En Colombia, cerca de 4,5 millones de gatos son adoptados en las familias, según datos del estudio sobre el abandono y adopción de animales de compañía en Colombia de la Fundación Affinity. Desde criollos hasta persas son algunas de las razas más comunes en el país; sin embargo, recibir a un animal en casa puede generar complicaciones si no se tiene un proceso de adaptación adecuado para la primera vez.
La llegada de un gato, sin importar si es cachorro o adulto, marca el inicio de la relación entre el dueño y el animal, lo que establece también claves para la salud física, emocional y comportamental del animal a futuro.
Aunque son cerca de 4 millones de gatos los que viven en el país, solo 2,7 millones tienen dueño, lo que representa una gran cantidad de abandonos o de situación de calle.
De acuerdo con Sandra Castelblanco, veterinaria de Gabrica, una buena adaptación no ocurre por casualidad. Por lo que “preparar el hogar, respetar sus tiempos y cubrir adecuadamente sus necesidades permite que el gato se sienta seguro y desarrolle un vínculo positivo con su nueva familia”, destaca la especialista.

¿Cuáles son las razas de gatos más comunes en Colombia y cuál elegir?
Aunque hay una gran variedad de razas de gatitos en Colombia, hay tres que son predominantes: los gatos criollos o mestizos, que pese a no ser “raza pura” terminan siendo la más común en el país y los más adoptados de la calle.
Por otro lado, los bengala tienen su atractivo en su pelaje tipo leopardo y carácter activo, mientras que los persa son populares por su pelaje largo y un aspecto elegante; estos pueden ser más tranquilos y afectuosos.
¿Cómo preparar su hogar para la adaptación de un gato?
Tomar la decisión de adoptar un animal doméstico puede ser una tarea difícil, pero al momento de decidirse es importante contar con algunos pasos para una buena adaptación. En el caso de los gatos, se convierte en un momento sensible, ya que ellos son extremadamente cuidadosos con los cambios.
Antes de llevarlo al hogar, es importante habilitar un espacio tranquilo y exclusivo donde se encuentren todos sus elementos, como cama, plato, comida y agua, arenero y juguetes.
Asimismo, limitar su acceso al resto de la casa puede generar menos estrés y favorecer una adaptación gradual; no olvide asegurar ventanas, balcones y retirar plantas u objetos que puedan ser peligrosos.
Los especialistas también destacan el uso de feromonas con esencias florales y juguetes interactivos que puedan ayudar a su bienestar emocional.

Es relevante destacar que la etapa en la que se encuentra el gato también va a ser fundamental, pues sus necesidades varían. En el caso de los gatitos o cachorros se requiere una alimentación específica que les aporte energía y nutrientes. También es importante mantener juegos estructurados que estimulen su aprendizaje y realizar visitas tempranas al veterinario para iniciar el plan de vacunación y desparasitación.
En el caso de los gatos adultos, esta adaptación puede ser más pausada, por lo que es normal que al inicio se escondan o eviten el contacto. De allí que una rutina clara y respetar los espacios puede ser clave a la hora de su primera llegada al hogar; es importante también llevarlos al veterinario, incluso si aparentan estar sanos.
¿Cuándo llevar al veterinario a un gato recién adoptado?
Para crear un vínculo con ellos es importante construir la confianza día a día mediante rutinas, tono de voz suave y refugios positivos y respeto por su independencia.
“Convivir con un gato no se trata de hacer más, sino de hacer lo correcto desde el inicio. Preparar el hogar, ofrecer una nutrición adecuada, acudir al veterinario y respetar su naturaleza son los pilares para garantizar una vida tranquila, saludable y feliz junto a ellos”, puntualiza Castelblanco.
Con esto ya se puede dar un inicio para las primeras visitas al veterinario, ya que esto permite la evaluación del estado general del gato, sus condiciones corporales y, además, establecer un plan de vacunación, desparasitación y alimentación de acuerdo a su edad y estilo de vida.