El presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, lanzó en Davos una de sus críticas más severas contra Europa desde el inicio de la guerra, acusando a los líderes del continente de inacción, dispersión y falta de voluntad política frente a las amenazas que, advirtió, ya están redefiniendo el orden mundial.
Zelensky abrió su discurso con una referencia a El día de la marmota, la película estadounidense sobre la repetición infinita de los mismos errores. “Nadie querría vivir así… y, sin embargo, así es exactamente como vivimos ahora”, dijo, aludiendo a lo que considera un ciclo europeo de advertencias ignoradas y decisiones postergadas. Recordó que hace un año advirtió que “Europa tiene que saber defenderse”, pero subrayó que “ha pasado un año y nada ha cambiado”.
El mandatario ucraniano cuestionó la reacción europea ante la crisis de Groenlandia, señalando que muchos líderes parecen esperar que el problema “desaparezca” o que Estados Unidos se calme por sí solo. “¿Y si no lo hace? ¿Qué sucederá entonces?”, preguntó, sugiriendo que Europa carece de un plan propio ante escenarios de escalada.
Zelensky extendió su crítica a otros frentes, como Irán, donde —dijo— las protestas fueron “ahogadas en sangre” mientras el mundo miraba hacia otro lado, distraído por las festividades. Para el líder ucraniano, el mensaje es peligroso: si un régimen sobrevive tras matar a suficientes personas, envía una señal clara a todos los agresores.
Mención a Maduro
En uno de los contrastes más punzantes del discurso, Zelensky comparó la lentitud europea con la rapidez de la operación estadounidense en Venezuela. “Maduro está siendo juzgado en Nueva York, y Putin no”, afirmó, en referencia al presidente ruso, responsable —recordó— de la mayor guerra en Europa desde la Segunda Guerra Mundial y que, aun así, sigue libre y disputando el destino de sus activos congelados en Europa.
Zelensky acusó directamente a la Unión Europea de incapacidad para avanzar en la confiscación de activos rusos y de estancamiento en la creación de un tribunal especial para juzgar los crímenes de guerra en Ucrania. “Se han celebrado muchas reuniones, pero Europa ni siquiera ha llegado al punto de tener un hogar para el tribunal”, dijo. “Con demasiada frecuencia, en Europa hay algo más urgente que la justicia”.
El presidente ucraniano también arremetió contra la falta de coherencia en la política energética y de sanciones. Mientras Estados Unidos detiene petroleros, “el petróleo ruso sigue transportándose a lo largo de las costas europeas sin interrupciones”, denunció, al tiempo que Moscú continúa fabricando misiles y atacando infraestructura civil ucraniana en pleno invierno.
En materia de defensa, Zelensky cuestionó la dependencia casi automática de Europa de la OTAN y, en particular, de Estados Unidos. “Europa se basa únicamente en la creencia de que, si surge el peligro, la OTAN actuará. Pero nadie ha visto realmente a la alianza en acción”, afirmó. Planteó un escenario directo: si Rusia ataca Lituania o Polonia, ¿quién responderá si Estados Unidos decide no hacerlo?
También ironizó sobre gestos que calificó de simbólicos y vacíos, como el envío de “40 soldados a Groenlandia”, que —según dijo— no envía ninguna señal seria ni a Rusia ni a China. O Europa establece una presencia real y creíble, o “se arriesga a que no la tomen en serio”.
La crítica se extendió a Bielorrusia, donde Zelensky acusó a Europa de permitir pasivamente la expansión de la influencia rusa y el despliegue de misiles. “Cuando te niegas a ayudar a quienes luchan por la libertad, las consecuencias regresan, y siempre son negativas”, advirtió, resumiendo con sarcasmo la actitud europea como un eterno “quizás algún día alguien haga algo”.
Zelensky denunció además la existencia de redes prorrusas operando dentro de Europa, financiadas con dinero europeo. “Todo Viktor que vive del dinero europeo mientras intenta vender los intereses europeos merece un golpe en la cabeza”, dijo, en uno de los pasajes más crudos del discurso, alertando contra la normalización de la influencia rusa en las capitales europeas.
El presidente ucraniano criticó lo que describió como un exceso de silencios, tabúes y disputas internas que impiden una acción común. “En Europa hay un sinfín de cosas que no se dicen, y con demasiada frecuencia los europeos se enfrentan entre sí en lugar de unirse para detener a Rusia”, sostuvo, describiendo al continente como “un hermoso pero fragmentado caleidoscopio de potencias pequeñas y medianas”.
Un problema de "mentalidad"
Para Zelensky, el problema es más profundo que la falta de recursos: es una mentalidad. Europa, dijo, se sigue viendo a sí misma como una geografía y una tradición, no como una verdadera fuerza política, con líderes que prefieren resistir “hasta las próximas elecciones” antes que tomar decisiones que definan el futuro.
“No se puede construir un nuevo orden mundial solo con palabras”, insistió. “Las acciones crean un orden real”. Y advirtió que, si Europa no actúa con rapidez y firmeza, seguirá reaccionando tarde, siempre poniéndose al día frente a nuevos peligros.
El mensaje central de Zelensky fue claro y reiterado: Europa necesita fuerza, unidad y decisión ahora, no mañana. “No debemos aceptar que Europa sea simplemente una ensalada de potencias pequeñas y medianas”, afirmó, llamando a convertir al continente en una verdadera fuerza global, capaz de defender a Ucrania hoy —y a sí misma mañana—.