La manera de comprar moda está cambiando y el punto de venta será uno de los escenarios donde más se notará esa transformación. De cara a 2026, la industria de la moda en Colombia se prepara para un giro profundo en la experiencia en tienda, impulsado por un consumidor cada vez más visual, digital y exigente.
De acuerdo con proyecciones de Expert Market Research, el sector crecería un 4,7 % el próximo año, un contexto que obliga a las marcas a repensar cómo se conectan con sus clientes.
Uno de los datos que explica este viraje es contundente: el 83 % de los consumidores toma decisiones de compra a partir de estímulos visuales, según un estudio de la Universidad Técnica de Machala.
En ese escenario, el visual merchandising (VM) deja de ser un complemento estético para convertirse en una herramienta estratégica que influye directamente en el comportamiento del comprador.
Futuro de la moda
Para John Fredy Pizarro, visual y productor de Clemont, el futuro de las tiendas de moda, especialmente en el segmento de lujo, estará marcado por experiencias que van más allá de exhibir productos.
“Las marcas deberán crear espacios memorables que respondan a un consumidor digitalmente nativo, que busca autenticidad, coherencia y transparencia”, señaló.
Una de las principales apuestas será la integración entre lo físico y lo digital. El merchandising phygital permitirá que tecnologías como la realidad aumentada y virtual lleguen a los probadores, facilitando que los clientes visualicen prendas sin necesidad de cambiarlas o las imaginen en distintos contextos.
Espacios interactivos
Pantallas interactivas, aromas diseñados para cada colección y música cuidadosamente seleccionada harán parte de experiencias sensoriales más completas.
A esto se sumarán espacios de personalización, donde los compradores podrán intervenir sus prendas en tiempo real, reforzando la idea de identidad propia.
El storytelling también ganará protagonismo. Las vitrinas y exhibiciones contarán historias sobre el origen de las colecciones, sus procesos creativos y su impacto social.
“No se trata solo de mostrar ropa, sino de construir atmósferas que conecten emocionalmente con el cliente”, explicó Pizarro, quien destaca que el VM debe ser la expresión física de la filosofía de la marca.
Sostenibilidad en la moda
La sostenibilidad, por su parte, dejará de ser un valor agregado para convertirse en una exigencia básica. Materiales reciclados, iluminación LED inteligente y escenografías modulares, pensadas para reutilizarse en distintas campañas, marcarán el nuevo estándar. Esta lógica busca reducir el desperdicio y reforzar la transparencia de las marcas frente a consumidores cada vez más informados.
Finalmente, las tiendas evolucionarán hacia espacios flexibles y multifuncionales, integrando cafés, galerías o pop-ups temporales. En este entorno, la coherencia entre la tienda física, el contenido digital y el comercio electrónico será clave.