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Vladimir Putin - AFP
18 Mar 2018 09:54 AM

Putin gana elecciones de forma aplastante

Según los sondeos a pie de urna, Putin habría ganado los comicios con un resultado aún mejor, del 73,9 %.
La
Fm

Vladimir Putin ganó las elecciones presidenciales rusas de forma aplastante este domingo y logró un cuarto mandato que se prolongará hasta 2024.

Con la mitad de los votos escrutados, Putin de 65 años, lograba el 75% de los sufragios, informó poco después de las 20h00 GMT la Comisión Electoral.

El jefe de Estado superó al candidato comunista Pavel Grudinin, que obtuvo el 13,4% de los votos, al ultranationalista Vladimir Jirinovski (6,3%) y a la periodista cercana a la oposición liberal, Ksénia Sobtchak (1,4%).

Putin dijo a sus partidarios, reunidos en las inmediaciones del Kremlin, que veía en la victoria "la confianza y la esperanza" del pueblo ruso. "Vamos a trabajar duro, de forma responsable y eficiente", aseguró.

Además "veo el reconocimiento del hecho que muchas cosas han sido realizadas en condiciones muy difíciles", agregó. Durante el actual mandato de Putin los precios del petróleo se desplomaron provocando una sequía de divisas, sumada a las sanciones de Occidente por la anexión rusa de Crimea.

En su discurso Putin volvió a apuntar a Occidente y sostuvo que las acusaciones contra Rusia por el envenenamiento en Londres de un exdoble espía desertor "son mentiras, basura, tonterías" y aseguró que su país "ha destruido todas las armas químicas" de las que disponía, conforme a los tratados internacionales.

Tras el cierre de los últimos colegios electorales en el enclave ruso de Kaliningrado, en el centro de Europa, el primer sondeo del instituto oficial VTSiOM anticipó el triunfo del presidente con el 73,9% de los sufragios, un resultado mucho mejor que el 63,6% obtenido en 2012.

Pero el principal opositor, Alexei Navalni, apartado de las elecciones por una condena judicial, acusó al Kremlin de aumentar artificialmente la movilización rellenando las urnas u organizando el transporte masivo de electores hacia los colegios electorales.

"Necesitan participación. El resultado es que la victoria de Putin con más del 70% [de los votos] se ha decidido de antemano", dijo Navalni a la prensa, asegurando que la participación real era inferior a la de 2012.

La oenegé Golos, especializada en la vigilancia de elecciones, ofreció un mapa de los fraudes en su sitio web en el que denunció más de 2.700 irregularidades como el relleno de urnas, votos múltiples u obstáculos a la labor de los observadores

La presidenta de la Comisión Electoral, Ella Pamfilova, consideró sin embargo que las irregularidades comprobadas fueron "relativamente bajas" y añadió que la votación fue transparente.

"Está claro que las elecciones no son justas", dijo el comunista Grudinin, citado por la agencia de prensa Interfax.

Las autoridades hicieron una campaña masiva de información e incitación al voto, facilitando el voto fuera de las circunscripciones de residencia pero también, según la prensa, presionando a funcionarios o estudiantes para que voten.

Según militantes de la oposición, la policía trasladó electores en autobús hacia los colegios electorales y se distribuyeron cupones de reducción entre los electores.

Exagente del KGB al frente del país desde hace más de 18 años, Vladimir Putin, encarna la ambición de una gran Rusia de renovada potencia.

"Nadie quería hablarnos, nadie quería escucharnos. ¡Escúchennos ahora!", lanzó a los occidentales durante su último gran discurso, a principios de marzo.

Cuando Putin, de 65 años, llegó al poder el año 2000, su país era inestable, con una economía fallida. Ahora, numerosos de sus conciudadanos lo alaban, asociándolo con la estabilidad y una nueva prosperidad favorecida por la actividad petrolera.

Eso a costa de un retroceso en materia de derechos humanos y libertades, según sus críticos.

A nivel internacional intenta restaurar la influencia de Rusia en el mundo, deteriorada tras la caída de la Unión Soviética y los años caóticos bajo el mandato de Boris Yeltsin.

¿Su método? Una lucha paciente y obstinada, al acecho de cualquier síntoma de debilidad del adversario, explicaba en 2013 Putin.

Esa técnica le ha resultado exitosa en Siria, donde Rusia interviene en apoyo del régimen de Damasco desde 2015, lo que supuso un giro en el transcurso de la guerra.

Un año antes, Putin quiso ser el restaurador de la "gran Rusia" al anexionar la península ucraniana de Crimea, tras un referéndum considerado ilegal por la comunidad internacional. Esa operación mejoró su imagen en casa, pero desató la peor crisis desde el fin de la Guerra Fría entre rusos y occidentales.

Gran aficionado al deporte, el presidente ruso intentó hacer de su país una potencia deportiva, lo que también generó una crisis internacional.

Rusia organizó en 2014 los Juegos Olímpicos más caros de la historia en Sochi y, en el verano boreal de 2018 acogerá el mundial de fútbol. Pero los sueños del Kremlin se vieron ensombrecidos por las acusaciones de dopaje institucionalizado a raíz del informe McLaren en 2016, que Moscú siempre rechazó.

Origen modesto 

Nacido el 7 de octubre de 1952 en el seno de una familia obrera en Leningrado (hoy San Petersburgo), nada hacía presagiar que Putin acabaría ocupando la cima del poder.

Graduado en Derecho, trabajó en el KGB como agente de inteligencia exterior.

Tras el desmembramiento de la URSS, se reinventó como asesor para relaciones exteriores del nuevo alcalde liberal de San Petersburgo y luego comenzó un ascenso fulgurante.

En 1996, fue requerido para trabajar en el Kremlin. En 1998 fue elegido director del FSB -que sustituyó al KGB- y un año después fue nombrado primer ministro por el presidente Boris Yeltsin.

Algunos miembros del círculo de Yeltsin creían que podrían manipularlo fácilmente, pero él ya estaba metido de lleno en restablecer la autoridad del Estado formando un "poder vertical" que depende únicamente de él.

La guerra de Chechenia, lanzada en octubre de 1999, supuso el fundamento de su popularidad en Rusia.

Cuando Yeltsin dimitió ese año Putin ya se había impuesto como el nuevo hombre fuerte del país.

Tras ser elegido en el 2000, Putin aceleró su influencia apoyándose en las "estructuras de fuerza" (servicios secretos, policía, ejército) y en sus familiares de San Petersburgo.

Protestas 

Expulsó del poder a los "oligarcas" y encarceló a los rebeldes, como el director del grupo petrolero Yukos, Mijail Jodorkovski, liberado en 2013. El Kremlin metió en vereda también a las cadenas de televisión, que pasaron a estar al servicio de Putin.

En 2008, al verse limitado a dos mandatos consecutivos por la Constitución, le confió el Kremlin por cuatro años a su primer ministro, Dmitri Medvedev, y se puso al frente del gobierno.

Cuando, en 2011, anunció su intención de volver a la presidencia para un nuevo mandato, provocó una oleada inédita de protestas.

La movilización se fue apagando tras su reelección en 2012, marcada por la adopción de leyes que la oposición tildó de liberticidas y la creciente represión de toda forma de protesta.

Extremadamente celoso de su vida privada, a Putin, padre de dos hijas y divorciado desde 2013, le gusta dar la imagen de un hombre de gustos simples.

Sin embargo, suele coquetear con el culto a la personalidad, acaparando la atención de los medios, ya sea con demostraciones de judo, cabalgando en caballo sin camiseta o apagando un incendio al mando de un avión Bombardier.

Con información de AFP / EFE