¿Deben estar los funcionarios abiertos a estar vigilados siempre?

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A propósito del supuesto espionaje a Germán Vargas Lleras, el vicepresidente Óscar Naranjo abrió este debate para decir que los funcionarios no pueden ser unos en su vida privada y otros en su función pública.

El domingo estalló un nuevo escándalo en el país por cuenta de un supuesto espionaje adelantado por el Gobierno Nacional a las actividades que desempeñó el exvicepresidente Germán Vargas Lleras. Al parecer, estaba siendo objeto de seguimientos y vigilancia cuando vivía en la residencia oficial de la Vicepresidencia de la República.

Así lo reseñó el periodista Daniel Coronell en su reciente columna de la Revista Semana, al dar a conocer un fragmento del nuevo libro que será publicado por la también periodista Vicky Dávila.

(Lea: Denuncian espionaje a Vargas Lleras cuando vivía en la Vicepresidencia)

 

Cuenta detalles del capítulo número 5 titulado: “El espionaje al vicepresidente”, en el cual se revela que una compañía de seguridad privada habría efectuado “un rastreo en la residencia oficial del entonces vicepresidente de la República, Germán Vargas Lleras”.

(Lea: El supuesto espionaje a Germán Vargas Lleras desata polémica)

 

En diálogo con LA FM, el vicepresidente general (r) Óscar Naranjo primero dijo que el propio Vargas Lleras ha dicho que esa situación nunca se dio y que éste “es un tema superado”.

Entiendo que el exvicepresidente lamentó la difusión de ese artículo el día de ayer que es el contenido de uno de los capítulos de un libro que se anuncia”, sostuvo.

Al margen del caso de Vargas Lleras, el general (r) abrió un debate sobre la posibilidad de que se dé un constante monitoreo a las actividades de los servidores públicos.

“Francamente después de haber trabajado tantos años en mi vida pasada en otra actividad como parto siempre que aquí hay un sistema institucional de seguridad que nos da confianza (…) más allá de si uno está monitoreado o interceptado la premisa básica de un funcionario público es que todos los actos sean transparentes”, señaló.

Por eso, según Naranjo, los funcionarios no pueden desdoblarse entre la vida privada y vida pública. De ahí que considere que se pude estar vigilado siempre.