Homicidio en Putumayo
Colprensa
12 Abr 2022 12:29 PM

“Esos grupos están en toda la región, pero mi hijo no era guerrillero”: padre del menor muerto en Putumayo

La FM habló con Rodolfo Pama, padre de Brayan de 16 años, muerto en Puerto Leguízamo, Putumayo.
Santiago Ángel
Santiago
Ángel
@santiagoangelp

Brayan Santiago Pama se encontraba en la zona de la vereda Alto Remanso en la mañana del 28 de marzo, cuando la Armada, la Fuerza Aérea y las unidades del Ejército realizaron una operación militar para tratar de capturar o dar de baja a alias Bruno, uno de los líderes de las disidencias de las Farc que se mueven en esa zona fronteriza entre Ecuador y Perú. El frente Carolina Ramírez se enfrenta por las rutas y las zonas cocaleras al grupo comandos de frontera, también disidente.

Luego de cerca de dos horas de la operación, en la que las Fuerzas Militares aseguran que hubo un combate activo, el cuerpo de Santiago fue encontrado a la orilla del río de la vereda. La Armada, dijo el general Enrique Zapateiro, tuvo que recuperarlo para evitar que se lo llevara la corriente y por eso lo movieron antes de que al sector llegara el CTI de la Fiscalía para realizar el levantamiento correcto de acuerdo a los protocolos.

Finalmente, su cuerpo terminó en una embarcación tipo piraña de la Armada junto al cuerpo de otro hombre con dos ametralladoras sobre la espalda y un chaleco que uno de los dos cuerpos, no el de Santiago, tenía puesto y otro estaba también sobre la espalda del joven.

Su padre llegó a la zona luego de que por las veredas corrió la noticia confusa de un ataque del Ejército. En el Alto Remanso había hombres armados con fusiles que fueron grabados por los soldados antes de lanzar el ataque. Y en medio de los hombres armados, dice la comunidad, civiles que se encontraban realizando un bazar para supuestamente recoger recursos con el fin de construir una placa huella que conectara otras comunidades. Rodolfo Pama, es su relato, había dormido la noche anterior con su hijo luego de estar por un tiempo en el bazar. Pero, cuando se levantó, Santiago no estaba en la casa. “Se levantó a la 1 o 2 de la mañana y se fue para allá. Él ya estaba durmiendo conmigo en la casa”, le dice a La FM, en un tono en el que demuestra molestia y exige respuestas.

Pama señala que él es un cultivador de plátano que llegó a la región atraído por los programas de inversión de las comunidades para la sustitución de cultivos, aunque insiste en que él nunca cultivó coca. Ese era justamente uno de los estímulos preocupantes del texto del Acuerdo con las Farc que recogió las críticas de un sector del país. Que atraídos por el pago, algunos campesinos se dedicaran a cultivar coca, sin hacerlo antes, para acceder a los programas de sustitución y lograr los recursos de los proyectos productivos. “Con Brayan decidimos subir para trabajar y esperar a ver si se daba lo de los nueve millones de pesos de los proyectos productivos”, agrega.

El padre de dos hijos, incluyendo a Brayan Santiago, lleva dos semanas en duelo por su muerte y ha evitado dar entrevistas a los medios de comunicación porque no cree que haya garantías. Al final se resigna a tratar de convencer al país de que su hijo, dice, no era un guerrillero. “A mi qué me importa lo que crea la gente. ¿Eso qué arregla? Al final cada uno cree lo que quiera. A mi lo que me interesa es que haya justicia”, añade.

Rodolfo Pama aceptó conversar con La FM para explica su visión de lo que ocurre en la región como habitante de una finca en la que cultiva plátanos y hace otros trabajos de pesca y carpintería. Niega enfáticamente que él o su hijo pertenecieran a las disidencias de las Farc, aunque acepta que ambos grupos deambulan naturalmente por toda la región del Putumayo y dice que el gobierno lo ha sabido siempre, porque la inteligencia militar es permanente.

