Jóvenes durmiendo
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14 Feb 2020 01:47 PM

Reloj biológico vs horario externo, el desajuste que afecta rendimiento académico

Un estudio demuestra que cuando no están alineados estos dos horarios se propicia el bajo desempeño
Liliana Pinzón
Liliana
Pinzón Garzón
@lilipinzong

Uno de los mayores retos que afrontan los padres de niños y adolescentes al finalizar las vacaciones es lograr que sus hijos se adapten a un nuevo horario que exige el inicio de la época escolar.

Y es que en la gran mayoría de hogares en el mundo la temporada de vacaciones lleva a que este tema del horario se desajuste, debido a que el tiempo es aprovechado para descansar y es allí cuando se olvidan, se dejan de lado las rutinas o se cambian por unas más cómodas.

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Esto, aunque no es visto como un mayor problema en las familias, sí puede llegar a desencadenar dificultades que, incluso, dejan resultados negativos como la afectación al rendimiento académico.

Un reciente estudio determinó que el desajuste entre el reloj biológico interno -que todos tenemos- y el horario que se adecua -según las rutinas de cada persona- generan un choque que termina por afectar el rendimiento, especialmente el académico en  estudiantes secundarios.

El estudio, realizado por investigadores del Laboratorio de Neurociencias de la Universidad Di Tella, el Laboratorio de Cronobiología de la Universidad Nacional de Quilmes y el Conice, en Argentina, también revivió el debate sobre la necesidad o los beneficios de que los horarios escolares no inicien a tempranas horas del día

Pues en el análisis se determinó que las personas, al llegar a la adolescencia, tienden a presentar una tardanza o desequilibrio en el cronotipo (el horario interno regulado por el reloj biológico del cerebro) haciendo la interferencia entre su horario humano y el escolar.

Es decir, el cronotipo en la mayoría de adolescentes es nocturno, llevándolos a tener resistencia activa hasta altas horas de la noche y que, por más que intenten, les es difícil conciliar el sueño y, por ende, les cuesta levantarse temprano, mantenerse con una plena energía, acorde a su edad, durante las primeras horas del día.

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Es precisamente allí donde entra a jugar un papel importante este comportamiento en la academia, debido a que gran población estudiantil va a clases en horas de la mañana, siendo el momento en que podrían ser menos productivos y receptivos.

Sin embargo, el estudio hizo una aclaración importante frente al cronotipo. Pues en cada adolescente se puede desarrollar uno distinto, ya sea matutino, vespertino o nocturno y este debe estar alineado al horario de actividades para que el individuo pueda rendir mejor, ya que si un adolescente nocturno tiene actividades académicas diurnas (en la mañana), su producción será más baja ya que no ha tenido un descanso adecuado.

“Nuestros resultados demuestran que no es solo el cronotipo lo que se asocia con un mejor rendimiento académico, sino que la sincronía entre el cronotipo y el horario escolar es también importante: el rendimiento académico mejora cuando el horario escolar está mejor alineado con los ritmos biológicos de los adolescentes”, explicó a un diario argentino Juliana Leone, autora principal de la investigación.

El cronobiólogo y actual director del Instituto Nacional de Educación Tecnológica de Argentina, Diego Golombek, señaló que “es sabido que el reloj biológico de los adolescentes está 'retrasado', en el sentido de que sus agujas (también biológicas) apuntan a horarios más tardíos y por ende les resulta natural hacer todo más tarde”.

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Agregó que “más allá de la influencia de la cultura, esto se monta en una necesidad fisiológica: la del reloj interno, que mueve a los adolescentes a ser un poco noctámbulos. No sabemos exactamente a qué se debe este fenómeno, que, en parte, define a la adolescencia”.

Otro punto importante, que también tiene que ver con el cronotipo y que fue analizado dentro del estudio, tiene que ver con las horas de sueño de esta población; pues hallaron que cuando tienen horarios académicos en la mañana, el 90% de los jóvenes duerme menos de ocho horas y tienen niveles de jet lag social muy altos (cerca de cuatro horas de diferencia). 

Los resultados de este estudio sirvieron para entender varios factores entre los adolescentes y sus resultados académicos y llevaron a los investigadores a hacer un llamado a buscar soluciones, teniendo en cuenta el reloj biológico de esta población. 

“Hacen falta más estudios y evaluaciones para poder llevar nuestras conclusiones a la práctica. Pero basándonos en nuestro trabajo, una recomendación general sería que como la mayoría de los cronotipos son muy nocturnos, la escuela debería comenzar más tarde. Esto sería muy bueno para todos los adolescentes”, concluyó Leone.