Dos superpetroleros con bandera de China, que se dirigían a Venezuela para cargar petróleo como parte del pago de deuda, dieron media vuelta y regresaron a Asia, según datos de seguimiento de envíos de LSEG. Este movimiento se interpreta como una señal de que el país, bajo un bloqueo estadounidense al sector
China, sin cargamentos directos
Pekín, históricamente el mayor mercado del crudo venezolano, no ha recibido cargamentos directos de PDVSA desde el mes pasado, mientras Washington sostiene que el embargo petrolero sigue en vigor. La ausencia de envíos directos refuerza la incertidumbre sobre el flujo energético entre ambos países.
En lugar de suministros directos entre PDVSA y compradores chinos, las casas comerciales Vitol y Trafigura preparan los primeros cargamentos del acuerdo, por unos 2.000 millones de dólares, con envíos a Estados Unidos, India y potencialmente a China. Si se negocian con refinerías chinas, el país asiático podría recibir petróleo venezolano a través de intermediarios, ya no mediante los mecanismos tradicionales de pago de deuda.
Intermediarios y nuevos esquemas
Los tres superpetroleros que cubren exclusivamente la ruta Venezuela–China para transportar crudo ligado al servicio de la deuda forman parte de un esquema diseñado por Beijing tras las sanciones energéticas de 2019, que permitió compensar la deuda con entregas de petróleo.
Según documentos internos de PDVSA, China fue el año pasado el principal destino del crudo venezolano, con unos 642.000 barriles por día, equivalentes a cerca de tres cuartas partes de las exportaciones totales de la estatal. La mayor parte fue procesada por refinerías independientes en China mediante intermediarios, y solo una fracción correspondió a envíos directamente vinculados al servicio de deuda.
Hasta el momento, PDVSA no ha respondido oficialmente a solicitudes de comentarios sobre la situación de los buques ni sobre las perspectivas de exportación directa de crudo a China.