Usted dice que hay rumores de que en la comunidad los comandos de la frontera de las Farc pasan al frente de La Armada y no pasa nada…

R.P.: Esas son las versiones que yo he escuchado. Que pasan los comandos por enfrente de La Armada cuando están por la rivera arriba haciendo operativos en el río. Se identifican como comandos de frontera.

¿Es normal que los grupos armados estén en esa zona entre la comunidad?

R.P.: Yo he estado dedicado a lo mío. Vivo lejos del cacerío y estaba dedicado a lo mío. Mis plataneras, irme por allá adentro a pescar, cortando madera para hacer cualquier rancho. Eso estaba haciendo ahora. Yo nunca he sido cultivador pero estaba esperando que a un consorcio le saliera el programa del PNIS para poder recibir los nueve millones en fortalecimiento y luego otros diez para invertirlos en el programa productivo de los plátanos. Luego de eso esperábamos regresar al pueblo en junio con mi hijo para que siguiera estudiando. Estábamos temporalmente allá por la pandemia. En la comunidad se sabe que aquí están esos grupos por toda la región del Putumayo, aunque no es que anden armados.

¿Cuál es la realidad del día a día en la región?, ¿los civiles tienen que verse obligados a interactuar con grupos armados?

No es que estén todo el tiempo armados. Yo estaba neutral, uno quiere ni ver a esa gente pero una vez tuve la oportunidad de verlos por ahí. Aquí se escucha regularmente: están aquí o allá y se sabe de los cultivadores. Pero yo no le prestaba atención a eso. Se dice que se la pasan en haciendas grandes para arriba y para abajo y así.

¿Cuál es el mensaje que quiere enviarle a las Fuerzas Militares por las fotografías que se han conocido del cuerpo de su hijo?

Yo hablé con el comandante que vino y se presentó después de que el helicóptero aterrizó. Nos habló de unos protocolos y que no podíamos rebelarnos. Nos habló de una ley que complica más las cosas. Algo que yo le dije a él fue que no quería ver a mi hijo apareciendo con un fusil. Me dijo que eso estaba en materia de investigación y después me envían una foto en la que mi hijo aparece con un fusil todo raro, le han tirado otro hombre encima, un chaleco encima de la cara y un fusil que solo he visto en las películas de Irak. Un arma con un proveedor largo y sin culata. Nunca he visto esa arma. Dicen en las noticias que al señor Yela lo vieron disparando. No se inventen más mentiras, por favor. Acepten si tienen que ir a pagar cárcel por la muerte de esos civiles; ya la embarraron pero no traten de justificar que esto va a salir a la luz. Yo voy a hacer lo que sea, pero esto se aclara porque se aclara porque mi hijo era un estudiante, no un guerrillero y tiene que haber justicia en este país.

¿Su hijo no conocía las armas, no sabía disparar?

R.P.: No señor, las de juguete porque a todos los niños les gustan las armas de juguete. Nunca tuvo armas, él era un estudiante.

¿En la región se sabe que hay inteligencia militar permanentemente?

R.P.: Si hicieron una operación aquí es porque sabían algo más. Ellos saben que en todo el Putumayo se ha de mover esa gente. Esa es la conclusión que saco yo, por eso fueron allá y atacaron y deben saber dónde más se mueven porque para esos son militares; inteligencia de todo calibre. Ahora limpiaron el país, mataron a seis civiles y ya. Se acabaron los alzados en armas. Ellos deben saber si hay más operativos, lo que pasó aquí abajo con otro enfrentamiento en donde hubo varios muertos.

¿Es natural que a los campesinos de esa zona les den noticia de enfrentamientos entre disidencias de las Farc?, ¿es normal escuchar combates?

