Jesús Santrich e Iván Márquez - diciembre de 2017
Imagen del 1 de diciembre de 2017, durante el evento de balance del primer año de la implementación de los acuerdos de paz.
Colprensa
29 Ago 2019 11:15 AM

"No hay que ser alarmistas, capacidad de disidencias es mínima": Carlos Medina Gallego

El académico, una de las personas que más ha estudiado al Eln, considera que el nuevo escenario será más actividad política.
Catalina González Navarro
Catalina
González Navarro

Este jueves, Colombia amaneció con la noticia de que los ex guerrilleros Iván Márquez, Jesús Santrich y El Paisa regresaron a la lucha armada. Un comunicado de 32 minutos al que llamaron “Mientras haya voluntad de lucha habrá esperanza de vencer” y en el que aparecen con uniformes camuflados,  hablando de su versión de la implementación del acuerdo de paz,  alejándose de éste y haciendo un llamado a una unión con el Eln. 

Carlos Medina Gallego, profesor de la Universidad Nacional y una de las personas que más ha estudiado a la guerrilla del Eln habló con La FM sobre este anuncio. Hace un llamado a no ser alarmistas y por el contrario cree que este grupo no actuaría cómo lo hizo durante más de cinco décadas de lucha, descarta la posibilidad de que creen bloques o frentes militares  y considera que este tema es más  político que militar propiamente dicho

Si estuvieron en orillas diferentes, ¿por qué los exguerrilleros de Farc se quieren unir al Eln?

Siempre el Eln y las Farc han mantenido un tipo de relaciones, en distintas acciones, militares y políticas. Con confrontaciones que los han llevado a distintas guerras, pero el contexto en que se están buscando los acercamientos, está marcado por unas diferencias sustanciales con relación la guerra que precedió al acuerdo de paz. 

Hoy las disidencias de las Farc necesitan establecer con el Eln acuerdos en torno a procesos de cooperación y respeto sobre territorios que el Eln venía colonizando, pero también poder contar con la posibilidad de que el Eln contribuya con su reconstrucción política y militar. 

¿Con qué propósito Iván Márquez dice una frase como: “Nos reclamamos herederos del legado de Manuel Marulanda Vélez. Somos la continuación de aquella gesta que se iniciara en Marquetalia en 1964”?

Eso es un tipo de frase con el que buscan construir legitimidades de sus orígenes, la llaman la segunda declaración de Marquetalia.  Pero, recordemos que Marquetalia inicia con bombardeos que hace el Ejército sobre territorios de comunidades agrarias que se arman para defenderse. Acá no está esa agresión, aquí lo que se está justificando para volver a la guerra es el hecho de que se haya incumplido un acuerdo. Puede que haya muchas razones validas y se pueden tomar en consideración y que el gobierno impulse el acuerdo. 

¿Cree que la frase “Nos obligaron a regresar al monte, nunca fuimos vencidos, ni derrotados ideológicamente” va a tener éxito?  

Yo llamaría a no construir un alarmismo guerrerista ni terrorista. La capacidad que tienen las disidencias para incidir en la alteración del orden público es mínima. La mayor explotación que pueden hacer de esta declaración es política, son sectores políticos tratando de justificar el desarrollo de sus posturas en torno al proceso de paz y al acuerdo final y otros tratando de defenderlo con distinto tipo de argumentos. Es decir, el debate es en el escenario político y el gran daño que se puede crear es a la construcción de paz que convoca a toda la nación colombiana, pero en términos de guerra su capacidad operativa no resulta de ningún valor. Como no lo resulta ni siquiera la capacidad operativa que tiene el Eln. 

¿Cómo actuarían?

Creo que han planteado un modelo de guerra completamente distinto al modelo que desarrolló durante 60 años las Farc y que tiene características particulares en términos de la definición de los objetivos y las prácticas operativas. Es un discurso que no tiene un gran cuerpo de ejército. Tiene objetivos políticos, militares, económicos muy precisos. 

La denomino guerra flotante, que es un cuerpo pequeño especializado de ejército que opera sobre objetivos militares en distintas partes del territorio pero que no tiene ocupamiento territorial. Para esa modalidad de guerra todavía es necesario avanzar desde la fuerza pública en procesos de confrontación. Lo que se demanda allí son prácticas de inteligencia operativa para ubicar los grupos que operan sobre ese tipo de acción. 

No esperen que las Farc  vuelvan a construir bloques o frentes, creo que ellos en ese comunicado están señalando un nuevo modelo para una guerra que se fundamente básicamente en aspectos esencialmente políticos. 

Entonces, ¿no actuarían como las Farc que conocemos?

Dicen que no van a confrontar a las Fuerzas Militares, sino que redefinieron la lógica de confrontación con enemigos que están en la clase política y los sectores económicos. Ellos han hecho una relectura del desarrollo de las guerras que adelantaron durante 60 años y por eso plantean una nueva modalidad de guerra que tiene unos objetivos militares distintos a una conquista territorial. Y eso ellos no lo van a hacer porque en ese modelo fueron derrotados. 

¿Cree que incidirán en las elecciones regionales de octubre?

Yo creo que no va a haber ningún problema en las elecciones regionales. El Estado y la Fuerza Pública tiene la capacidad de garantizar la seguridad de la ciudadanía. 

Tampoco creo que las disidencias tengan interés con su muy precaria capacidad operativa de entorpecer los procesos electorales en el país. No creo que ni siquiera el Ejército de Liberación Nacional tenga esa capacidad. 

¿Qué pasará con el proceso de paz con el Eln?

No se trata de la voluntad del Eln, ni de las expectativas de guerra de Iván Márquez o de Jesús Santrich, quien define cuando se reactivan las conversaciones, se retoman los diálogos y se va hacia la paz completa es el gobierno de Iván Duque. Y por ahora, ha colocado unas líneas rojas que resultan muy difíciles de superar, aunque no es imposible. 

Si se retoma una mesa de conversaciones con el Eln, se hacen los ajustes necesarios en la agenda, tendremos un ambiente de construcción de paz que disminuye las posibilidades del resurgimiento de la violencia en todo el país.