El moretón de color morado que Donald Trump exhibió en su mano durante su discurso en el Foro Económico Mundial de Davos, en Suiza, reavivó las especulaciones sobre el estado de salud del presidente de Estados Unidos, en un contexto de creciente escrutinio público debido a su edad y antecedentes médicos.
Ante las imágenes difundidas, la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, aseguró a CNN que la lesión no está relacionada con un problema de salud. Según explicó, el hematoma fue causado porque Trump “se golpeó la mano en la esquina de una mesa de firmas”.
No es la primera vez que el mandatario presenta marcas visibles en las manos. Alrededor de Navidad ya se habían observado hematomas menores, aunque la decoloración captada esta semana llamó más la atención por su tono más oscuro y extensión.
Irritación por apretones de manos y aspirina
En ocasiones anteriores, los moretones habían aparecido principalmente en la mano derecha del presidente. Su médico, Sean Barbabella, indicó entonces que estos signos eran “consistentes con una leve irritación de los tejidos blandos por los frecuentes apretones de manos y el uso de aspirina”, medicamento que Trump toma como parte de un régimen estándar de prevención cardiovascular.
El propio Trump ha respaldado esa explicación. En diciembre, dijo a la revista Time que los moretones “son por estrecharle la mano a miles de personas”. Sin embargo, la aparición reciente en la mano izquierda ha generado dudas, dado que el presidente es conocido por saludar habitualmente con la derecha.
A este debate se suma un antecedente médico relevante. Barbabella confirmó que en julio se le diagnosticó insuficiencia venosa crónica, una afección que, de acuerdo con el Instituto Nacional de Salud, puede provocar decoloración de la piel, entre otros síntomas. La condición afecta a unos 150.000 nuevos pacientes al año y se produce cuando las venas, generalmente en las piernas, presentan daños que dificultan el retorno de la sangre al corazón.
El cardiólogo de la Clínica Cleveland, Scott Cameron, explicó a PBS que esta afección es más común “en personas que cargan más peso del debido” y en aquellas “que pasan mucho tiempo de pie”, aunque aclaró que no suele ser grave con tratamiento adecuado.
Trump, por su parte, ha insistido en que su salud es “perfecta”. En declaraciones al Wall Street Journal, reiteró que el uso de aspirina en dosis altas combinado con los apretones de manos explicaría los hematomas, y admitió haber usado maquillaje para disimular algunos. Tras aparecer con vendajes en la mano derecha durante una reunión de gabinete en diciembre, afirmó: “Les avisaré cuando algo ande mal”.
Con casi 80 años, Trump se encamina a convertirse en el presidente en funciones de mayor edad en la historia de Estados Unidos, lo que ha intensificado el escrutinio sobre su estado físico y mental. Su peso, antecedentes de enfermedades cardíacas y signos visibles de envejecimiento, como el adelgazamiento de la piel y los hematomas recurrentes, han sido objeto de atención constante.
La controversia también se ha visto alimentada por el hecho de que la Casa Blanca no ha divulgado resultados detallados de sus exámenes médicos, lo que ha dado lugar a especulaciones. No obstante, expertos médicos consultados por CNN a comienzos de este mes coincidieron en que los hematomas observados son “probablemente una afección benigna común en personas mayores” y no representan, por sí solos, un motivo de alarma.