Mientras las protestas masivas se extienden por Irán y el movimiento opositor comienza a exigir abiertamente el fin de la República Islámica, una figura inesperada ha vuelto al centro del debate político: Reza Pahlavi, heredero de la dinastía que gobernó el país hasta su derrocamiento hace 47 años.
Pahlavi, hijo del último sha de Irán, ha intentado durante décadas presentarse como un contrapeso al poder clerical de Teherán. Sin embargo, su posible protagonismo profundiza las divisiones dentro de la sociedad iraní, donde muchos recuerdan el carácter represivo del régimen monárquico encabezado por su padre, Mohammed Reza Pahlavi.
Durante las últimas dos semanas, multitudes han salido a las calles en ciudades y provincias, en protestas que ya no se limitan a demandas sectoriales y que buscan explícitamente el derrocamiento del sistema político actual. Organizaciones de derechos humanos aseguran que cientos de personas han muerto y miles han sido detenidas como resultado de la represión gubernamental.
En ese contexto, han circulado imágenes de manifestantes izando la bandera previa a la Revolución Islámica de 1979, mientras algunos grupos corean “¡Viva el sha!”. Otros, en contraste, rechazan cualquier forma de autoritarismo y responden con consignas como “¡Muerte al opresor, ya sea rey o líder supremo!”.
Los analistas advierten que resulta difícil medir el verdadero respaldo interno a Pahlavi, tanto por el bloqueo de internet impuesto por el gobierno iraní como por su figura altamente polarizadora. Sus detractores lo acusan de exagerar su apoyo dentro del país y denuncian acoso y amenazas por parte de sus simpatizantes.
Protestas masivas en zonas rurales
El jueves pasado, diversos grupos activistas y figuras disidentes, incluido el propio Pahlavi, convocaron protestas masivas, que movilizaron a grandes concentraciones tanto en grandes metrópolis como en zonas rurales históricamente marginadas.
Nacido en Teherán en 1960, Reza Pahlavi tiene hoy 65 años y fue el segundo de cinco hermanos. Hijo de Farah Diba, la tercera esposa del sha, se convirtió en príncipe heredero y sucesor oficial. La monarquía Pahlavi, de carácter laico y estrechamente aliada de Estados Unidos, mantuvo un sistema de represión sistemática contra la disidencia, incluyendo arrestos arbitrarios y torturas, un legado que Pahlavi ha evitado abordar de forma directa.
En una entrevista concedida a The New York Times en 2009, cuando fue interrogado sobre la “brutal policía secreta” de su padre, eludió responder directamente y afirmó que prefería concentrarse en el futuro.
La caída de la monarquía en 1979 dio paso al ascenso del ayatolá Ruhollah Jomeini y al establecimiento de la República Islámica. La familia Pahlavi huyó a Estados Unidos, donde Reza Pahlavi ha vivido desde entonces en el exilio. Graduado de la Universidad del Sur de California, casado y padre de tres hijas, ha mantenido una campaña constante contra el régimen iraní, presentándose como una alternativa política.
No obstante, no ha logrado unificar a la fragmentada oposición iraní en el exterior, en parte por su insistencia en liderar el proceso, según explicó Sanam Vakil, experta en Irán de Chatham House. Aun así, conserva una base de apoyo significativa, especialmente porque muchos líderes opositores dentro de Irán han sido encarcelados, señaló Ali Vaez, analista del International Crisis Group al Times.
“Parece ser una base amplia: la generación mayor con nostalgia por el pasado, la generación más joven desesperada por un redentor y los descontentos dispuestos a apoyar a cualquiera que pueda derrocar a este régimen”, afirmó Vaez.
En sus declaraciones públicas, Pahlavi insiste en que aspira a ser un líder de transición que conduzca al país hacia la democracia. Sin embargo, esa promesa despierta escepticismo, dado que Jomeini formuló compromisos similares antes de consolidar un poder absoluto, recordó Vaez.
Trump entra en la disputa
El futuro político de Pahlavi también podría depender de la postura de Donald Trump, quien se mostró ambiguo cuando se le preguntó si estaría dispuesto a reunirse con él.
“Lo he observado y parece una buena persona, pero no estoy seguro de que sea apropiado en este momento”, dijo Trump en una entrevista radial. “Creo que deberíamos dejar que todos salgan a ver quién sale”.
Pahlavi, por su parte, ha buscado alinearse con Trump, elogiándolo públicamente y asegurando que el presidente estadounidense “haría a Irán grande otra vez”, al tiempo que criticó a gobiernos demócratas por, según él, haber traicionado al país.
El domingo, respaldó abiertamente una intervención estadounidense contra el gobierno iraní y pidió a Trump cumplir sus amenazas de represalias militares si continuaban los asesinatos de manifestantes.
“Saben que no los van a dejar en ridículo, como ha sucedido antes. Por eso se sienten empoderados: por la esperanza de que los cuiden”, afirmó Pahlavi, dirigiéndose directamente al presidente estadounidense.