La FM conversó con Jorge Torrealba, un caricaturista venezolano originario del estado de Falcón, radicado en Estados Unidos desde hace diez años, quien fue testigo directo de una de las audiencias del juicio que se adelanta en Nueva York contra Nicolás Maduro.
Desde el interior de la corte, y sin posibilidad de usar cámaras o grabadoras, Jorge Torrealba logró retratar con lápiz y papel el rostro del dictador venezolano, en un momento que calificó como “surreal” y profundamente simbólico.
“Yo fui como parte del público, del público en general, pero yo soy caricaturista y yo tenía entendido que no había cámaras, que no había forma de grabar y yo decía, bueno, yo tengo que tratar de inmortalizar este momento con lo que sea, con lo que tengo en la mano y tenía un par de colores en mi morral y dije, nada, es el momento”, dijo.
Llegada a EE.UU.
Jorge Torrealba llegó a Estados Unidos en 2016, en medio de una de las etapas más críticas de la crisis venezolana. Salió del país buscando un espacio donde pudiera ejercer su oficio con libertad, algo que —según relata— era imposible en Venezuela si se trataba de caricatura política.
“Vine, recuerdo, por una convención de caricaturistas, y ese fue el año en Venezuela en el que todo estaba en su peor momento. Y obviamente mi sueño de ser caricaturista o de hacer caricaturas políticas es imposible en un país donde no tenemos libertad de expresión”, agregó.
Hoy vive del arte en Nueva York, donde realiza exposiciones y trabajos como artista plástico, su presencia en el juicio no estaba planeada como un ejercicio profesional.
¿Cómo vivió ese juicio?
Asistió como parte del público, consciente de que se trataba de una audiencia abierta, pero con acceso limitado. Al ingresar a la sala entendió que no habría registros audiovisuales y decidió documentar el momento con lo que tenía a mano: algunos colores, papel y su experiencia como caricaturista en vivo.
“No podía creer que yo había vivido ese momento, que había podido por lo menos dibujar, porque te cuento que el silencio ahí es tan increíble que yo me daba miedo afincar mucho el lápiz porque se escuchaba”, contó.
El artista relató que el ambiente dentro de la corte era de absoluto silencio. La entrada de Nicolás Maduro, escoltado y con cadenas arrastrándose por el suelo, marcó uno de los instantes más impactantes.
“De hecho, cuando se abre la puerta que ya lo hacen entrar, se pueden escuchar claramente las cadenas que venía arrastrando, porque tengo entendido que de las manos no estaba posado, porque ya ahí estaba junto a su abogado, pero se pudo escuchar claramente las cadenas en el suelo y luego cuando entra nos ve fijamente a todas las personas que estábamos allí”, recordó.
Maduro con cadenas
Dibujar en esas condiciones no fue fácil: las manos le temblaban y cualquier movimiento parecía resonar en el recinto. Jorge Torrealba describió a Maduro como un hombre visiblemente demacrado, que inicialmente saludó a los presentes y luego cambió de actitud cuando el juez le exigió responder únicamente lo que se le preguntaba.
Para el caricaturista, escucharlo declararse inocente generó una fuerte carga emocional, inevitable para alguien que ha vivido el exilio y la distancia de su familia durante una década.
Al salir del tribunal, aún en estado de shock, Jorge Torrealba grabó un breve video que compartió en redes sociales, donde expresó la magnitud de lo vivido. “Sentí que estaba dentro de una película”, aseguró.
El caricaturista espera poder asistir a la próxima audiencia, prevista para el 17 de marzo, esta vez con más preparación y materiales. Para él, más allá del arte, su trabajo se ha convertido en una forma de memoria y testimonio.