La Generación Z estaría viviendo un cambio en la manera de relacionarse y de vivir su sexualidad. Aunque una parte de los jóvenes mantiene el deseo sexual, este no siempre se convierte en encuentros íntimos. Belén Méndez, psicóloga, filósofa y magíster en psicología clínica de la salud, explicó algunas de las razones que pueden estar detrás de este fenómeno.
El concepto de recesión sexual ha comenzado a utilizarse para describir la disminución de ciertas prácticas sexuales entre los jóvenes. Los datos mencionados en La FM corresponden a una encuesta del Instituto Kinsey realizada a 2.373 estadounidenses entre los 18 y 29 años.
Entre los resultados citados, el 29 % de los encuestados no había tenido una pareja sexual durante los tres meses anteriores, mientras que el 19 % afirmó que nunca había tenido una pareja sexual. Además, el 40,1 % no había tenido sexo vaginal en ese periodo y el 36 % tampoco se había masturbado.
Sin embargo, el deseo sexual no habría desaparecido. El 74 % manifestó tener un nivel de deseo entre moderado y alto.
Para Méndez, este contraste puede entenderse a partir de una diferencia entre lo que una persona desea y aquello que finalmente hace. "Hay una brecha entre el deseo sexual y la conducta sexual", afirmó.
¿Por qué la Generación Z está dejando el sexo en segundo plano?
Méndez planteó que una de las razones es que existe menos presión social para tener pareja. "Ya no hay tanta presión por tener pareja", explicó.
La psicóloga también señaló que los jóvenes pueden estar siendo más selectivos al momento de establecer vínculos y que existe una mayor conversación alrededor del consentimiento. Esto no significa, según su explicación, que el deseo sexual haya desaparecido, sino que otras actividades y prioridades pueden ocupar un lugar más importante.
A esto se suma el costo de salir y conocer personas. "Se está volviendo muy costoso tener sexo", sostuvo Méndez.
Para la especialista, salir implica prepararse, desplazarse, gastar dinero y asumir la posibilidad de que el encuentro no resulte como se esperaba. En contraste, las plataformas digitales ofrecen alternativas inmediatas.
"Hay reforzadores más fáciles, más inmediatos, como redes sociales, el porno o TikTok, que cubren una parte como un pañito de agua tibia", afirmó.
¿Cómo influye el miedo al rechazo en las relaciones?
El miedo al rechazo es otro de los elementos que Méndez relacionó con las dificultades para establecer vínculos. La psicóloga explicó que actualmente una experiencia de rechazo puede dejar de ser privada y convertirse en algo que otras personas conocen.
"Antes el rechazo era particular, ahora es público", señaló.
La exposición también puede estar relacionada con la forma en que funcionan las redes sociales. Para Méndez, algunas personas que sí quieren conocer a alguien terminan evitando hacerlo porque no quieren enfrentarse a una situación incómoda.
"Hay quienes priorizan otras cosas voluntariamente, pero aquellos que sí quieren conocer gente no lo hacen por miedo a exponerse", explicó.
En este escenario, las aplicaciones de citas también tienen un papel. Méndez sostuvo que plataformas como Tinder o Bumble no necesariamente favorecen la intimidad, sino que pueden reforzar la búsqueda de validación a través del 'swipe'.
La consecuencia puede ser una dificultad para tolerar las experiencias que forman parte de cualquier relación. "Hay que enseñarnos a exponernos al rechazo, a la vulnerabilidad y a tolerar las sensaciones incómodas", afirmó.
¿Qué relación tiene la economía con la llamada recesión sexual?
El factor económico también aparece entre las razones que pueden explicar la disminución de los encuentros. De acuerdo con los datos mencionados, el 43 % de los participantes de la encuesta señaló la situación económica como un obstáculo.
Los costos de las citas, el transporte y los espacios para tener intimidad se suman a una realidad en la que muchos jóvenes tardan más en alcanzar su independencia económica y permanecen durante más tiempo en el hogar de sus padres.
Méndez también relacionó esta situación con las dificultades para acceder a empleos acordes con la preparación académica. Tener estudios universitarios o incluso una maestría no necesariamente significa contar con los recursos suficientes para asumir los gastos asociados con salir y establecer relaciones.
Para la psicóloga, la tecnología puede ser útil cuando permite desarrollar habilidades sociales, pero puede convertirse en un problema cuando funciona como una vía para evitar el contacto.
"La tecnología sirve si se usa para practicar habilidades sociales, pero es perjudicial cuando se convierte en evitación", explicó.
Méndez también relacionó este fenómeno con la dificultad para afrontar la frustración. Según su planteamiento, cuando una persona enfrenta una experiencia negativa durante una cita y decide esconderse, pierde la posibilidad de aprender de esa situación.
"El quiebre ocurre cuando, ante la primera frustración en la cita, la persona se esconde y no genera un aprendizaje distinto", afirmó.
Desde su perspectiva, aprender a manejar las emociones difíciles desde la infancia puede ayudar a construir relaciones pese a la incomodidad. "Desde la infancia hay que aprender a tolerar las emociones difíciles y actuar en dirección a la vida y las relaciones que quieres construir a pesar del malestar", concluyó.
Para Méndez, por tanto, la llamada recesión sexual no puede entenderse únicamente como una pérdida de interés por el sexo. El deseo puede mantenerse, mientras factores como la selectividad, el miedo al rechazo, las dinámicas digitales y las condiciones económicas influyen en la posibilidad de convertir ese deseo en encuentros y vínculos.
Preguntas frecuentes sobre Generación Z
¿La Generación Z perdió el interés por el sexo?
No necesariamente. Belén Méndez diferencia entre el deseo sexual y la conducta sexual y señala que puede existir deseo sin que este se convierta en encuentros.
¿Por qué la Generación Z tiene menos encuentros sexuales?
Méndez menciona la menor presión por tener pareja, el miedo al rechazo, la búsqueda de gratificación inmediata en plataformas digitales y los costos asociados con salir.
¿La economía influye en la llamada recesión sexual?
Sí. Entre los factores mencionados están el costo de las citas, el transporte, los espacios de intimidad y las dificultades para alcanzar la independencia económica.