Colombia marca este lunes la primera semana del potente terremoto que golpeó varias regiones, en medio de la remoción de escombros, todavía con la esperanzas -y ya con escasas probabilidades- de rescatar sobrevivientes entre más de un centenar de desaparecidos reportados en las cifras oficiales.
El fuerte sismo de 7.4 grados de hace una semana destruyó miles de casas, edificios, hoteles y hospitales, según los balances que, cifran en cerca 287 las personas muertas, cerca de 4.200 las heridas y 194 las desaparecidas.
Solo en Cali, la alcaldía elevó a 130 la cifra de personas fallecidas y a 94 la de desaparecida; también reporta 88 personas rescatadas y 123 cuerpos entregados a sus familias.
El terremoto del 10 de agosto golpeó con fuerza al comercio de Pereira: cerca del 70% de los negocios presenta afectaciones y alrededor del 34% permanece completamente cerrado, según un diagnóstico preliminar del Gobierno.
La catástrofe también dejó 114.855 estudiantes afectados por daños en sedes de educación superior y obligó a 91 instituciones a suspender temporalmente sus actividades, según el primer balance del Ministerio de Educación y el Icetex.
El reporte identificó 54 sedes con alta afectación estructural y activó una ruta de evaluación, recuperación de infraestructura y medidas para garantizar la continuidad académica en las zonas más golpeadas.
Colombia se moviliza en ayudas y solidaridad
El presidente Abelardo de la Espriella anunció desde Buenaventura la reactivación del buque hospital Benkos Biohó para reforzar la atención médica a los afectados por el terremoto, ante la alta demanda en la red hospitalaria del puerto.
La embarcación, que retomó operaciones el 14 de agosto, cuenta con consultorios, servicios de diagnóstico y quirófano, y ya tiene programadas cirugías para atender a los heridos.
Los centros de acopio habilitados por la Alcaldía de Bogotá y la Cruz Roja para recibir donaciones destinadas a los damnificados por el terremoto del 10 de agosto cerrarán el lunes 17 de agosto al mediodía, cuando se suspenderá la recepción de nuevas ayudas en la capital.
La decisión se toma después de movilizar más de 1.300 toneladas hacia las zonas afectadas, mientras la atención humanitaria continuará en los territorios de acuerdo con las necesidades de las comunidades.
La Agencia Nacional de Infraestructura aseguró que los vehículos que transportan ayuda humanitaria hacia las zonas afectadas por el terremoto no deben pagar peajes ni ser sancionados por exceso de carga, siempre que estén debidamente identificados y coordinados como parte de la respuesta a la emergencia.
La aclaración se produjo después de que un transportador denunciara un comparendo de $1,2 millones por llevar 60 kilos por encima del límite mientras trasladaba colchonetas y mercados hacia Pereira.
Tras el terremoto, el Ministerio de Salud ordenó a las EPS garantizar la continuidad de la atención médica en las zonas afectadas, incluyendo medicamentos y tratamientos que se hayan perdido o quedado pendientes por la emergencia.
La Circular Externa también prioriza a pacientes crónicos, embarazadas, adultos mayores, personas con discapacidad y menores de edad, mientras permite medidas como telemedicina, atención extramural y traslado de pacientes.
La esperanza de encontrar sobrevivientes
En Pereira, una de las ciudades más devastadas, las máquinas ya convirtieron toneladas de escombros en pequeñas montañas de ladrillos y varillas.
Los rescatistas ya no permiten el ingreso a las edificaciones de voluntarios. La esperanza de encontrar sobrevivientes "ya es mucho menor", asegura Andrés Cano, un estudiante de enfermería de 30 años que acusa desgaste.
"Se siente uno agotado, es un cansancio mental más que todo", dijo junto a un grupo de amigos uniformados con chalecos y cascos naranjas.
El ruido de las máquinas llenó el silencio que pedían las brigadas de socorro para detectar señales de vida bajo las ruinas que deja el sismo más letal del siglo en Colombia.
El terremoto supone la primera gran prueba para el gobierno de Abelardo de la Espriella, quien se vio enfrentado a la emergencia apenas tres días después de asumir el cargo.
El sábado pidió a su aliado estadounidense, Donald Trump, la suspensión temporal de aranceles para ayudar a su país.
