La captura de Lorenzo Dei Menegheti, alias ‘Lorenzo’, en el municipio de Ciénaga, Magdalena, dejó al descubierto no solo una compleja red de narcotráfico que conectaba a América Latina con Europa, sino también el lujoso estilo de vida que el criminal llevaba mientras se escondía en territorio colombiano.
Alias 'Lorenzo' era considerado por las autoridades italianas como uno de los narcotraficantes más buscados del país europeo y un objetivo de alto valor, debido a su rol como articulador de redes criminales transnacionales. Su detención fue confirmada por el ministro de Defensa, Pedro Sánchez, al término de un consejo de seguridad realizado en Barrancabermeja.
La operación fue liderada por la Dirección de Inteligencia de la Policía Nacional (DIPOL), en coordinación con el Servicio de Cooperación Internacional de Italia e Interpol Roma, como parte del Pacto 2.0 contra el crimen transnacional, una estrategia que busca cerrar el cerco a las grandes estructuras del narcotráfico que operan a ambos lados del Atlántico.
El cerebro del envío de cocaína a Europa
Según la investigación, Lorenzo figuraba en la lista de los más buscados de Italia y era señalado como cabecilla del narcotráfico en Sudamérica, encargado de coordinar el envío de grandes cargamentos de cocaína hacia organizaciones criminales de Italia, Túnez y Albania.
Las autoridades lo identifican como uno de los principales responsables de consolidar rutas marítimas y logísticas que permitían el ingreso de droga a puertos estratégicos del Mediterráneo, convirtiéndose en una pieza clave dentro del engranaje del narcotráfico internacional.
Por estos hechos, el capturado era requerido mediante notificación roja de Interpol por los delitos de concierto para delinquir con fines de tráfico de estupefacientes, y es procesado por la justicia italiana como el principal coordinador operativo de varias organizaciones criminales europeas.
Una vida de lujos para no levantar sospechas
Aunque intentaba mantener un bajo perfil ante las autoridades, la investigación permitió establecer que alias Lorenzo llevaba una vida marcada por el lujo y la ostentación. En Colombia se movía entre exclusivas propiedades, con vehículos de alta gama, relojes costosos y todas las comodidades propias de un estilo de vida que contrastaba con la identidad falsa que utilizaba.
Entre los elementos que llamaron la atención de los investigadores se encuentran automóviles deportivos de lujo, como un Ferrari convertible, y camionetas blindadas, bienes que ahora son objeto de verificación dentro del proceso judicial y que evidencian el poder económico que había acumulado gracias al narcotráfico.
Estos lujos, según fuentes de inteligencia, no solo eran una muestra de estatus, sino también una forma de mimetizarse en entornos exclusivos, donde la presencia de vehículos costosos y residencias de alto nivel no suele generar sospechas inmediatas.
Documentos falsos y enlaces internacionales
De acuerdo con la información oficial, Lorenzo Dei Menegheti ingresó a Colombia utilizando documentación falsa de origen romano, lo que le permitió moverse con relativa tranquilidad mientras seguía liderando enlaces internacionales para el envío de droga hacia países como Italia, España y Marruecos.
Desde territorio colombiano, el narcotraficante mantenía comunicación constante con contactos en Europa, coordinando rutas, pagos y logística, mientras aprovechaba la posición estratégica del país como punto clave para el tráfico de estupefacientes.
“El resultado es supremamente importante y tiene un impacto internacional”, afirmó el ministro Pedro Sánchez, al señalar que esta captura ratifica el compromiso de Colombia en la lucha frontal contra el narcotráfico y el crimen organizado transnacional, así como la efectividad de la cooperación con las autoridades europeas.
Camino a la extradición
Tras su captura, las autoridades avanzan en los trámites de extradición solicitados por Italia, mientras continúan las investigaciones para desarticular por completo la red criminal que alias Lorenzo habría liderado durante años entre Latinoamérica y Europa.
El caso se convierte en un nuevo golpe a las finanzas y a la estructura operativa del narcotráfico internacional, dejando en evidencia que, detrás del lujo, los carros deportivos y la vida cómoda, se escondía una de las mentes criminales más buscadas por las autoridades europeas.