José María Ortega
Fiscalía
19 Nov 2020 08:00 AM

A la cárcel sujeto acusado de lanzar a su expareja desde un cuarto piso

El hombre negó haber cometido los delitos por los que es señalado y se declaró inocente en audiencia.
Liliana Pinzón
Liliana
Pinzón Garzón
@lilipinzong

Un juez de control de garantías en Bogotá decidió cobijar con medida de aseguramiento en centro carcelario a José María Ortega Niño, señalado de lanzar desde un cuarto piso a su expareja María Alejandra Rojas, una joven de 24 años que se encuentra en delicado estado de salud por estos hechos.

Este hombre fue acusado en audiencia no sólo por el delito de intento de feminicidio agravado- por la caída de Alejandra a través de la ventana de su apartamento- sino también por secuestro simple, tortura y acceso carnal violento.

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En el desarrollo de la diligencia judicial, la Fiscalía reveló escabrosos detalles de las situaciones de violencia y humillación que vivió la víctima durante ocho días, entre el 23 y el 31 de agosto a manos, según el ente acusador, de José María.

Según la investigación, tras ocho días de secuestro y torturas, el 31 de agosto en horas de la mañana la joven habría sido víctima de una nueva agresión por parte del hoy procesado, por lo que en un descuido de su presunto agresor, Alejandra intentó pedir ayuda por la ventana del apartamento.

“La información obtenida en las indagaciones da cuenta de que ella se acercó a la ventana para pedir ayuda y lanzó su chaqueta con la cédula; sin embargo, en medio de la situación, cayó por la ventana desde un tercer piso, tras ser supuestamente empujada”, relató el ente acusador.

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Sin embargo, el juez aceptó la solicitud de la Fiscalía que consideró al presunto agresor un peligro para la sociedad y el desarrollo del proceso, y decidió dictar medida de aseguramiento intramural contra José María Ortega Niño, quien fue enviado a una cárcel donde deberá permanecer mientras avanza el caso.  

Cabe recordar que este sujeto aparece como indiciado en 12 procesos, tres de ellos por violencia intrafamiliar. De igual forma se conoció que sobre el capturado se indagan presuntas agresiones que habría cometido contra su propia mamá y la mamá de su hija de cuatro años.

Relato de su secuestro, violación y tortura

En medio de su dolor físico y emocional, Alejandra dialogó con LA FM y relató los momentos infernales que asegura haber vivido durante ocho días -desde el 23 de agosto, hasta el 31 de ese mismo mes- a manos de José María Ortega Niño. Además, acusa a un amigo del capturado de haberlo ayudado a golpearla y encerrarla.

“El motivo por el que hizo esto fue porque lo iba a dejar. Le dije que estaba cansada de su maltrato y no quería estar más con él”, inicia contando la joven, al insistir que ya en tres oportunidades lo había denunciado por violencia “aunque no había llegado a este límite de lo que me hizo” y que esas denuncias nunca dieron resultado porque “nunca lo citaron a audiencia ni nada”.

Recuerda que el 23 de agosto llegó hasta el apartamento de José María, ubicado en Cedritos, en el edificio Torres de Río Frío y, tras una discusión en la que le dio a conocer su decisión de acabar la relación, el hombre habría decidido secuestrarla.

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Asegura que sus días, desde el primer momento del encierro en ese apartamento, pasaron entre golpes, humillaciones, torturas, malas palabras, abuso sexual y amenazas de acabar con su vida y la de su mamá, además de quitarle a su hijo.

María Alejandra señala a un amigo de su agresor como cómplice de su tortura, pues cuenta que un día tuvo la oportunidad de escapar y salió corriendo por la portería, “el vigilante se dio cuenta que yo traté de salir corriendo”, pero dice que su intento de huir fue frustrado por el amigo de José María. “Me vuelven a entrar. Me obligan a subir nuevamente. El amigo me pegó dos cabezazos y luego se fue y me dejó en manos de él”. 

Posteriormente relata que fueron días de golpes en los que recuerda: “me quitaba los zapatos y me hacía arrodillar mirando hacia la pared mientras me mandaba correazos en la espalda y patadas. Luego me daba cachetadas en la cara con los zapatos. Me asfixiaba…”.

Otra de las torturas que cuenta haber vivido a manos de su agresor era cuando “me metía a la ducha y me golpeada la cabeza contra las paredes mientras me mantenía varias horas bajo el agua para que escurriera la sangre que me salía de varias partes del cuerpo, sobre todo de la nariz”.

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Agrega que “mientras me torturaba en el baño me obligaba a grabarme videos diciendo y acusándome yo misma de vender drogas en mi casa, me hizo grabar acusándome de varias cosas. Cuando dudaba o yo hacía mal el video me golpeaba más… Tiene videos míos en la ducha donde yo estoy sentada en una silla plástica bajo el agua”.

En medio de su indignación, Alejandra cuenta que su expareja la abusó y cometió hacia ella varios vejámenes sexuales. “Le pedía que por favor no me hiciera más eso y él decía que se iba a vengar y que yo no podía estar con alguien más, que quería matarme”.

Escape: caída al vacío 

En la noche del 31 de agosto, tras ocho días de las torturas narradas por Alejandra, la mujer decidió hacer un nuevo intento por pedir ayuda o escapar de las manos de quien señala como su agresor.

“Vi la oportunidad esa noche porque todo el tiempo me tenía dominada y vigilada; yo no podía cerrar la puerta del baño y me mantenía de la mano para dormir. Cualquier movimiento brusco que yo hacía, incluso dormida, me golpeaba. Me pagaba puños en el pecho para acostarme”.

Cuenta que en su cara comenzó a presentar una inflamación que, por alguna razón, José María Ortega Niño quiso ayudarle a disminuir. “Él decide ir a la cocina y ahí es cuando veo la oportunidad de pedir ayuda”.

“Cuando me da la espalda yo tomo una chaqueta donde tenía mi cédula y como no podía pasar por la puerta decido irme hacia la ventana para gritar y botar la chaqueta con mi identificación para alertar a alguien. Pero él escuchó y se vino hacia mí. Yo en mi desespero sigo gritando y comienzo a intentar sacar una pierna por la ventana, como para quedar sentada, con una pierna adentro y otra afuera, pero él llega y siento el empujón”, relata María Alejandra. 

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Dice que por un momento sintió  que se nubló su vista, “tal vez por la adrenalina”, pero que inmediatamente volvió a la realidad y se vio colgando de la ventana sostenida de las manos. “No recuerdo mucho, pero en un momento abro los ojos y lo veo a él (refiriéndose a José María) al frente mío, pero por dentro del apartamento y yo colgando por fuera”.

Finaliza su relato diciendo “cuando vuelvo a abrir los ojos ya estoy recibiendo reanimación por parte de unos bomberos y el piso lo veo lleno de sangre”.

Fueron más de dos meses de recuperación y lucha para que se hiciera efectiva la captura de José María Ortega Niño, a quien Alejandra acusa de causarle todas las lesiones y de arrojarla por la ventana.

Y mientras avanza el proceso en el que los investigadores deberán establecer todos los hechos ocurridos al interior del apartamento del capturado, María Alejandra hace un llamado a no olvidar su caso, a que le brinden protección a ella y a su familia ya que teme represalias; al tiempo que le pide a la justicia no ignorar que este sujeto tiene más de 12 denuncias por maltrato, sobre las que cuestiona ¿por qué las autoridades no habían actuado antes?