En la calle: remoción de escombros y muchos damnificados
Cerca de 27.000 viviendas quedaron destruidas y muchos damnificados no tienen adónde ir.
Los albergues exhiben códigos QR para que los afectados reporten a sus seres desaparecidos o afectaciones en sus hogares.
Decenas duermen en pequeños camarotes o colchones.
Yeiny Sánchez, una vendedora de dulces de 28 años, pasa sus días junto a un polluelo que rescató herido. "Me he sentido" muy sola e indefensa, dice.
En las ciudades más destruidas, varios edificios fueron marcados con una "X" roja para alertar el riesgo de colapso y la prohibición del paso para transeúntes.
Jorge León, evacuado de su apartamento en Cali, contó el "dolor" que le supone "iniciar nuevamente todo". Camina junto a un camión amarillo cargado con sus pertenencias.
"Parece que estuviese viviendo una película o un sueño, no lo asimilo", dice el abogado de 41 años.
El alcalde de Cali, Alejandro Eder, estimó que la reconstrucción de la tercera mayor ciudad de Colombia costará al menos 3.200 millones de dólares.
Colombia ha recibido ayudas millonarias de países como Estados Unidos y organismos como el Banco Mundial.
Voluntarios no renuncian a seguir buscando y ayudando
En una pared de un edificio de cinco pisos que colapsó tras el sismo fue marcada por un rescatista con una "V" roja atravesada por una línea horizontal, señal que indica la finalización de las labores de búsqueda de posibles sobrevivientes.
Pero rescatistas voluntarios se niegan a renunciar a encontrar vida, aunque se considera que después de 72 horas caen drásticamente las posibilidades de supervivencia.
"A pesar de que nos han dicho que ya han pasado muchos días, nosotros seguimos buscando vida porque queremos seguir apostándole a la vida", dice el profesor Juan Carlos Tabares, de 58 años, que lidera junto a varios voluntarios el punto de rescate bautizado "Valentía".
Claves del tema, en cuatro preguntas:
Terremoto en Colombia, ¿Qué balance oficial de víctimas y afectaciones deja tras una semana del sismo?
El terremoto de 7.4 grados registrado el 10 de agosto ha dejado cerca de 287 personas muertas, aproximadamente 4.200 heridas y 194 desaparecidas en el balance oficial. Las principales emergencias se concentran en Cali, con 130 fallecidos y 94 desaparecidos, así como en Pereira, donde el 70% del comercio resultó afectado. Además, la catástrofe destruyó miles de viviendas y obligó a 91 instituciones de educación superior a suspender actividades tras impactar a más de 114.000 estudiantes.
¿Cómo avanza la atención médica tras el terremoto y la contingencia en las zonas afectadas?
El Gobierno nacional reactivó el buque hospital Benkos Biohó en Buenaventura para descongestionar la red hospitalaria con consultorios, diagnóstico y quirófanos programados. De forma complementaria, el Ministerio de Salud ordenó a las EPS garantizar la continuidad de tratamientos y entrega de medicamentos perdidos durante la emergencia, priorizando a pacientes crónicos, adultos mayores, gestantes y menores a través de telemedicina, atención extramural y traslados.
Ayudas humanitarias por el terremoto, ¿Qué medidas logísticas y de recolección aplican las autoridades?
Los centros de acopio en Bogotá y la Cruz Roja suspendieron la recepción de insumos este lunes 17 de agosto al mediodía tras recolectar y enviar más de 1.300 toneladas hacia las regiones impactadas. Para asegurar la fluidez de los envíos, la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) confirmó la exención del pago de peajes y de sanciones por exceso de carga a los vehículos autorizados que transporten donaciones debidamente identificadas.
¿Cómo avanzan la búsqueda de sobrevivientes del terremoto y las labores de rescate en las ruinas?
Las probabilidades de encontrar personas con vida han disminuido drásticamente tras la remoción masiva de escombros y el marcado de edificaciones con la señal "V" roja, que indica la conclusión oficial de rastreos. A pesar del cansancio físico, las restricciones a voluntarios y la prohibición de paso en estructuras con "X" roja por riesgo de colapso, varios rescatistas independientes continúan las labores manuales de búsqueda en puntos críticos como Pereira.