La crisis en la región del Catatumbo persiste a más de un año del inicio de la ofensiva militar del Ejército de Liberación Nacional (ELN) contra las disidencias de las FARC, que ha dejado cifras alarmantes en materia de desplazamiento, confinamiento y homicidios. Según el Puesto de Mando Unificado (PMU), más de 160 personas han sido asesinadas, en su gran mayoría, población civil en los municipios de Tibú y El Tarra, especialmente.
La situación humanitaria por el fenómeno de desplazamiento sigue siendo la más compleja en la región. Al punto que, según el informe del PMU, más de 91 mil personas han salido huyendo de la guerra entre el ELN y las disidencias de las FARC, llegando a Cúcuta, Ocaña y el municipio de Tibú.
Sumado al fenómeno de confinamiento, donde en este momento 283 personas están en esta condición en el municipio de El Tarra por la continuidad de los combates en el sector de Filogringo, el cual es un corregimiento 'fantasma', donde las bombas y las balas tienen a la merced a esta población, próxima a la región de frontera con Venezuela.
Sin embargo, desde hace varios meses, en el sector de Bertrania, en la vía que comunica los municipios de Tibú y El Tarra, hay instalado un refugio humanitario, donde más de 300 personas, que inicialmente estuvieron en albergues en la ciudad de Cúcuta, se trasladaron debido a la falta de garantías en estos espacios.
A pesar de la decisión tomada por estas personas de regresar al territorio, las condiciones en el refugio no son las mejores. Esto teniendo en cuenta que están en medio de uno de los escenarios más neurálgicos en materia de enfrentamientos entre los grupos armados, donde se han visto seriamente afectados por los combates.
Pablo Téllez, representante de la Asociación por la Unidad Campesina del Catatumbo y vocero de la comunidad instalada en el refugio humanitario, en diálogos con la FM, señaló que en repetidas oportunidades han quedado en medio de los combates entre el ELN y las disidencias de las FARC.
"Nos hemos visto afectados por la guerra; incluso en un momento se presentaron combates muy cerca y las balas entraron al refugio. Afortunadamente, nadie resultó afectado, pero la preocupación sí es permanente. El Ejército hace un acompañamiento fuera del refugio, y ahí hemos podido soportar todo esto", afirmó el líder social.
A pesar de ello, han manifestado que, pese a las difíciles condiciones, se van a mantener en la zona, a la espera de que las condiciones mejoren sustancialmente.
"Hemos ido sobreviviendo acá con pocas ayudas, las que llegan del Estado y las comunidades y lo que tenemos sembrado en el lugar. A pesar de las difíciles condiciones, vamos a seguir acá en orden, buscando pasar de un refugio a una comunidad de paz, para poder aplicar proyectos productivos, con el acompañamiento del gobierno, para poder tener tierras y poder seguir trabajando".
Respecto a las condiciones climáticas, en varias oportunidades la creciente del río Catatumbo los afectó de manera directa, afectando el refugio y las familias que están instaladas en este punto.
En el Catatumbo, la guerra continúa. Sin embargo, las comunidades están a la espera de que se logre un acuerdo entre los grupos armados y el gobierno nacional para concretar el desescalamiento del conflicto en esta zona del país.