Dentro de este proceso, durante más de un año, se han dado más de 40 capturas, entre las que se destacan las de alias Alejo Camacho y alias Viviana, supuestos cabecillas principales de la red de tráfico de armas.
Frente a estas capturas se refirió el coronel Julián Rojas de la Dijin: "la modalidad de ellos era extraer de algunos armerillos de la Fuerza Pública piezas de armamento para condicionar así armas que importaban desde los Estados Unidos".
La banda delictiva ingresaba armas camufladas por partes y también las hurtaba de unidades militares. Igualmente alquilaba viviendas que eran utilizadas como bodegas y armerías transitorias.
La Fiscalía les imputó cargos por los delitos de fabricación, tráfico y porte de armas de fuego y municiones de uso privativo de las Fuerzas Armadas, y concierto para delinquir agravado; conductas que tuvo en cuenta el juez de garantías de Bogotá para imponerles medida de aseguramiento intramuros.