.
- Desconfiar de mensajes que prometen premios o alertan de problemas urgentes.
- La prevención empieza en casa y continúa en cada llamada que se responde.
Seguridad diaria en tiempos de compras en línea
Con el aumento de las compras por internet y los envíos a domicilio, también crece la cantidad de información personal circulando en empaques. Incorporar el hábito de eliminar datos visibles antes de desechar cajas es una medida sencilla para proteger la privacidad y reducir el riesgo de estafas telefónicas. No se trata solo de evitar molestias, sino de cerrar una puerta que muchos delincuentes aprovechan para iniciar el engaño.