El uso de la inteligencia artificial en la educación volvió a encender el debate sobre sus efectos en el aprendizaje de niños y jóvenes. Mientras algunos expertos la defienden como una herramienta clave para mejorar la enseñanza, otros advierten riesgos en el desarrollo cognitivo y el pensamiento crítico.
En este nuevo Rounds FM, dos especialistas expusieron posiciones opuestas frente al papel de esta tecnología en las aulas: Juan Guerrero y Juan José Giraldo.
¿La inteligencia artificial mejora el aprendizaje?
Desde una visión favorable, Juan Guerrero aseguró que el debate no debería centrarse en prohibir o permitir la inteligencia artificial, sino en cómo integrarla correctamente en la educación.
“El problema no es enseñar a usar la inteligencia artificial, sino enseñar con el uso de la inteligencia artificial”, afirmó.
Según explicó, esta tecnología puede ayudar a personalizar el aprendizaje y mejorar el rendimiento académico.
“La inteligencia artificial permite acompañar de manera individual a cada estudiante y democratizar el desarrollo del talento”, señaló.
Además, destacó que puede reducir la carga administrativa de los docentes.
“Entre el 40 y el 60 % del tiempo de un docente es preparar documentación”, indicó.
Riesgos: pérdida de pensamiento crítico y desarrollo
Por su parte, Juan José Giraldo advirtió que el uso de inteligencia artificial en menores debe manejarse con cautela por sus posibles efectos en el desarrollo.
“Hay algo que se pierde muy fácil […] y se conoce como vigilancia crítica”, explicó.
Según dijo, cuando los estudiantes confían plenamente en la tecnología, disminuye su capacidad de cuestionar.
“Perdemos la necesidad de evaluarla críticamente”, afirmó.
También alertó sobre la falta de regulación.
“No contamos con la gobernanza suficiente sobre las inteligencias artificiales”, señaló.
Brecha educativa: el riesgo de ampliar desigualdades
El debate también puso sobre la mesa un tema estructural: la desigualdad en el acceso a estas herramientas.
Guerrero advirtió que los estudiantes con mayores recursos podrían beneficiarse más de la inteligencia artificial, lo que ampliaría la brecha frente a quienes no tienen acceso.
“Los niños de colegios de élite pueden tener tutores inteligentes que optimizan su aprendizaje”, explicó.
Una alerta desde los mismos estudiantes
Uno de los puntos más llamativos fue que las preocupaciones no vienen solo de expertos.
Giraldo citó datos que reflejan inquietudes entre los propios jóvenes frente al uso de estas tecnologías.
“El 75 % de estudiantes […] consideran que la inteligencia artificial conduce a un deterioro cognitivo”, afirmó.
Esto, según explicó, muestra que el debate no es ajeno a quienes están directamente involucrados en el sistema educativo.