Una de las misiones de la humanidad ha sido la búsqueda de vida fuera del planeta Tierra, un esfuerzo científico orientado a responder si existe vida en otros puntos del universo. En ese contexto, el hallazgo de planetas similares al nuestro ha adquirido relevancia en la investigación astronómica.
La NASA ha estudiado sistemas solares con cuerpos que presentan características comparables a las de nuestro planeta. Entre ellos se encuentran los denominados planetas Kepler, un grupo de exoplanetas identificados por su tamaño similar al terrestre y por ubicarse en regiones consideradas habitables, donde podrían darse condiciones compatibles con la vida tal como se conoce.
Entre estos cuerpos sobresale Kepler-442b, un exoplaneta tipo Súper Tierra que orbita una estrella de tipo K. Tiene una masa equivalente a 2,36 veces la de la Tierra, completa una órbita cada 112,3 días y se localiza a una distancia de 0,409 unidades astronómicas de su estrella. Su descubrimiento fue anunciado en 2015, según información oficial de la NASA.

Kepler-442b y su ubicación en la zona habitable
Kepler-442b orbita la estrella Kepler-442 (KOI-4742), clasificada como tipo K5V, con una temperatura menor a la del Sol. A pesar de ello, el planeta se encuentra dentro de la zona habitable, región donde la radiación estelar permite la existencia de agua líquida en la superficie.
Los datos disponibles indican que el planeta tiene un radio de 1,34 veces el de la Tierra, compatible con un mundo rocoso, y recibe una irradiancia estelar cercana al 81 % de la que recibe la Tierra, un valor que genera temperaturas comparables a las terrestres.
Estudios sobre radiación y potencial atmosférico
Investigaciones recientes han analizado la irradiancia de rayos X y ultravioleta procedente de la estrella anfitriona, así como los efectos del viento estelar sobre el planeta. Estos estudios buscan establecer si Kepler-442b podría conservar una atmósfera estable durante largos periodos.
Sarah Chen, astrofísica de la NASA, señaló que “los datos de composición atmosférica sugieren que este planeta podría tener un clima estable. El período orbital es particularmente interesante para la posible detección de biofirmas”.

La fotosíntesis y el papel de la radiación estelar
Una investigación publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society evaluó la capacidad de planetas potencialmente habitables para sostener biosferas complejas mediante fotosíntesis oxigénica, proceso clave para la vida terrestre.
El análisis se centró en la radiación fotosintéticamente activa (RFA), correspondiente al rango de luz visible entre 400 y 700 nanómetros. Los resultados indicaron que muchas estrellas no emiten suficiente energía en este rango, lo que limita el desarrollo de biosferas similares a la de la Tierra.
Según el estudio, Kepler-442b es uno de los pocos exoplanetas rocosos que recibe la cantidad necesaria de radiación para sostener una gran biosfera, a pesar de orbitar una estrella menos caliente que el Sol. Esta condición lo diferencia de otros planetas potencialmente habitables identificados hasta ahora.
Los investigadores advierten que los planetas con condiciones similares a la Tierra serían escasos y distantes, lo que refuerza el valor científico de Kepler-442b en los estudios de habitabilidad planetaria.
Observación futura y exploración espacial
Aunque se encuentra a unos 1.200 años luz, Kepler-442b es un objetivo para futuras observaciones. Al tratarse de un planeta en tránsito, podría ser posible analizar su atmósfera y buscar señales de agua o biofirmas con instrumentos como el James Webb Space Telescope, así como con misiones planeadas como Roman y HabEx.
Estos estudios permitirán ampliar el conocimiento sobre los factores necesarios para que un planeta pueda albergar vida compleja, y situarán a Kepler-442b como un punto de referencia en la exploración de mundos fuera del sistema solar.