Tras cuatro años de investigación continua, el Instituto Nacional de Salud (INS) reveló que se alista a presentar el primer suero anti-alacrán (antiescorpiónico) producido en Colombia.
El desarrollo, liderado por un equipo interdisciplinario de 15 profesionales, representa un avance histórico para la salud pública del país, donde cada año se registran miles de picaduras, especialmente en zonas rurales y andinas.
El biólogo Darío Hernando Gutiérrez Galvis, aracnólogo y miembro del Grupo de Animales Venenosos del INS, explicó en detalle cómo se ha construido este antídoto, por qué es necesario y cómo podría convertirse en una herramienta clave para reducir la mortalidad por escorpionismo.
“Escorpión y alacrán son exactamente lo mismo; solo cambia el uso del término según la región. El proceso para obtener el antídoto inicia con la extracción del veneno de diversas especies recolectadas en el país, especialmente aquellas consideradas de interés médico”, dijo Gutiérrez.
Añadió que "durante varios años, el INS ha recolectado y mantenido en cautiverio alrededor de 2.500 escorpiones, algunos capaces de vivir entre 10 y 12 años. Esto evita una extracción permanente de animales desde los ecosistemas".
Gutiérrez explicó que el veneno se aplica en dosis subletales para no afectar la salud del equino. Los caballos, que toleran el veneno, comienzan a producir anticuerpos específicos contra las proteínas tóxicas.
Obtención de anticuerpos
Tras meses de inmunización, especialistas extraen la sangre de los caballos, separan las proteínas que contienen los anticuerpos y realizan las primeras pruebas de neutralización.
“Se evalúa la eficacia del suero al enfrentar el veneno en animales de laboratorio. Cuando superamos esta fase, el producto puede avanzar hacia la validación para uso humano”, explicó el investigador.

El suero aún no se aplica en personas, pero está próximo a entrar en las fases finales de evaluación y en los protocolos requeridos para su aprobación por parte del Invima.
Aunque no existe un registro completo en Colombia, Gutiérrez asegura que las picaduras por escorpión suman miles de casos cada año.
"La falta histórica de una norma que obligue a reportar el evento genera un subregistro importante. Pese a ello, entre los últimos años se han documentado entre 18 y 20 fallecimientos, la mayoría en niños, quienes presentan menor resistencia a las toxinas”, señaló.
El experto advierte sobre un aspecto poco conocido: los escorpiones peligrosos poseen dos tipos de veneno.
“Un primer veneno, más 'suave', produce dolor intenso. Un segundo veneno, usado cuando el animal se siente muy amenazado, es altamente potente y puede llevar a la hospitalización e incluso a la muerte. Por eso no se debe subestimar una picadura, incluso en adultos”, enfatiza”, manifestó.
Recalcó que en el país se cuenta con entre 80 y 90 especies de escorpiones, de las cuales el 56% pertenece a la familia Buthidae, el grupo más peligroso para el ser humano.
Los departamentos con mayor presencia son Antioquia, Huila. Tolima, Cundinamarca y Boyacá. Pero también existen especies de importancia médica en la zona Pacífica, la región Caribe, los Llanos Orientales y la Amazonia.
Precisó que en la zona Andina, donde vive el 95% de la población, se concentran entre 35 y 40 especies peligrosas.

Los grupos de mayor relevancia son Tityus: oscuros, robustos, de cola gruesa. Y Centruroides: de colores claros, cuerpos alargados, hasta 12 centímetros.
"Tenemos una regla sencilla para reconocer el riesgo: un escorpión de cola gruesa es peligroso para el ser humano; uno de cola delgada, en general, no lo es", manifestó.
El investigador insiste en que los escorpiones no atacan deliberadamente; la mayoría de accidentes ocurren por contacto accidental, por ejemplo, al ponerse un zapato o mover ropa donde el animal se esconde.
Recomendaciones clave
Revisar zapatos y ropa antes de usarlos.
Evitar manipular escorpiones, especialmente en presencia de niños.
Usar linternas de luz ultravioleta, que los hace brillar en verde fluorescente.
Capturar y liberar los animales sin matarlos, dada su importancia ecológica.
Un proyecto nacional para proteger vidas.
El experto afirmó que el desarrollo del antiescorpiónico ha involucrado a médicos veterinarios, médicos clínicos, bioquímicos, biólogos, herpetólogos y técnicos especializados.
Esta colaboración ha permitido avanzar hacia un suero que podrá utilizarse en todo el país, adaptado a las especies de mayor relevancia médica.
“Colombia es responsable del 36% de la genética planetaria. Proteger la fauna y flora, aprender a convivir con ella y prevenir accidentes es un compromiso de todos”, puntualizó.