R.P.: El Gobierno lo sabe. El año pasado hubo combates de los dos grupos. Que sepan que ellos lo saben. Cuando hay un enfrentamiento saben dónde se enfrentaron, quiénes son. En el reporte que se hizo de la vereda La Concepción, en los medios se dijo que eran grupos de las disidencias con el frente 48 del Putumayo peleando territorios. Eso lo dijo La Armada. Yo soy un campesino trabajador y sembrando platanito.

Usted asegura que su hijo no estaba armado…

R.P.: Es un montaje. A mi hijo me lo mataron cuando se estaba regresando para la casa después de la balacera. Cuando me acerqué al festival les dije que mi hijo estaba allí. Un hombre de negro me pidió que le mostrara la foto y cuando lo hice me dijeron que estaba por ahí. Conocieron que era mi hijo, yo pasé a las 10:30 a apagar la planta porque me dieron permiso. En ese momento mi hijo no estaba ahí. Ya después apareció más arriba en una casa con cortinas rojas sin fusil y sin nada. Y ahora me aparece en una foto con fusil en una piraña. Si quieren ser legales, ¿por qué no le tomaron la foto en el lugar en la tierra en el que mi hijo murió?

Su hijo es un menor de edad y las versiones de la comunidad y la suya apuntan a señalar que era un civil que estaba ahí en un bazar y que no tenía por qué recibir los disparos del Ejército. Hay videos que prueban que había también hombres con amas largas cruzadas en la espalda. ¿Por qué había hombres armados?

R.P.: No testifico sobre eso porque no lo sé. Yo vivo a 150 metros de los hechos del cacerío y el polideportivo. Yo solo hice presencia porque me asignaron para cargar la planta con ACPM. El sábado estuve allá, estuve un rato, comí y a las nueve me vine a dormir. El domingo madrugué, fui a ver la planta otra vez, la recargué y el domingo estuve en mi casa. Y así pasó. El domingo hablé con el gobernador, le dije que le dejaba la planta recargada porque madrugaba el lunes y a las nueve me fui a dormir. Esa fue la última vez que vi a mi hijo ahí porque estaba por ahí tomándose una cerveza. A esa hora le dije “mijo, vamos a comer”. Y él se vino a dormir conmigo a la casa. Resulta que yo me quedé dormido y él se levantó a las doce o una para irse al festival. Ahí amaneció hasta que ocurrieron los hechos.

Hay otras versiones que apuntan a que ese bazar era organizado por los comandos de la frontera. ¿Es así?

R.P.: Yo no me ocupé de nada de eso. A mi me asignaron que recargara la planta porque yo soy el que hace los mantenimientos de ese tipo aquí, para cambios de aceite o de filtros o lo que se necesite. Era para la comunidad, según escuché. Un festival para recoger fondos para unos caminos comunales. La organización era entre ellos. Yo no fui el organizador, no miré invitaciones. Lo que sé es que llegó mucha gente a ese festival a participar de los juegos.

¿Hay algo más que quiera decirle a las fuerzas militares?

R.P.: Que me siento muy dolido porque yo pagué servicio. Yo porté el uniforme con honor y orgullo inmenso para la justicia del país. Mi hijo mayor también pagó servicio. Pero, ¿qué puedo opinar ahora? Hoy veo el uniforme y me da miedo. Eso es lo que puedo decir.

Hasta ahora el Ejército insiste en que las 11 personas muertas pertenecerían a disidencias o estarían en posición de combate en el momento de la operación. Sobre Brayan Santiago, el general Zapateiro aseguró en Noticias RCN que se encontraría con un fusil disparando, aunque no se han publicado fotografías o evidencias del menor mientras estaba con vida. En las fotos de su cuerpo, que no publica La FM, aparece en una embarcación cabeza abajo con un chaleco y un fusil sobre su cuerpo. En el lugar también fueron encontrados otros fusiles, cargadores, pistolas y un código de comunicaciones de los comandos de la frontera. Mientras que la comunidad denuncia un supuesto caso de implantación de pruebas, la Fiscalía se ocupa de la investigación.

Fuente
La FM